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3 de agosto de 2016

LAS MARAVILLOSAS ABEJAS SIN AGUIJÓN - THE WONDERFUL BEES WITHOUT STING.

Entrada a la colonia.
Las abejas sin aguijón o meliponas son un grupo de insectos sociales que habitan áreas tropicales y subtropicales. 

A diferencia de la abeja común, las meliponas son nativas del continente americano, donde se han identificado más de 350 especies. 

Algunas de estas especies producen una miel de alta calidad que es utilizada por los pobladores rurales como complemento de la dieta y para uso medicinal. 

Además, las meliponas actúan como polinizadores para las flores de numerosas especies, tanto en los bosques nativos como en los campos de agricultura.


Las razas mas comunes son:

Jataí (Tetragonisca angustula)
Jataí (Tetragonisca angustula)
Uruçu (Melipona scutellaris)
Uruçu (Melipona scutellaris)
Tiúba (Melipona compressipes)
Tiúba (Melipona compressipes)

Jandaíra (Melipona subnitida)

Jandaíra (Melipona subnitida)

Mandaçaia (Melipona quadrifasciata)

Mandaçaia (Melipona quadrifasciata)

La
s meliponas no pican, son mansas, tienen otras estrategias defensivas para evitar el ataque de posibles predadores. Los nidos son cubiertos, resguardados en cavidades y rodeados por batumen (mezcla repulsiva de líquidos y sólidos). 

Entrada de la colonia.
La entrada a los nidos es estrecha y larga y está cubierta con resinas o semillas repelentes, con lo cual evitan el acceso de intrusos. 

La longitud de la entrada es una medida de cuán fuerte es la colmena y constituye un mecanismo de defensa muy importante. 

Las guardianas vigilan las entradas de los nidos. 

Cuando se sienten atacadas, reaccionan de forma masiva, escondiéndose o enfrentando al agresor, untando resinas pegajosas o se enredan en el pelo.
Area de cría

Nacen constantemente cuando los nidos son fuertes y con buenas provisiones de alimento. 

El macho copula con una única reina durante un vuelo nupcial y posteriormente muere. 

Las obreras construyen el nido, cuidan las crías (cuando son jóvenes), búsqueda de néctar, polen, agua, materiales como barro, resinas o semillas (cuando son maduras), eliminación de desechos y defensa del nido. 

La reina es la responsable de la postura de los huevos y de mantener la colonia unida por medio de mensajes de olor que influencian sobre el comportamiento del resto de los individuos. 

Miel de melipona
Los panales están dispuestos de modo horizontal, a manera de pisos de un edificio. 

Las celdas son cilíndricas, hechas de cerumen y dispuestas unas al lado de otra en forma ordenada. 

En un mismo nido, se distinguen panales más oscuros, que son los más nuevos y los que contienen huevos recién puestos por la reina y larvas, y panales más claros, que contienen crías en estado de madurez más avanzado, es decir, los que contienen abejas próximas a nacer.
Cosecha de miel de melipona,
La zona de almacenamiento de alimento se encuentra en la periferia del nido, fuera del área de cría. 

Está formada por potes de cerumen, que tienen forma ovalada, similar al huevo de un ave pequeña, en los cuales las abejas almacenan por separado miel (fuente de energía) y polen (fuente de proteína).









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14 de febrero de 2016

Varroa, el parásito se inmuniza a los plaguicidas - Varroa parasite to pesticides is immunized.

La varroa, el ácaro que a mediados de los años 80 provocó prácticamente la desaparición de las colmenas de abejas silvestres en la península Ibérica, está desarrollando resistencias –se está inmunizando- a los productos químicos que se utilizan para frenar sus efectos entre estos insectos, básicos para la polinización de los vegetales.

Los apicultores temen encontrarse la próxima primavera con mermas de más del 30 % de la cabaña si los nuevos sistemas que están aplicando de manera experimental este invierno no dan resultado. En ese caso, los efectos de la inmunización de la varroa no serán solo económicos, sino también ambientales.

Una de las principales conclusiones del Encuentro Estatal del Sector Apícola que la organización agraria COAG celebró hace unas semanas fue la “necesidad de reeducación en el sector sobre la estrategia de lucha frente a la varroa”, ante “el agotamiento de los principios activos disponibles en el mercado” para su tratamiento, especialmente “si no están acompañados de un adecuado sistema de manejo en la explotación”.

“Después de 30 años ha desarrollado resistencias”

“Después de 30 años luchando contra este ácaro, ha desarrollado resistencias contra el espectro de productos químicos que venimos utilizando desde mediados de los años 80”, explica Ángel Díaz, responsable estatal del sector apícola de COAG, quien destaca que “algunas de esas resistencias o inmunizaciones han sido demostradas científicamente, y otras han sido ya detectadas en los campos”.

La varroa, un ácaro parasitario del tamaño de una cabeza de alfiler, que se alimenta de la sangre de las abejas y que puede llegar a exterminar las colonias en apenas tres años, “es crónica en toda la península Ibérica”, señala Díaz, que explica que su presencia provoca habitualmente bajas de “entre el 25 % y el 30 % de las colmenas, aunque en algunas zonas de España supera el 50 % y el 60 %”.

Los panales se tratan en invierno con productos químicos, aunque los apicultores han comenzado a experimentar con hongos y otros tratamientos no sintéticos –ácidos incluidos-, y en primavera se ven los efectos.

“Tras la hecatombe ambiental de los años 80, que acabó con las colmenas silvestres, la colonia de abejas está viva por los apicultores, prácticamente el 100 % de la que hay en la península es productiva”, señala Díaz. El sector explota hoy 2,6 millones de colmenas. “Son más que hace unos años, tenemos muchas más, pero producen menos”, explica, por los efectos del ácaro, cuya inmunización a los productos que se utilizan para combatirla está mermando la cabaña.

“Las abejas de colmenas con varroa polinizan, pero su número desciende”, advierte, antes de señalar que “tenemos claro que este problema lo hemos de atacar desde varios puntos de vista” y utilizar nuevos métodos y otros productos. Estos, catalogados como medicamentos de uso veterinario, deben ser autorizados por la Administración y prescritos por un especialista.

La Radiografía Social del Medio Ambiente en España destaca la “vulnerabilidad” que la agricultura presenta en varias zonas de España “ante el declive de las abejas y otros polinizadores”. En el caso de Aragón, señala que “el 68 % de los principales cultivos para el consumo directo humano dependen de la polinización por insectos” y que su agricultura “tiene un ratio de vulnerabilidad del 17,3 %” con respecto a esos animales, lo que la convierte en “la cuarta Comunidad más amenazada por la pérdida de insectos polinizadores”.

El ratio de vulnerabilidad mide “la relación entre el valor económico de la polinización y el valor económico total” del cultivo, por lo que “cuanto más alto sea el valor económico de la polinización mayor será la vulnerabilidad”.

Amenazas por la reducción de la diversidad vegetal y el cambio climático

Organizaciones como Greenpeace han llamado la atención sobre los efectos de la varroa en las abejas. Además de debilitarlas, señala la entidad ecologista en su estudio El declive de las abejas, “también puede propagar enfermedades virales y bacterias. Sus efectos son graves y, si no se controlan, suelen llevar a la muerte temprana de colonias”. Los conservacionistas, por otro lado, también alertan de la presencia de residuos de acaricidas en el polen del que se alimentan los propios insectos.

Greenpeace, que en otro estudio, titulado La pesada carga de las abejas, aboga por la prohibición de algunos plaguicidas –acaricidas, entre ellos-, señala que “la destrucción o dispersión de los hábitats naturales y seminaturales, con la expansión paralela de los monocultivos y la reducción de la diversidad vegetal silvestre, también pueden desempeñar un importante papel en dificultar la capacidad de supervivencia de las poblaciones de polinizadores”.

A esos factores, añade, se sumarían “los erráticos patrones climatológicos derivados del cambio climático como un nuevo elemento cada vez más importante, si bien de momento sus efectos aún son difíciles de caracterizar, predecir o atribuir”.

By: Eduardo Bayona - Zaragoza

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9 de agosto de 2015

LA AMAZONIA DEPENDE DE LAS ABEJAS - THE AMAZON DEPENDS ON THE BEES.

 Por: Marilena Marconi y Lenin Quevedo Bardález

¿Sabías que las abejas que habitan los bosques de la Amazonia no tienen aguijón? Pues no lo tienen, por lo tanto no pican. Son los melipóninos para los biólogos (Hymenoptera: Apidae). Llamados comúnmente “abejas sin aguijón”, son un grupo grande de insectos que habitan en las zonas tropicales y subtropicales de América del Sur, Central, Asia, África y Oceanía y difieren principalmente de aquellas abejas del género apis en que poseen un aguijón atrofiado, como por ejemplo las abejas africanas.

Tetragonisca angustula

Actualmente hay aproximadamente 400 especies identificadas, las cuales pertenecen a cerca de 50 géneros. Se estima que 140 de ellas viven en Perú, mientras que se han identificado 50 que pueden producir miel.

Scaptotrigona polysticta

Son insectos sociales muy avanzados, al presentar como parte de sus características la cooperación y comunicación entre los miembros de la colmena, la división de tareas y la existencia de castas sociales (reina, obreras y machos). Cabe indicar que su sociedad es un matriarcado, pues los machos solo sirven para la hora del sexo.


Las abejas sin aguijón nidifican tanto en cavidades que encuentran disponibles (agujeros en árboles o muros, nidos abandonados o activos de otros insectos), como en sitios expuestos. La entrada a los nidos es muy característica de cada especie: puede ser desde un tubo recto hasta un orificio por donde sólo cabe una abeja. 

Lo extraordinario de éste género es que las reinas nacen continuamente en proporción de una por cada 3 a 7 obreras, según la especie. Cada colonia tiene una sola reina ponedora, pero por lo regular toleran la presencia de cierto número de reinas vírgenes. En una colonia de Melipona beecheii con una población estimada en 4,000 obreras, se han contado hasta 50 reinas vírgenes viviendo en armonía con la reina madre. 

Un fenómeno exclusivo de las meliponas respecto a las reinas vírgenes es que estas pueden permanecer dentro de la colonia por tiempo variable, desde pocos días hasta varias semanas, existiendo en las colonias áreas especiales donde las obreras mantienen o encierran a estas reinas, para finalmente, si no ocurre un reemplazo de la reina madre, las vírgenes son sacrificadas por las obreras. 

Tetragonica angustula.

Las abejas sin aguijón tienen un rol crucial en la polinización en los ecosistemas naturales y agrícolas de las regiones tropicales del mundo. En la región amazónica, serían responsables de polinizar cerca del 38% de todas las especies de plantas que allí existen. La función ecosistémica de los melipóninos es fundamental para la conservación de los bosques y su grado de coadaptación se encuentra tan desarrollado, que la pérdida del hábitat original amazónico amenaza la continuidad de sus poblaciones y diversidad genética. De todos los géneros descritos, las especies del género melipona son particularmente sensibles a la deforestación y por esta razón han sido postuladas como objetos de conservación o indicadores del proceso de degradación del bosque tropical. Sin estas abejas el bosque desaparece en gran parte; y sin el bosque, desaparecen ellas.

Melipona mandacaia

Muchas plantas cuentan con un único o reducido grupo de especies polinizadoras de los cuales depende su éxito reproductivo. En dicho sentido, la desaparición de una especie de abejas sin aguijón, podría conllevar modificaciones en la estructura florística de un paisaje e incluso la desaparición de una o más especies vegetales.

Si bien en la actualidad, no se informan peligros directos significativos para la supervivencia de especies particulares de abejas sin aguijón, en la mayoría de casos estudiados se ha visto la disminución de su éxito de supervivencia por la destrucción del hábitat. Estudios realizados en México, por ejemplo, destacan que en los últimos 25 años se ha dado la disminución del 93% de las colmenas, que conllevaría a la extinción paulatina de algunas especies.

La miel: manjar de los dioses

Desde tiempos inmemorables, las culturas indígenas de América Central y del Sur aprovechan las mieles y ceras producidas por las abejas nativas; insectos sociales que a diferencia de su pariente cercano, la abeja común Apis mellifera, carecen de aguijón.

Hoy la ciencia viene demostrando el acierto de los usos tradicionales y las referencias históricas que sostienen la importancia de la miel de las abejas nativas, como remedio para numerosas dolencias, entre las que se encuentran la gastroenteritis, las úlceras gástricas, y en el tratamiento tópico de heridas.

Miel de Melipona mandacaia

La miel de abejas nativas supera con frecuencia a su similar, la miel de abeja, producida por Apis mellifera; en términos de concentración y contenido de flavonoides, polifenoles, proteínas y nitritos; sustancias responsables del poder antioxidante y antimicrobiano de la miel.

Los antioxidantes están involucrados en la formación del óxido nítrico (NO); una sustancia relacionada con la respuesta defensiva del sistema inmunológico contra bacterias patógenas que atacan el estómago, al promover una regeneración más rápida de la mucosa gástrica dañada. Flavonoides y polifenoles previenen la formación de radicales libres que dañan sustratos biológicos presentes en nuestro organismo. En el campo médico hoy existe un gran interés por los componentes fenólicos, debido a sus posibles aplicaciones benéficas en el tratamiento y prevención del cáncer, enfermedades cardiovasculares y otras patologías de carácter inflamatorio.

Estudios profundos y rigurosos se conducen en todo el mundo para mejorar el conocimiento, aún incipiente, sobre este importante producto natural, digno de ser denominado “manjar de los dioses”.