Ultimas Noticias - Latest News

Loading...

Entrada mas visitada - Check most visited

Mostrando entradas con la etiqueta Aguijón. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Aguijón. Mostrar todas las entradas

10 de junio de 2012

ANATOMÍA EXTERNA DE LA ABEJA - EXTERNAL ANATOMY OF THE BEE - ANATOMIA ESTERNA DELL'APE - ANATOMIE EXTERNE DE L'ABE - ARI DIŞ ANATOMİSİ - التشريح الخارجي للنحلة

ANATOMÍA EXTERNA 
Por: Dr. Vet.  Jesús Llorente Martínez
INTRODUCCIÓN
La morfología (Anatomía) externa e interna de la abeja mellifera se corresponde esencialmente con la de los demás insectos. Lo mismo puede decirse de la fisiología (funciones vitales). No obstante existen diferencias que es preciso indicar para una mejor comprensión de su etología (comportamiento).
Lógicamente las peculiaridades anatómicas y las funciones vitales están ínter relacionadas.
ANATOMÍA EXTERNA DE LA ABEJA
 La abeja pertenece al reino animal, y dentro de él, al tipo de los artrópodos (patas articuladas), a la clase insectos himenópteros (alas membranosas) y familia de los  ápidos.
El cuerpo de la abeja de la miel se divide en cabeza, tórax y abdomen, partes que están unidas y se mueven entre sí. El esqueleto externo (exoesqueleto) compuesto de quitina, que da al insecto la necesaria estabilidad, protege las tres grandes partes en que se divide el cuerpo de la abeja; en las dos primeras formando cajas rígidas y en la última de forma extensible.
El exoesqueleto, que tiene la particularidad diferencial con los vertebrados de ser externo y por lo tanto limita definitivamente el crecimiento, aloja en su interior los órganos blandos, al revés de los animales superiores, donde los órganos blandos cubren el esqueleto.
Se halla constituido por la cutícula que la forman  dos capas: una exterior muy dura  (exocutícula) y otra interior (endocutícula). Interiormente, el exoesqueleto se halla recubierto por la membrana basal, donde se insertan los músculos.
CABEZA
 La cabeza, caja quitinosa, que tiene forma de triángulo invertido, alberga el órgano de la visión (ojos simples y ojos compuestos), las antenas y el aparato bucal. Se encuentra unida al tórax por un cuello angosto y membranoso.
La cabeza está  formada por  seis escleritos íntimamente soldados entre sí.
Los ojos simples u ocelos, en número de tres, están situados en la parte superior de la cabeza, entre los ojos
compuestos, están recubiertos de pelos táctiles y tienen estructura muy sencilla.
Con ellos puede ver la abeja a corta distancia, y en condiciones de casi oscuridad en el interior de la colmena. Se ha constatado que son órganos sensibles a la intensidad de luz y son utilizados como fotómetros, determinando el principio y fin de la jornada laboral.
Los  dos ojos compuestos están formados por numerosas facetas hexagonales  y  cada uno de ellos por miles de ojos simples (3.000 en la reina, 6.000 en la obrera y 13.000 en el zángano). La forma de las facetas hace pensar en el tipo de construcción de los panales. La visión de los colores varía con respecto a la visión humana. Tienen más agudeza visual en el lado ultravioleta del espectro. En el lado del rojo se muestran prácticamente ciegas. Ven muy bien el color azul, amarillo, verde-azulado y ultravioleta.
El color rojo lo ven como si fuera negro y dentro del amarillo confunden el naranja y el verde amarillento como si fueran amarillos.
La agudeza visual es inferior a la del hombre, pero a igualdad de tiempo, el ojo de la abeja percibe 10 veces más imágenes. Recibe la luz polarizada, o sea, la luz en la cual los rayos vibran en un solo plano.
Las dos antenas emergen  del centro de la cara, encontrándose
muy próximas entre sí articulándose con la cabeza por medio
de una membrana.
La antena está formada por una parte rígida (escapo) y otra flexible (flagelo) se divide en segmentos (artejos). La porción que viene a continuación del "escapo" se llama pedúnculo o pedicelo, es un artejo que también forma parte del flagelo.
El número de artejos es de 12 en la reina y obrera y de 13 en el zángano.
Las antenas poseen numerosos órganos sensoriales, en forma pilosa y en placas o poros, en número de  3.000, por antena en la reina, de 3.600 a 6.000 en la obrera y unos 30.000 en el zángano,  que son los responsables del tacto, oído y olfato.
Los pelos u órganos pilosos son órganos del tacto y recubren la mayor parte de la antena, y las placas o poros tienen forma de embudo y sirven para el olfato.
Si hacemos un corte transversal de la antena, y la  observamos al microscopio veremos en su interior una red de nervios muy manifiestos que sirven como aparato receptor y transmisor de sensaciones.
TÓRAX
En el tórax es donde se encuentra al aparato locomotor, estando constituido por tres segmentos o anillos,
que reciben los siguientes nombres de adelante atrás: Protorax, Mesotórax y Metatórax y un pequeño
segmento adicional llamado propodeo. En cada segmento lleva un par de patas, y en el segundo y tercero llevan cada uno un par de alas membranosas. También disponen de espiráculos (orificios), por donde entra el aire para la oxigenación del tórax.    
Al tórax también se le llama "corselete" y en su parte superior dorsal es donde se marcan las reinas, con el color del año correspondiente según el código internacional de colores, para identificar el año de su nacimiento.
Como ya hemos visto anteriormente las abejas tienen tres pares de patas, y éstas para que puedan tener movimientos se dividen en nueve piezas llamadas artejos, dos cortos el primero de los cuales se
encuentra unido al cuerpo, tres largos (el fémur, la tibia y el tarso), estando constituido este último por cuatro piezas.
El primer par de patas se encuentra situado en el protórax, y  tienen una serie de dispositivos o piezas que las emplean fundamentalmente para: la limpieza de los ojos, con una especie de cepillo; dos piezas (vellum y peine o cepillo), ésta última articulada, que se cierra a voluntad para la limpieza de las antenas.
En el último artejo del tarso tiene dos garfios, que los emplean para agarrarse a superficies sobre las que quiere caminar, que pueden ser lisas o rugosas, y también para agarrarse a otras abejas, formando la llamada cadena de la cera, o cuando enjambran al formar la clásica bola o enjambre.
El segundo par de patas se encuentran situadas en el mesotórax y no tienen ninguna característica especial.
En esta parte del tórax se abre el primer par de estigmas (espiráculos), de gran importancia en el diagnóstico de la enfermedad denominada Acarapisosis.
Estas patas llevan en el extremo del  tarso un garfio o espolón que emplean para desprender las pelotas de polen, que llevan en las “cestillas” del tercer par de patas.    
Una especie de cepillo, la emplean para la limpieza de las alas.
El tercer par de patas se encuentran situadas en el metatórax y son las más grandes.
Estas patas tienen los dispositivos para almacenar  el polen y propóleos, llamadas corbículas o “cestillos” del polen, que se encuentran en la parte exterior de la tibia, estos cestillos tienen unos pelos fuertes y algo curvados, lo que les permite retener el polen o propóleos recogidos de las flores o de los brotes que visitan las abejas, después de ser amasado con las mandíbulas.
Los “cestillos” del polen solamente los tienen las obreras, por el contrario las reinas y zánganos carecen de ellos por no necesitarlos.
En este tercer par tienen otro dispositivo, que lo emplean a modo de pinza para recoger las
laminillas de cera elaboradas en las glándulas cereras y posteriormente pasarlas a las mandíbulas para su amasado y posterior construcción de panales.
Las alas se encuentran en el tórax, las dos primeras más grandes se insertan en el metatórax y las otras dos más pequeñas en el mesotórax.
Estos dos pares de alas están formadas por una membrana muy delgada y transparente y reforzada por una red de nervaduras quitinosas, que al mismo tiempo permiten el riego de la hemolinfa (sangre de la abeja) y el aporte de oxígeno.
Poseen nervaduras convexas y nervaduras cóncavas y tienen, en  una zona determinada, una disposición
y medida (índice cubital) que sirve para clasificar las diferentes razas de abejas.
Cuando la abeja hace vuelos largos une las dos alas por medio de unos garfios o ganchos para formar una sola ala grande que hace que el vuelo sea mucho más veloz.
Por el contrario cuando hace vuelos de precisión para visitar las flores y recoger el néctar o polen estas las desenganchan  y pueden quedarse quietas en el aire como las libélulas.
EL ABDOMEN
El abdomen se compone de 9 segmentos, pero solo son visibles 6 en las hembras y 7 en los machos. Los segmentos abdominales poseen dos placas cada uno, llamándose a los dorsales "tergitas" y a los ventrales "esternitas", estando unidos éstos por membranas flexibles, lo que les permite una gran variedad de movimientos, como alargarse o acortarse y también curvarse en cualquier dirección.
Las membranas intersegmentarias del las esternitas,  de débil consistencia,  son perforadas por Varroa destructor para alimentarse con la hemolinfa de
la abeja.
En cada tergita tienen un pequeño agujero que son los estigmas o espiráculos, por donde entra el aire en el interior del insecto.
El abdomen se encuentra recubierto de pelos, y según su longitud y coloración de los segmentos son índices que también se emplean para la identificación de las diferentes razas de abejas.
En el abdomen nos encontramos con: las glándulas cereras, glándula de Nosanoff y aparato de defensa.
           


3 de octubre de 2011

Características aguijón de abejas y citas históricas (veneno y apitoxina).

Características aguijón de abejas y citas históricas (veneno y apitoxina).

Investigadores célebres como Joiriche (Moscú) y el Dr. Saine (Montreal) han constatado las virtudes terapéuticas del veneno de las abejas en forma de picadura provocada.
El médico ruso Orlov trato en 1969 en el congreso de Bucarest sobre el veneno de las abejas y su incidencia sobre el sistema nervioso central. Según rezan algunas leyendas muchos casos de peste y cólera fueron curados con picaduras de abeja. Lo que es cierto, es que en la actualidad se ha comprobado su eficacia en casos de bronquitis, bocio y oftalmía exoftálmico.
Alergia a la Apitoxina
Es IMPORTANTISIMO conocer si una persona Posee hipersensibilidad o no al veneno de abejas antes de empezar cualquier tratamiento. Para ello se para realizar una sencilla prueba alérgica, para comprobar la reacción anafiláctica.
La terapia con veneno de abejas, una vez que usted se cercioró de no  ser alérgico, no se producen ningún efecto adverso de garantía. No importa cuánto tiempo se haya usado. Es segura, efectiva y cuesta poco.
No olviden que por muy buena que la apitoxina pueda llegar a ser, esta debe ser suministrada por expertos.
El veneno de las abejas, También conocido como apitoxina (del latín apis, abeja, y de Galilea TOXIKÓN, veneno) es producido por una glándula de secreción ácida y otra de secreción alcalina incluídas en el interior del abdomen de la abeja obrera. Es introducido en nuestra piel a razón de 0,3 mg. por picadura, por un aparato vulnerante cuyo Aguijón particularmente es conocido.
El aguijón de la abeja consta de un largo estilete, de unos 2 mm. , puntiagudo que se amplia luego un diámetro de 0,1 mm. En el estilete existen varios dientes pequeños, algunos de 0,03 mm de longitud. Estos dientes son los que retienen el aguijón en el objeto que pica la abeja, lo que causa la pérdida del aguijón y de la vida de ésta. Al picar la abeja, el estilete penetración en el objeto picado hasta la mitad de su longitud.
El veneno de abeja es un líquido transparente, de olor acre y acentuado con una miel de sabor amargo. Su densidad es de l, 1313. Una gota colocada sobre el papel de tornasol azul lo vuelve rojo inmediatamente, lo que indica una reacción ácida. Puede ser considerado como un veneno endotelial violento, además de un marcado estimulante de los músculos lisos. Podemos designarlo como un veneno protoplasmático general.
Las características principales de la apitoxina o veneno de las abejas son las siguientes:
Apariencia: Líquido transparente, ligeramente amarillo, sabor agudo y amargo, fuerte olor aromático.
Peso específico: 1,1313.
PH. Reacción ácida
Soluble en agua y ácidos.
Casi insoluble en alcohol.
Las soluciones no son estables: se infectan y descomponen con rapidez por las bacterias.
Rápidamente se seca a temperatura ambiente.
Muy termoestable. soporta 100 ° C durante l hora o congelación durante 10 días sin perder su poder.
Fácilmente se destruye por sustancias oxidadoras: permanganato de potasio, sulfato de potasio, cloro, bromo, alcohol.
Las enzimas digestivas (ptialina, pepsina, pancreatina, renina) y vegetales (papína, papayotina) rápidamente lo debilitan y viceversa, el veneno afecta rápidamente la efectividad de enzimas. Se destruyen mutuamente.
Es destruído por los álcalis (ejemplo: amoníaco) ácidos fuertes y antisépticos fuertes.
Al igual que el veneno de serpiente, no tiene efecto si se toma por vía oral.
Se conserva indefinidamente en glicerina (se ha informado acerca de 22 años de conservación)
Una picadura de abeja = 0.012mg de veneno seco (0.03-04 mg. De veneno líquido), a esto se le llama una unidad convencional.
Composición química del veneno ..
El análisis químico muestra que, además de mucha agua (88% del peso), contiene un histamina, la melitina, Que es una proteína relativamente simple: una lisolecitina, la apamina (1-3%, y 2 enzimas, la fosfolipasa A2 ( 10-12%) y la hialuronidasa (1-3%).
Además, ácido fórmico Posee, clorhídrico, y ortofosfórico, colina, triptófano, los microelementos hierro, yodo, potasio, azufre, cloro, calcio, magnesio, manganeso cobre, cinc y otros compuestos.
Contiene además melitina (50%), secapina (0.5-2.0%), péptido DCM (1,2%), tertiapina 80,1%), procamina (1,2%) dopamina (0.2-1.0%), noradrenalina (0 , 1 - 0,5%), ácido L - aminobutírico, glucosa, fructosa, fosfolípidos, aminoácidos y feromonas.
Se ha señalado que sus propiedades médicas se Deben, Esencialmente, al fosfato de magnesio, MG3 (PO4) 2, los Representantes que el 0,4% del peso del veneno seco.
Es muy rico en Sustancias nitrogenadas, en ácidos volátiles QUE DESAPARECEN en el proceso de su desecación contiene muchas y diastasas además de la fosfolipasa A y la hialuronidasa ya señaladas.

26 de junio de 2011

Picaduras de Insectos

Fuente: Dr. Ismael Gil Romea. Médico del Servicio de Urgencias. Hospital Clínico Universitario. Zaragoza-España.
Existen una serie de seres vivos portadores de un aparato picador característico, a través del cual inoculan a sus víctimas un veneno o ponzoña exclusivo.
Estas sustancias son mezclas complejas de compuestos tóxicos y digestivos, los cuales son inyectados a través de un aguijón en un punto exclusivo de nuestra superficie corporal.
En ocasiones, en caso de ataques masivos, pueden ser decenas o cientos de puntos de inoculación, como por ejemplo la agresión por parte de una comena de abejas o un enjambre de avispas; si bien es cierto, que este hecho es inusual.
Algunas veces dicho aguijón es conservado por el insecto, y en otras queda dentro de nuestra piel, como veremos más adelante.
Afortunadamente, en nuestro país, la incidencia de casos graves por picadura de escorpiones, abejas, avispas, arañas o medusas, es escasa, y si estos se producen es debido al estado previo del paciente o a que éste se encuentra previamente hipersensibilizado, suponiendo entonces una situación de urgencia vital.
Picaduras de abejas y avispas
¿Cuáles son los síntomas de estas picaduras?
¿Cómo puede prevenirse estas reacciones alérgicas?
¿Cómo se tratan estas picaduras?
Picaduras de abejas y avispas Todo el mundo se siente un poco nervioso cuando una abeja o una avispa revolotean a su alrededor. ¿Quién sabe cuáles son sus intenciones?
Lo cierto es que sólo atacan cuando se les molesta, se sienten en peligro o intentan defender su panal o colmena.
Como todos los himenópteros, estos seres vivos presentan un temible aguijón en el último segmento de su abdomen.
Excepto la abeja, el resto de insectos del grupo retienen el aguijón y pueden picar repetidamente.
Su veneno, eficaz mecanismo de defensa, puede dar lugar a reacciones alérgicas, aunque puede resultar mortal en individuos hipersensibilizados ante dichas sustancias químicas.
El orden Hymenoptera incluye avispas, abejas, abejorros y hormigas, (probablemente existan más de 100.000 especies en el mismo), y sin duda estos insectos causan al hombre más picaduras que ningún otro grupo de animales venenosos.
La gravedad del cuadro depende del número de picaduras (hasta 1000 en algunos casos), exposición anterior, edad y estado general del paciente.
En Estados Unidos se registran más muertes anuales como consecuencia de esta lesión que por mordedura de serpientes.
Desde luego la picadura de estos pequeños seres inyecta menos veneno, y son las reacciones alérgicas graves, más que los efectos tóxicos directos del veneno, la causa de la mayor parte de las muertes.
¿Cuáles son los síntomas de estas picaduras? Los cuadros clínicos que comprende su espectro van desde manifestaciones sólo locales a un shock alérgico de aparición inmediata, o reacciones retardadas que pueden aparecer 10-14 días después de la picadura.
La reacción del hombre a las picaduras de insectos es muy variable. En general los efectos más graves suelen producirse en picaduras de cabeza, cara y cuello.
Puede observarse una pápula indolora pasajera o un dolor quemante difuso intenso junto con picor, quemazón, zonas de anestesia y dolor de cabeza.
A veces urticaria, inflamación y enrojecimiento.
A nivel muscular puede llegar a observarse debilidad, espasmo, contracturas o parálisis.
En casos graves insuficiencia respiratoria, dificultad en la deglución, parálisis ocular, fiebre, náuseas, alteraciones de la frecuencia y el ritmo cardíaco y shock.
¿Cómo puede prevenirse estas reacciones alérgicas? Mención aparte merece la prevención; todos los sujetos con antecedentes de reacción grave a picaduras de insectos deben ser desensibilizados.
Para identificar de la manera más precisa dicha hipersensibilidad deben usarse pruebas de alergias con los venenos específicos; y se debe instituir la desensibilización 14 días después de una picadura grave.
A los pacientes sensibilizados debe aconsejárseles usar ropa de manga larga, evitar riesgos innecesarios y llevar siempre a mano un botiquín que contenga tabletas de isoproterenol para uso sublingual, adrenalina en aerosol para inhalación, y pinzas para extraer el aguijón.
¿Cómo se tratan estas picaduras? El tratamiento local ha de basarse en la extracción del aguijón en caso de que haya quedado retenido, y siempre que sea posible; así como el lavado de la herida con agua y jabón.
La inyección de lidocaína local puede aliviar el dolor de la zona en caso de dolor persistente de la misma en casos no complicados.
El frío tópico también es aconsejable.
En las formas leves los antihistamínicos tópicos y orales son recomendables hasta la desaparición de la sintomatología.
En caso de picaduras múltiples, la toxina total inyectada puede ser suficiente para producir síntomas generales graves, ello puede hacer necesaria la terapia de sostén: sedación, líquidos intravenosos, antibióticos y antihistamínicos.
La inyección de gluconato de calcio debe valorarse si aparece sintomatología neurológica.
Como medida precautoria puede indicarse mantener al paciente en observación 6-8 horas, vigilando así cualquier empeoramiento del estado general; y teniendo especial precaución con la aparición de hipotensión, espasmo bronquial o edema de glotis.
Ciertamente el tratamiento inmediato es la clave del éxito; y en las reacciones alérgicas no debe dudarse en la administración de adrenalina vía subcutánea en intervalos entre 5 y 20 minutos dada su breve acción.

16 de mayo de 2011

Las abejas al descubierto. Anatomía de las reinas (el abdomen).

Referencia:  Vida Apícola nº 157, septiembre-octubre 2009. Autor:  M. Boi.
Reseña:  El abdomen está formado por nueve segmentos, seis de los cuales son visibles en la abeja obrera, así como en la reina. Los tres ocultos constituyen el aparato que ayuda a la salida del aguijón, estructura anal y el complejo genital. Es la pieza de estructura más grande de las abejas, guarda órganos como los digestivos y glándulas como las del veneno; sin embargo, en la reina, al contrario que en las obreras no encontramos las glándulas de Nassanov o las cereras. En las reinas es mucho más largo que en las obreras y zánganos. Además, una vez fecundadas el abdomen de las reinas aumenta bastante su volumen ya que en su interior contiene las espermatecas (donde almacena el esperma de los zánganos que las fecundan) y muchos óvulos que depositará cada día de su vida (unos dos mil diarios). El primer segmento forma el pedúnculo que es el estrechamiento que une el tórax con el abdomen. La coloración del segundo segmento visible, el más cercano a la cabeza, y la longitud de los pelos del quinto segmento visible, son características empleadas para distinguir las razas, subrazas y ecotipos de estos himenópteros. Por ejemplo, la abeja italiana se distingue claramente por tener el segundo segmento abdominal de color naranja. Los seis anillos o segmentos visibles, se constituyen cada uno de dos placas; la dorsal “tergitas” (en los lados poseen dos estigmas respiratorios) y la ventral, “esternitas”. Las blandas membranas que unen estas últimas son perforadas por Varroa destructor para alimentarse de la hemolinfa. La sorprendente fecundidad, longevidad, actividad frenética y diferencias morfológicas se deben únicamente a la alimentación con jalea real. El aguijón, el principal elemento de defensa de las obreras, en el caso de las reinas sirve solo para envenenar a otra de la misma casta, cuando rivalizan entre ellas.

Videos YouTube

Loading...