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27 de abril de 2013

ESTRÉS EN LA APICULTURA - STRESS IN BEEKEPING (Spanish and English)

FACTORES DE ESTRÉS EN LA APICULTURA (Spanish)
Los agentes causantes de estrés en las abejas pueden ser de muy variada etimología Individualmente o en conjunto pueden debilitar al insecto y producir su muerte, hecho que en los últimos años preocupa mucho a la sociedad científica.
Individualmente o en conjunto pueden debilitar al insecto y producir su muerte, hecho que en los últimos años preocupa mucho a la sociedad científica.
El problema medioambiental es de bastante gravedad, ya que las abejas tienen un papel muy importante en la polinización de muchas especies de plantas, y sirven de alimento a numerosas especies de vertebrados.
El problema medioambiental es de bastante gravedad, ya que las abejas tienen un papel muy importante en la polinización de muchas especies de plantas, y sirven de alimento a numerosas especies de vertebrados.
Según Albert Einstein: "Si la abeja desapareciera de la Tierra, al hombre sólo le quedarían cuatro años de vida: sin abejas no hay polinización, ni hierba, ni animales, ni hombres".
¿Qué pasa en una colmena mal ventilada cuando hace calor?
Los nidos de cría de las colonias deben mantenerse a una temperatura constante que varía de 34ºC a 38ºC. Lo mismo ocurre con la humedad, que ha de mantenerse constante, en torno al 80%.
Las abejas tienen termo receptores en sus antenas que captan los cambios de temperatura en el ambiente y les permiten adaptarse.
En este caso, cuando la temperatura de la colmena supera los 35ºC las abejas sacuden sus alas para expulsar el aire caliente y así la refrescan. No todas las abejas participan de este movimiento, sólo algunas.
Si el calor sigue aumentando, un grupo de abejas sale de la colmena y se coloca por debajo para refrescarse en la sombra.
Si continúa el calor salen más abejas y comienzan a ventilar desde fuera a toda la colmena.
Con calores prolongados e intensos ventilan hasta por la noche.
Si el calor no disminuye, la temperatura corporal irá subiendo poco a poco hasta "freír" a las abejas por dentro: las proteínas se coagulan por encima de los 45ºC y pierden sus funciones.
Esta situación provoca además que las abejas defensoras o sanitarias, al tener que colaborar con la ventilación, abandonen sus tareas habituales, dejando a la colonia expuesta al acoso de parásitos, bacterias, hongos o virus.
Si a pesar del gran esfuerzo desplegado por la colonia no se logra rebajar la temperatura, la cría muere deshidratada, la reina corta la puesta, se derriten los panales y se paraliza la colonia.
¿Qué pasa en una colmena mal ventilada cuando hace frío?
Las abejas son expertas en mantener la temperatura más alta que el medio ambiente en épocas de mucho frío.
El frío minimiza su actividad hasta provocar la muerte. Algunas razas suspenden la puesta, ya que las crías requieren de más calor y humedad para sobrevivir que una abeja adulta. Como mecanismo de regulación, las abejas cuando perciben el descenso de temperatura (de 14-12ºC) se agrupan en racimos, con la reina en el centro, formando un "bolo invernal" que se irá compactando a medida que ésta siga descendiendo.De esta manera, con pequeñas vibraciones, liberan calor manteniendo la temperatura; sin embargo, les es más difícil controlar la humedad, que tiende a condensarse dentro de la colmena. Ésta se genera por el consumo de miel que hacen las abejas. Por cada litro de miel consumida se produce un litro de agua.
Esta humedad, en época de actividad, sale de la colmena mediante el mecanismo de ventilación que desarrollan.
Pero en invierno las abejas arracimadas no utilizan el batido de alas para ventilar, de manera que la colmena en sí debe estar dispuesta para que se favorezca la ventilación sin la intervención de las abejas.
Si la colmena está en la sombra en lugares de poca ventilación y alta concentración de humedad la combinación es explosiva, derivando en una permanente situación de estrés de la colonia y un ambiente muy favorable para el desarrollo de algunas enfermedades como la ascoferosis (micosis producida por Ascosphaera apis), nosemosis (parasitosis causada por Nosema apis) o loque europea (enfermedad bacteriana por Melissococcus pluton).

Disponibilidad de agua
Otro elemento imprescindible para la supervivencia es el agua. Si falta agua en el organismo éste intenta recuperarla de donde sea.
El primer efecto es el espesamiento de la hemolinfa, que provoca la salida de agua de los tejidos hacia la sangre y afecta al sistema nervioso y al respiratorio.
En estas condiciones las abejas se debilitan y se hacen muy sensibles ante cualquier otro proceso patológico.
Disponibilidad y/o calidad de alimento
El polen provee a la colonia de toda la proteína necesaria para el desarrollo del cuerpo y su normal funcionamiento.

Cuando tienen suficientes reservas las abejas mantienen un comportamiento relajado y no se sobrecargan de trabajo en invierno, pero si la colmena se queda sin reservas (esto es, sin miel operculada en una cámara melaria), salen desesperadas a buscar alimentos, y si pueden, a robarle a otra colmena su reserva (pillaje).
Y es que cuando les falta miel, falla el suministro de hidratos de carbono, no pueden producir energía, sobre todo calorífica, y disminuye su capacidad de mantener la temperatura constante, circunstancia especialmente grave en la zona de cría, que acaba paralizada.
Esta situación es especialmente dramática cuando además hay una baja temperatura ambiental.
Por otro lado, el exceso de néctar tampoco implica una mejora en la calidad de vida.
Cuando esto sucede, y sobre todo si concurren épocas de calor, de alta humedad ambiental o poca ventilación del colmenar, se produce una sobrecarga de trabajo de día y de noche que agota a las abejas haciéndolas muy agresivas, por lo que en tal situación llega a ser muy peligroso manipular las colmenas.
Además, debido al estrés, se produce un descenso en la tasa de proteína corporal, por la elevada demanda, con la consecuente disminución de su longevidad.
Cuando se da un periodo de bajo ingreso de polen (porque no haya o porque el que hay no tiene los nutrientes adecuados -sequía, polen de eucalipto, gramíneas o pino-), las abejas nodrizas no pueden desarrollar correctamente las glándulas hipofaríngeas y por tanto no pueden alimentar a las larvas con jalea real.
En estos casos son las abejas viejas las que las alimentan.
La falta de polen también provoca en el organismo de las abejas "hambre de proteínas", que tratan de solucionar extrayendo proteínas de donde las haya, fundamentalmente del músculo y los intestinos.
Esta situación puede provocar daños celulares en estos tejidos, con la consiguiente disminución del peso corporal.
Paralelamente a ese proceso orgánico hay un aumento del instinto de recolección de polen, lo que hace que, si no lo encuentran, recolecten cualquier cosa que se le parezca (harina, polvo de paja, polvo de los pisos para ganado, etc.).
Influencia del cambio climático sobre la actividad de la colmena
Las abejas tienen actividades anuales que van asociadas a las condiciones climáticas.
Lo que está ocurriendo con el cambio climático es que determinados árboles adelantan su floración porque se adelanta la primavera, sin embargo, las abejas no salen debido al frío y se mueren de hambre.
El tiempo las engaña.
Aunque no se conozca la causa exacta del misterio de la extraña muerte de millones de abejas (síndrome de desabejado), el cambio climático que está sufriendo el planeta influye en el despoblamiento.
¿Y las radiaciones?
Las abejas utilizan los cristales de magnetita como magneto receptor. Jungreis (1987) investigó la habilidad de los insectos para viajar estacionalmente largas distancias, lo que requiere la utilización de algunos mecanismos hereditarios para encontrar la dirección adecuada.
Se hallaron partículas de magnetita biológicamente sintetizadas tanto en especies migradoras, que las utilizan como una brújula en el campo magnético terrestre, como en las especies no migrantes, para las que tienen una función todavía desconocida.
Desde hace meses se viene hablando de la misteriosa desaparición de enjambres enteros de abejas en distintos lugares del mundo, en especial en EE. UU. y determinados países europeos (España incluida).
Hay sospechas de que la radiación electromagnética podría interferir en los sistemas de navegación de las abejas, aunque no existen estudios concluyentes.

Varios medios de comunicación han publicado con cierta regularidad noticias relacionadas con la crisis del sector apícola, producida entre otras razones, por las mortandades de abejas y despoblamiento de las colmenas de origen desconocido.
Teniendo en cuenta los efectos conocidos de las microondas sobre los insectos y en particular sobre las abejas, y habida cuenta de la proliferación de estaciones base en el campo, es necesario investigar si las radiaciones de telefonía están incidiendo de alguna manera en estas mortandades.
Varios autores (Ramirez et al., 1983) han demostrado la agitación, inquietud y el comportamiento agresivo que muestran las abejas expuestas a los campos electromagnéticos de las líneas de alta tensión.
En una interesante revisión, Balmori (2006) destaca entre otros, los estudios llevados a cabo por Ferdinand Ruzicka, investigador de la Universidad de Doz (Austria) y apicultor aficionado, quien explica cómo los problemas de sus abejas comenzaron tras la instalación de varias antenas de telefonía en las cercanías de sus colmenas (a 50 metros de una estación base y a 150 metros de otras tres más).
El investigador no encontró explicación a este comportamiento ni por enfermedades, ni por envenenamiento, culpando del mismo a la radiación de las antenas (Ruzicka, 2003).
En ese mismo artículo, se cita también las observaciones realizadas en 1997 por A. Firstenberg, relativas a la desaparición de abejas en la proximidad de antenas de telefonía en Nueva Zelanda señalando que las que recibían directamente el haz de radiación morían sin razón aparente.
Por el contrario, en dos estudios financiados por la NASA, de Westerdahl y Gary (1981a, b) no se encontraron diferencias en la mortalidad ni en el consumo de azúcares ni variaciones en la orientación del vuelo o la memoria en abejas que fueron irradiadas con microondas.
Conclusión
Como conclusión, podemos decir que son muchas las causas que producen estrés en estos insectos, y seguramente gran parte de la responsabilidad de tantas alteraciones está en el ser humano. Nuestro papel, como futuros veterinarios es ser conscientes de esta realidad y ayudar al sector implicado.
Agentes químicos que afectan a la colmena
Podemos dividir en dos grupos los agentes químicos que actúan de forma negativa sobre la colmena.
1. Pesticidas, plaguicidas y herbicidas
Las abejas son insectos muy sensibles a los efectos toxicológicos de los pesticidas.
Varias nuevas sustancias activas (neonicotinoides) inhiben los receptores de la acetilcolina, un neuro transmisor de gran importancia que puede llegar a modificar su comportamiento.
Además, ocasionan una disminución de las defensas naturales de las abejas, lo que las hace más sensibles a parasitaciones o infecciones.
En Galicia los tratamientos químicos sobre el maíz están bajo sospecha, así como ciertos herbicidas (paraquat) debido a sus efectos tóxicos; no obstante la situación no es tan alarmante como puede ocurrir en otras zonas de España ya que aquí no se utilizan plaguicidas de forma extensiva.
En otros países, productos como el fipronil o imidacloprida, utilizados en el tratamiento de cultivos de maíz y girasol han sido prohibidos por su alto poder tóxico para las abejas (Hernández, 2006).


STRESS FACTORS IN BEEKEEPING (English)
The agents of stress in bees can be varied individually or jointly etymology can weaken the insect and cause his death, a fact that in recent years great concern to the scientific community.
Individually or together can weaken the insect and cause his death, a fact that in recent years great concern to the scientific community.
The environmental problem is quite serious, as bees have a very important role in the pollination of many plant species, and serve as food for many species of vertebrates.
The environmental problem is quite serious, as bees have a very important role in the pollination of many plant species, and serve as food for many species of vertebrates.
According to Albert Einstein: "If the bee disappeared off the earth, man would only have four years of life: without bees there is no pollination, no grass, no animals, no man".
What happens in a hive in hot stuffy?
Nests breeding colonies be maintained at a constant temperature ranging from 34 ºC to 38 ºC. The same goes for moisture to be maintained constant at around 80%.
Bees have heat receptors on their antennae that capture temperature changes in the environment and allow them to adapt.
In this case, when the hive temperature exceeds 35 °C the bees shake their wings to blow hot air and so cool. Not all of this movement bees involved, only a few.
If the heat continues to rise, a group of bees leaves the hive and placed underneath to cool off in the shade.
If you keep the heat out more bees and begin to air from outside the entire hive.
With prolonged and intense heat vented into the evening.
If heat is not reduced, the body temperature will rise gradually to "fry" the bees inside: proteins coagulate above 45 ° C and lose their functions.
This situation also causes bees or health advocates, having to collaborate with ventilation, leave their regular duties, leaving the colony exposed to harassment of parasites, bacteria, fungi or viruses.
If, despite the great effort made by the colony does not lower the temperature, dehydrated calf dies, the Queen cuts the set, melt the combs and paralyzes the colony.
What happens in a hive stuffy when it's cold?
Bees are experts in high temperature maintain the environment in times of extreme cold.
The cold minimizes its activity to cause death. Some breeds suspended commissioning, since fry require more heat and moisture to survive an adult bee. As a regulatory mechanism, the bees when they perceive the drop in temperature (14-12 °C) are grouped in clusters, with the queen in the center, forming a "bolus winter" that will be compacted as it continues descendiendo.De this way, with small vibration, keeping the temperature heat release, however, it is more difficult to control the moisture that tends to condense inside the hive. This is generated by the consumption of honey bees do. For every liter of honey consumed is produced one liter of water.
This moisture, in times of activity, out of the hive by venting mechanism that develop.
But in winter the bees clustered shake not use the wings to air, so that the hive itself must be willing to be conducive to ventilation without the intervention of bees.
If the hive is in the shade in places with poor ventilation and high moisture concentration of the combination is explosive, resulting in a constant state of stress of the colony and a very favorable environment for the development of some diseases such as ascoferosis (mycosis produced by Ascosphaera apis), Nosema (Nosema apis caused by parasites) or European foulbrood (pluton Melissococcus bacterial disease).
Availability of water
Another essential element for survival is water. Without enough water in the body attempts to retrieve it from anywhere.
The first effect is the thickening of the hemolymph, which causes the flow of water from the tissues into the blood and affects the nervous system and respiratory system.
Under these conditions weaken and bees are very sensitive to any other disease process.
Availability and / or quality of food
Pollen colony provides all the protein necessary for development of the body and its normal functioning.
When bees have sufficient reserves maintain a relaxed demeanor and not overloaded work in winter, but if the hive is left without reserves (ie, without a camera capped honey Melaria), desperate to find food out, and if they can, to rob another hive your booking (looting).
And that is when they lack honey supply fails carbohydrates, can not produce energy, especially heat, and less able to keep the temperature constant, particularly serious in the growing area, just paralyzed.
This situation is especially dramatic when there is also a low temperature.
On the other hand, excess nectar not imply an improvement in the quality of life.
When this happens, and particularly if there are hot weather, high humidity or poor ventilation of the apiary, an overload of work day and night that exhausts the bees making them very aggressive, so that in such a situation comes be very dangerous to handle the hives.
Also, due to stress, there is a decline in the rate of body protein, by high demand, with the consequent reduction of its longevity.
When there is a period of low pollen income (because there is or because there is no adequate nutrients, drought, eucalyptus pollen, grasses or pine), nurse bees can not develop properly and therefore hypopharyngeal glands can not feed the larvae with royal jelly.
In these cases are old bees that feed them.
The lack of pollen also causes the body of bees "protein starvation", attempting to solve by extracting proteins as they come, mainly muscle and intestines.
This can cause cell damage in these tissues, resulting in decreased body weight.
Parallel to this process organic instinct there is an increased pollen collection, which means that, if you do not find, collect anything like it (flour, straw dust, dust from floors for livestock, etc..).
Influence of climate change on the activity of the hive
The bees have annual activities that are associated with the weather.
What is happening with climate change is that certain flowering trees ahead because it advances the spring, however, the bees do not come out because of the cold and starving.
The time the cheats.
Although not know the exact cause of the mystery of the strange death of millions of bees (desabejado syndrome), climate change is hurting the planet influences depopulation.
What about radiation?
Bees use magnetite crystals magnetorreceptor. Jungreis (1987) investigated the ability of insects to travel long distances seasonally, requiring the use of some hereditary mechanisms to find the right direction.
We found biologically synthesized magnetite particles both migratory species, which use as a compass in the Earth's magnetic field, as in non-migrant species for which are still unknown function.
For months there has been talk of the mysterious disappearance of entire bee swarms in different parts of the world, especially in USA. UU. and certain European countries (Spain included).
There are suspicions that electromagnetic radiation could interfere with navigation systems of bees, although there are no conclusive studies.
Several media outlets have published with some regularity related news beekeeping crisis, caused among other reasons, bee mortalities and depopulation of hives of unknown origin.
Given the known effects of microwaves on insects and especially on bees, and given the proliferation of base stations in the field, it is necessary to investigate whether phone radiation are affecting in any way in these mortalities.
Several authors (Ramirez et al., 1983) have demonstrated the agitation, restlessness and aggressive behavior showing bees exposed to electromagnetic fields from power lines.
In an interesting review, Balmori (2006) stands out among others, the studies carried out by Ferdinand Ruzicka, a researcher at the University of Doz (Austria) and amateur beekeeper, who explains how his bees problems began after installing multiple antennas telephone in the vicinity of their hives (50 meters of a base station and 150 meters from three others).
The researcher found no explanation for this behavior and diseases or poisoning, blaming the same to radiation of the antennas (Ruzicka, 2003).
In that same article also quotes the observations made in 1997 by A. Firstenberg, concerning the disappearance of bees in the vicinity of phone masts in New Zealand noting that directly receiving the radiation beam died for no apparent reason.
By contrast, in two studies funded by NASA, Westerdahl and Gary (1981a, b) found no differences in mortality or in the consumption of sugars or changes in flight orientation or memory in bees that were irradiated with microwave.
Conclusion
In conclusion, we can say that there are many causes of stress for these insects, and probably much of the responsibility for many disorders in humans. Our role, as future veterinarians is to be aware of this reality and help the sector involved.
Chemical agents that affect the hive
We split into two groups of chemicals that act negatively on the hive.
1. Pesticides, pesticides and herbicides
Bees are insects very sensitive to the toxicological effects of pesticides.
Several new active substances (neonicotinoids) receptors inhibit acetylcholine, a very important neurotransmitter that may eventually change their behavior.
Moreover, they cause a decrease of the natural defenses of bees, making them more sensitive to parasitaciones or infections.
In Galicia chemical treatments on maize are under suspicion, and certain herbicides (paraquat) due to its toxic effects, however the situation is not as alarming as it may occur in other areas of Spain since pesticides are not used here so extensive.
In other countries, products like fipronil or imidacloprid, used to treat corn and sunflower crops have been banned for its high toxic to bees (Hernández, 2006).

19 de marzo de 2013

Monitoreo de varroa - Monitoring of varroa (Español - English).


Monitoreo de varroa - Monitoring of varroa (Español)
El Instituto de Tecnologia Agropecuaria INTA Balcarce de la República Argentina, emitió un comunicado sobre las formas de combatir este flagelo de la apicultura, resaltando que:  "la mejor estrategia para disminuir la cantidad de varroa dentro de las colmenas consiste en combinar la realización de muestreos con las aplicaciones de productos acaricidas".

Los muestreos deberán hacerse:
Antes de aplicar el acaricida, para conocer qué porcentaje de varroa hay en las colmenas a modo de obtener un “diagnóstico” de la situación inicial.
7 a 10 días después de la aplicación, para comprobar la efectividad del producto utilizado.
Al finalizar el período recomendado en el marbete del producto, para comprobar la eficacia del acaricida.
Si en todas las muestras se obtienen infestaciones menores al 1%, se considera que el tratamiento aplicado fue efectivo. En el caso de que los niveles sean superiores al 1%, consulte a su asesor técnico de confianza.
Es fundamental que los tres muestreos se realicen sobre las mismas colmenas. Para ello se aconseja identificar la cámara de cría y el frasco correspondiente con la misma marca. (Por ejemplo: Colmena 1 – Frasco 1, Colmena 2 –Frasco 2, etc).
Para realizar el monitoreo se recomienda realizar la “Prueba del Frasco” por ser considerada sencilla y de bajo costo. Mediante esta prueba podremos determinar el porcentaje de infestación de varroas.

Recomendaciones para la prueba del frasco:
Para saber cuántas muestras realizar, tome como referencia la siguiente indicación:
Más de 60 colmenas en el apiario, tomar muestras en el 10 % de las mismas. Si la cantidad es menor a 60, tomar muestras en por lo menos 6 como mínimo.
De cada colmena tomar una muestra de aproximadamente 300 abejas.
Las abejas se sacan de ambas caras de 3 cuadros con cría abierta. De esta forma nos aseguramos que la muestra represente el estado sanitario de cada colmena. Recuerde que no se deberán muestrear las colmenas ubicadas en los extremos del apiario, las zanganeras, ni las huérfanas.
El mayor porcentaje de infestación obtenido en el muestreo, será utilizado como valor de referencia para decidir las medidas a tomar en el apiario. Por ejemplo, si en dos colmenas obtiene 5%, en otras dos 10% y en otras dos 15%, se tomará como referencia 15% para todo el apiario.


Monitoreo de varroa - Monitoring of varroa (English).

The Institute of Agricultural Technology INTA Balcarce of Republic Argentina, issued a statement on ways to combat this scourge of beekeeping, highlighting that "the best strategy to reduce the number of varroa in the hive is to combine sampling performed with acaricides product applications. "

Sampling should be done:
Before applying acaricide, to know what percentage of varroa in the hive's way of getting a "diagnosis" of the initial situation.
7 to 10 days after the application to check the effectiveness of the product used.
After expiry recommended on the label of the product, to verify the efficacy of the acaricide.
If all samples were obtained under 1% infestation is considered that effective treatment was applied. In the event that the levels are higher than 1%, consult your trusted technical advisor.
It is essential that the three samples are made on the same hives. This is recommended to identify the brood chamber and the bottle for the same brand. (For example: Beehive 1 - Bottle 1, Beehive 2-Bottle 2, etc).
For monitoring is recommended to "jar test" to be considered simple and inexpensive. By this test we can determine the percentage of varroa infestation.

Recommendations for testing of the bottle:
To know how many samples do, take as a reference the following indication:
More than 60 hives in the apiary, taking samples in 10% of them. If the amount is less than 60, sampling at least 6 at least.
Each hive to take a sample of approximately 300 bees.
The bees are removed from both sides of 3 tables with open brood. In this way we ensure that the sample represents the health of each hive. Remember that you should sample hives on the ends of the apiary, the zanganeras or orphans.
The highest percentage of infection obtained in sampling will be used as a benchmark for deciding what action to take in the apiary. For example, if two hives get 5%, 10% two and two other 15%, will be taken as 15% for the whole apiary.


1 de junio de 2012

Epoca crítica para las colmenas: Otoño e Invierno

Época critica para las colmenas: otoño e invierno.

 Por Julio E. Ernst.

 Desde nuestros inicios y primeros pasos como apicultores, siempre nos inculcaron aquellas personas idóneas en el tema, la necesidad de preparar nuestras colmenas para pasar el otoño y el invierno y llegar a la primavera en óptimas condiciones, tanto sanitarias como de población y reservas de miel y polen, permitiendo a las cámaras un buen "arranque" variando las distintas zonas geográficas sin una ayuda extra.
El apicultor que hace trashumancia se ve obligado a dejar solo cámaras para favorecer el traslado y llegado el momento incentivar o bien llevar sus colmenares a las distintas regiones del país con floración temprana.
El apicultor chico y el mediano urgidos en muchos casos de obtener miel para solventar gastos de combustible, remedios, personal, alquileres de campos, han extractado sin dejar reservas o en otros casos como se dio en la región central del país estos últimos años donde hubo zonas con rindes muy bajos.
Estas cámaras que han quedado posiblemente muy abejadas, pronto necesitarán ayuda extra para pasar el invierno. La necesidad de dejar la colmena, cámara o nuclero con reservas, radica en que sin miel esta unidad muere de hambre y sin polen se va extinguiendo lentamente por la falta de renovación de abejas.
Un síntoma de la muerte por hambre se da en la aparición de muchas abejas metidas de cabeza en las celdas y el resto formando un colchón en el piso, en cambio la muerte por falta de polen se evidencia con un desabejado casi total y un canibalismo de pupas, prepupas y larvas.
Tomaremos la precaución de ir anotando lo que se realiza durante el año en cada apiario que se visita, para llevar un estricto control y realizar futuras comparaciones: curas, unidades enfermas, muertas, núcleos, cantidad de colmenas, reservas de miel y polen, estado sanitario, tareas a realizar en próxima visita, registro de lluvias, floración natural existente en la zona , etc.
Además es necesario si aparece algo raro en una colmena o cámara, dejarla marcada o anotarlo para que en la próxima visita no olvidarnos y le brindemos mayor atención.
Durante febrero y primeros días de marzo podremos hacer núcleos a razón de un 15% del total de colmenas del apiario, que nos servirán para reemplazar a las que no sobrevivan el invierno. Núcleos bien fuertes, adquiriendo reinas o celdas de calidad y evitando en lo posible hacerlos ciegos para evitar la consaguinidad y asegurarnos reinas nuevas que llegada la primavera tengan toda la fuerza para aovar. Se pueden hacer en nucleros o cortar colmenas fuertes con una entretapa ciega con ranura contraria a la piquera, repartir los cuadros de miel y cría e invertir las ubicaciones de sendas piqueras.
Hay colegas que hacen núcleos ciegos y los llevan a otros apiarios para fecundar con zánganos ajenos.
Realizar las monitoreos antes y después de las curas. Se puede realizar muestreo a campo para determinar aproximadamente que porcentaje de varroasis tenemos.
Ya en abril y mayo, terminar con las curas y preparar las cámaras para pasar el invierno, reduciendo el espacio a calefaccionar dado que tal tarea provoca un aumento en el consumo de alimento para generar calor.
Colocar piqueras y achicar el espacio colocando cartón o nailon en forma de separador de cuadros o ya introduciendo un alimentador. Para los primeros meses del otoño sería conveniente colocar en aquellas cámaras pobres de alimento o a los núcleos un buen cuadro operculado lleno de miel o bien un alimentador con jarabe de maíz  y no de azúcar para reducir las probabilidades de pillaje.
Las colmenas que hayan quedado con un alza melaria, asegurarlas con alambre o un buen peso para evitar la voladura de los techos.
Asimismo es necesario verificar la reserva de polen dado que es la fuente proteica que nos asegurará que las abejas pasen bien la invernada, haya renovación y llegar a la primavera con población joven. De no haber polen sería conveniente suplir con sustitutos que se adquieren en los comercios del ramo, o prepararlo en forma casera sobre la base de harina de soja desgrasada, levadura de cerveza, harina de arveja, suero desecado, albúmina y azúcar impalpable, que se puede ofrecer espolvoreando sobre los cabezales o en forma de paty amalgamada con miel.
En lo que hace al tema sanidad, en estos meses al reducirse la población y no existir prácticamente cría, es importante detectar la presencia de enfermedades, curar colmenas enfermas con antibióticos autorizados y descartar los cuadros infectados para su esterilización.
Asimismo es conveniente comenzar el recambio de cuadros, sacar negros para fundir, que generalmente son lugares propicios para el desarrollo de enfermedades.
Durante los meses de junio, julio y agosto es poco lo que podemos hacer sobre las colmenas, en esta época es donde nos damos cuenta de la importancia de haber dejado suficientes reservas.
Se alimentará y suplementará muy bien si es necesario, evitando visitas a los apiarios para abaratar costos. Colegas avezados en el tema "tantean" el peso de las cámaras y van intuyendo la cantidad de reservas.
Estar muy atentos a la aparición de síntomas de enfermedades para evitar que la cámara muera y sufra pillaje  y contagie a otras.
Estas enfermas se pueden retirar de los apiarios y ubicarlas en un lugar sanitario o si no valen la pena por la escasa población la eliminaremos y en primavera las repondremos con un núcleo.
Es aconsejable durante este período abrir lo menos posible las cámaras para no provocar enfriamiento.
Abrir únicamente en caso de tener que alimentar o suplementar. Durante días cálidos y soleados podremos abrir algunas cámaras al azar y evaluar la presencia de cría como asimismo si hay entrada de polen, dado que en algunas regiones por incidencias climáticas las floraciones se adelantan.
La presencia de abejas muertas en las piqueras nos indica una anormalidad en la misma, revisar, eliminar y esterilizar el material enfermo.
Esperar a que llueva, que sea una primavera generosa, que las primeras floraciones llegan lo antes posible y aprovechar flujos tempranos.
Estas consideraciones generales son meramente informativas, varían enormemente de una zona a otra y como siempre digo cada apicultor con su librito, cada uno experimentará o habrá experimentado algo que ya a otro colega le sucedió, pero la mayoría llega a la conclusión, que una colmena con suficientes reservas de miel y polen inverna mucho mejor, "arranca" mejor en la primavera y posiblemente nos traiga mas satisfacciones que una hambreada y constantemente ayudada a sobrevivir.

26 de marzo de 2012

Regla de Farrar - Rule of Farrar

Regla de Farrar. Extraído de De Wikipedia, la enciclopedia libre

La regla de Farrar, conocida por los apicultores hace muchos años, dice que cuanto más aumenta la población de una colmena mayor es la producción individual de cada abeja. Esto equivale a decir que aumenta la productividad y se conoce como un principio de sinergia. Esto se debe a que a medida que aumenta el número de abejas de una colmena, también aumenta la proporción de pecoreadoras, según el siguiente cuadro (Reid, 1980): 




Total de Obreras                                            10.000   20.000  30.000  40.000  50.000  60.000
Pecoreadoras                                                  2.000     5.000   10.000  20.000  30.000  39.000
Porcentaje pecoreadoras                                20 %      25 %     30 %    50 %      60 %     65 %
Peso de la población                                        1 kg       2 kg       3 kg     4 kg        5 kg      6 kg
Rendimiento miel                                              1 kg       4 kg       9 kg    16 kg      25 kg     36 kg

También podemos hacer un cálculo matemático por el cual conociendo la población de abejas de una colmena, puede estimarse la producción de esta aproximadamente. Decimos que la capacidad de producción es igual al cuadrado del peso de la población.
Si una cámara de cría llena tiene 30.000 abejas y sabemos que 10.000 abejas pesan aproximadamente 1 kg. Una colmena que posee 50.000 abejas estará en capacidad de producir 5 al cuadrado lo que significa 25 kg de miel.
Historia

En 1937, el entomólogo y apicultor estadounidense Clarence L. Farrar, que trabajó en el Ministerio de Agricultura de los Estados Unidos a cargo de la Honey Bee Research Unit (HBRU) entre 1958 a 1961, estando a cargo de él, realizó varias investigaciones sobre el comportamiento de las abejas, al estudiar su dinámica poblacional y curvas de crecimiento, observando el crecimiento y decrecimiento de la población de abejas a lo largo de una temporada.
Los descubrimientos del Dr. Farrar, tienen una implicancia práctica en la producción de miel, y abejas. Si bien su nombre es mencionado en el ABC & XYZ de Root y en la colmena y La abeja melífera de Dadant; no se ha valorado positivamente la magnitud de tales conclusiones. Es por ello que aquí nos atrevemos a elevar a la categoría de Regla Sinergética sus conclusiones: La producción de miel es directamente proporcional a la población de abejas de una colmena.
Una colonia grande tiene una proporción de abejas pecoreadoras mayor que en una colonia chica. Por ello Farrar indica que una colonia de 60.000 abejas produce 1,54 veces más miel que cuatro de 15.000 abejas; que una colonia de 45.000 abejas produce 1,48 veces más miel que tres colonias de 15.000 abejas; que una colonia de 30.000 abejas produce 1,36 veces más miel que dos colonias de 15.000 abejas.
La relación cantidad de abejas adultas respecto a cantidad de cría disminuye con el aumento del tamaño de la población de la colonia. Una colmena grande puede tener una relación 1 abeja adulta por larva, mientras que una colmena pequeña tiene una relación de 2 larva por abeja adulta. Podemos inferir que la colmena en crecimiento se comporta como Estratega R, una vez que alcanzó el equilibrio poblacional se comporta como Estratega K. Este tipo de selección por el cual transita una colmena en la temporada es la explicación de la alta tasa de reproducción o enjambrazón de las Abejas africanizadas que constantemente mantiene sus enjambres/colmenas en estado juvenil.
La proporción entre la cría operculada y la población adulta disminuye ente un 10% y un 14% por cada incremento de 10.000 abejas.

Cría operculada                                                40.000  45.000  50.000  55.000  60.000
Obreras Pecoreadoras                                    20.000  30.000  40.000  50.000  60.000

En condiciones adecuadas de flujos nectaríferos, la cantidad de miel potencial que puede producir una colmena (producción de miel) tendría que ser igual al cuadrado de los kg, de abejas que tiene en ese momento. Si en principio éstos conceptos suenan confusos, esperamos que las siguientes aclaraciones contribuyan a su comprensión. Si consideramos que 1 kg de abejas contiene aproximadamente unas 10.000 obreras y que de un cuadro de cría bien operculado nacerán unas 5.000 obreras podemos iniciar la explicación.

Total de Obreras                                 10.000   20.000   30.000   40.000   50.000   60.000
Peso de la población                            1 kg       2 kg        3 kg        4 kg        5kg        6 kg
Rendimiento miel                                   1 kg      4 kg         9 kg     16 kg      25 kg      36 kg 

9 de diciembre de 2011

La colmena: un ecosistema en equilibrio

La colmena: un ecosistema en equilibrio
Por: Ing. Agr. Raúl Coppa Técnico EEA INTA Esquel (Estación Experimental Agroforestal Esquel, Chubut)
Reseña: El objeto de este artículo es visualizar a la colmena como un ecosistema en equilibrio y tratarlo como tal. Las intervenciones del apicultor suelen romper el equilibrio existente en la colmena dando lugar a trastornos que afectan el desarrollo equilibrado de la población como la sanidad de la misma, ya que ante factores de estrés, la colonia enferma.
Introducción
Todo ecosistema está integrado por elementos bióticos y no bióticos que se encuentran en equilibrio en forma natural.
Los elementos climáticos como la luz solar, la temperatura, las precipitaciones y la presión atmosférica, entre otros, se combinan con los factores edáficos y condicionan el desarrollo de tipos particulares de vegetación que sostienen determinadas clases de animales herbívoros y éstos dan lugar a los carnívoros y todos, cuando mueren, vuelven al suelo donde son descompuestos por los microorganismos. Ésta es, en apretada síntesis, un prototipo de ecosistema terrestre En cada uno hay un flujo de energía y materiales que entran y salen del mismo y todo el conjunto se encuentra en equilibrio ... hasta que el hombre interviene.
La población
Una colmena es un ecosistema en equilibrio. En un determinado espacio se desarrolla una población de abejas que crece en primavera, se estabiliza en verano y decrece en otoño e invierno hasta la próxima primavera. En primavera crece la población hasta completar la totalidad del espacio disponible y, una vez cubierto, la población se subdivide mediante el fenómeno de la enjambrazón.
Una colonia no es sólo un conjunto de abejas. Hay una organización perfectamente adaptada para cubrir todos los requerimientos que les permite a esta familia no sólo sobrevivir, sino también producir sus propias reservas de alimentos, reproducirse, conservar la especie y difundirse geográficamente. Para ello cada miembro de la colonia (o familia) realiza una actividad sumamente especializada. Una colonia es un Sistema, es decir, un conjunto de elementos que interactúan tan estrechamente unos con otros que resultan inter-dependientes. En una colonia cada tarea, que cada abeja realiza, resulta imprescindible para todas las demás ya que cada una no puede sobrevivir sola, necesita del conjunto, y por sí mismas no se encuentran dotadas para sobrevivir ni cumplir con todas las demás funciones biológicas.
Hay otros componentes bióticos en este ecosistema. Hay, por ejemplo, microorganismos (hongos, bacterias, etc) que se mantienen controlados gracias a la producción de propóleos. Este producto, producido por las abejas a partir de resinas que cosechan de ciertos árboles, es el elemento antiséptico y desinfectante con que cuentan las abejas para mantener una población sana en tan reducido espacio.
En el transcurso de su crecimiento poblacional, las abejas construyen panales de cera donde depositan cría, polen, néctar y miel. Del exterior traen agua, néctar de flores o azúcares de otras fuentes (como pulgones, por ejemplo), resinas y polen o, en casos de emergencia, elementos proteicos de otras fuentes.
Este ambiente interior de la colmena se desarrolla en ausencia de luz y está fuertemente influenciado por la temperatura y la humedad, dos factores ambientales determinantes en la supervivencia, en la sanidad y en la conducta de las abejas.
La Temperatura
La colonia es un ecosistema en equilibrio y si bien las abejas son organismos de "sangre fría", necesitan mantener el calor dentro de un rango apropiado a las circunstancias.
La colonia de abejas posee una serie de mecanismos que tienden a mantener la temperatura dentro de un rango que les permite sobrevivir y desarrollar los trabajos propios en cada estación del año.
La colonia mantiene su temperatura en los rangos apropiados merced a los siguientes mecanismos:
Apiñamiento
Las abejas (de distintas edades en forma mezclada) se apiñan formando un racimo que en invierno se lo llama "bolo invernal". Los enjambres que permanecen a la intemperie hasta dirigirse al lugar definitivo también lo hacen, al igual que las abejas que son transportadas en forma de paquetes. Aún en primavera o en otoño o puede suceder en veranos frescos, cuando la temperatura disminuye sustancialmente, las abejas se agrupan para mantener la temperatura o generar calor.
En este racimo funcionan dos tipos de movimientos:
Por una parte las abejas -tomadas de las patas- se acercan o separan entre sí contrayendo o expandiendo el racimo.
Por otra parte, en invierno o en períodos prolongados de frío, hay un movimiento de revolución: las abejas de la periferia se mueven hacia el interior del racimo y las del interior a la periferia. Sin este segundo mecanismo, las abejas del borde terminarían por morir dejando en la periferia a una segunda línea de abejas que también terminarían muriendo y así sucesivamente hasta la muerte de todo el racimo. En cambio con este movimiento de revolución todo el racimo sobrevive reduciendo al mínimo la mortandad de las abejas por hipotermia.
En la estructura del racimo existe otro hecho que permite conservar el calor. Las abejas de la periferia -en un espesor de 2 a 7 cm- se encuentran más juntas, más apretadas que las del centro formando una banda protectora.
Batido de alas
Las alas, además de ser los órganos anatómicos que utilizan para volar, son empleadas para generar calor o para ventilar para lo cual generan con ellas un movimiento circular logrando así sus propósitos. En el racimo este mecanismo se pone en marcha para generar calor cuando la temperatura del mismo desciende hasta los 14°C y para refrescar (ventilación) cuando supera los 35°C. No todas las abejas participan de este movimiento, sino sólo algunas, las necesarias para lograr el propósito.
Cuando existe cría en desarrollo dentro del nido, la temperatura de crianza de las larvas es de 34°C. Cuando no hay cría (lo cual sucede en invierno en regiones frías) el racimo de abejas puede ir disminuyendo su temperatura hasta los 14°C. Si la temperatura sigue bajando el racimo de abejas se contrae (las abejas se aprietan) y, para generar calor, desarrollan una actividad con las alas similar a las que realizan cuando están ventilando. Mientras en el centro del racimo la temperatura se mantiene a 14°C, en la periferia las abejas pueden estar a 6°C y mueren cuando la temperatura desciende por debajo de los 6°C. Pero el movimiento de revolución mencionado anteriormente les permite ir renovándose evitando la muerte por hipotermia.
En verano, la temperatura es mantenida a través de la ventilación que realizan las abejas enviando, con su batido de alas, una corriente de aire desde la piquera hacia el interior, mientras otras abejas lo hacen en sentido inverso provocando así una corriente que circula por el interior de la colmena refrescando el ambiente. En días calurosos y cuando la población de abejas es numerosa muchas de ellas se desplazan hasta la piquera y allí se arraciman formando una barba para permitir que la ventilación en el interior de la colmena se pueda realizar eficientemente. Si bien esta barba de abejas no es un signo de una próxima enjambrazón parece indicar un espacio reducido que las abejas despejan saliendo al exterior. Esto debe advertir al apicultor sobre la falta de espacio de la colonia.
Calafateo con propóleos
Cuando las aberturas que se dejan en la piquera o cuando hay demasiada separación de partes móviles, las abejas calafatean con propóleos rellenando el exceso de aberturas. Con esto regulan el intercambio gaseoso entre el espacio interior y el exterior.
De manera que una de las principales actividades de una colonia es mantener su temperatura dentro del rango apropiado a la circunstancia que está viviendo. Pero también es importante mantener la humedad en un rango aceptable para el desarrollo normal de la colonia.
La Humedad
El exceso de humedad dentro de una colmena, particularmente en invierno, provoca un disturbio sustancial en la vida de la colonia y desencadena procesos que conducen a la generación de problemas sanitarios que favorecen la mortandad de abejas. Este es un problema en la zona cordillerana, como en cualquier otra región donde la humedad relativa, en invierno especialmente, es alta o donde las masas de aire frío mantienen un tenor alto de humedad. La humedad se genera en el interior de cada colmena por el consumo de miel que hacen las abejas. Por cada litro de miel consumida se genera un litro de agua. Esta humedad, en época de actividad de las abejas, sale de la colmena mediante el mecanismo de ventilación que desarrollan. Pero en invierno las abejas, arracimadas, no utilizan el batido de alas en la piquera para ventilar, de manera que la colmena en sí debe estar dispuesta para que se favorezca la ventilación sin la intervención de las abejas, lo cual es importante en la zona cordillerana de Patagonia.
Si el ambiente externo es muy húmedo el intercambio gaseoso entre la colmena y el exterior favorece la acumulación de la humedad en el interior de aquella condensándose principalmente en la parte inferior de la entretapa, en las paredes laterales y en los panales más cercanos a éstas. Esto suele suceder en nuestra cordillera en invierno y esta situación se agrava si el apiario está ubicado erróneamente en un mallín o en un área baja donde se acumula el aire frío y húmedo que baja de las laderas circundantes. También sucede cuando la población invernal de abejas no es numerosa.
Aparecen así procesos como el de fermentación de la miel y de las pérdidas de polen por ataque de hongos.
Hay que tener en cuenta que en la zona de cordillera las abejas se encuentran en actividad hasta bien entrado el otoño y hasta es común observar colonias que no cortan totalmente la postura y mantienen pequeñas áreas de cría. Las que interrumpen la postura lo hacen a partir de la segunda quincena de abril y puede ocurrir que en días, donde la temperatura llega a los 12°C, haya algo de entrada de néctar en ese mes. El riesgo de esta pequeña entrada de néctar es que no alcance a perder la humedad suficiente para transformarse en miel y permanezca con un contenido de agua excesivo pudiendo fermentar si el interior de la colmena no está suficientemente ventilado y con exceso de humedad. El néctar se acidifica, toma un olor avinagrado y, si las abejas lo consumen, les resulta mortal.
La miel con exceso de humedad fermenta cuando el rango de temperatura se encuentra entre 10 y 25°C. La temperatura ideal de fermentación es de 15,5°C. Recordemos que el racimo invernal internamente trata de mantenerse por encima de los 14°C, por lo tanto, la temperatura de fermentación coincide con la del racimo. Si éste se desplaza para ir consumiendo reservas, puede alcanzar los cuadros donde hay néctar acumulado con exceso de humedad. Por lo tanto, en una colmena el exceso de humedad que se encuentra condensada en las paredes y panales laterales cargados de miel y polen resulta particularmente peligroso cuando la temperatura se encuentra en el rango mencionado.
Por su parte el polen, cuando está sometido a un exceso de humedad, es atacado por hongos. Si el ataque es severo provoca fuertes pérdidas en la reserva de polen ya que se forma una costra dura y blanca que a las abejas les resulta imposible remover. Recordemos que una buena provisión de polen resulta esencial para mantener una buena población de abejas entre los meses de abril a agosto y especialmente se transforma en un alimento crítico cuando comienza la postura en la segunda quincena de julio o principios de agosto en la cordillera patagónica. Este fenómeno -el del polen atacado por hongos- no sucede generalmente cuando la colmena pasa el invierno con una buena población de abejas que mantienen el calor en casi todos los cuadros y cuando la colmena se encuentra bien ventilada impidiendo la acumulación y condensación de humedad.
Intervención del apicultor
Es imprescindible que el apicultor tenga conciencia de los mecanismos que utilizan las abejas para mantener a raya la temperatura y la humedad ya que sus intervenciones en ningún caso deben interferir con los mismos. Si lo hace genera una situación de estrés que le abre la puerta a numerosos problemas sanitarios, muchos de los cuales, especialmente los bacterianos y los fúngicos se desencadenan a partir de situaciones provocadas por el mismo apicultor. Por el contrario sus intervenciones deben ayudar a la colonia acompañando a la población de abejas a mantener la temperatura y la humedad dentro de los rangos de tolerancia. Para ello dispone de varias herramientas:
Localizar correctamente el apiario
Ante todo hay que localizar correctamente el apiario en un lugar seco donde no haya acumulación de aire frío durante las noches ni tampoco en lugares húmedos como los mallines cordilleranos.
Orientar adecuadamente las colmenas
Hay que proteger las colmenas de las corrientes ventosas. En la cordillera patagónica es aconsejable que las piqueras estén orientadas al N.E. ya que los vientos en esta región provienen del cuadrante oeste y sudoeste. De esta forma se evita la entrada de aire frío y al mismo tiempo se facilita el calentamiento por el sol del frente de la colmena y de la pared lateral orientada hacia el oeste.
Permitir una separación adecuada entre colmenas
Conviene que las colmenas estén separadas entre sí dejando un espacio libre de unos 50 ó 60cms entre una y otra. Si las colmenas están en bancos de apoyo individuales es conveniente que la que está más al sur esté un poco adelante de la otra para que ésta no impida que los rayos del sol, en su desplazamiento hacia el oeste, evite que se caliente la pared lateral de la primera. En bancos donde se colocan varias colmenas, si están muy juntas la que no está expuesta al sol del norte o del oeste es una colmena más fría.
Regular la apertura de la piquera
Si bien cada apicultor desarrolla sus propios métodos de trabajo es importante transmitir a otros, especialmente a los novatos, las experiencias que se van reuniendo. A quien suscribe el presente artículo le ha dado mucho resultado mantener en las piqueras -de colmenas bien desarrolladas- dos aperturas laterales, en lugar de una central, durante todo el año. Estas aperturas tienen una longitud de unos 4 centímetros. Cuando es necesario, se agrega un suplemento en cada apertura para achicarla, lo cual sucede en invierno o en plena temporada cuando desmejora el tiempo durante un período prolongado.
En la cordillera patagónica se debe tener en cuenta que la variación térmica en plena temporada es muy amplia. Durante las noches refresca bastante y una piquera totalmente abierta (sin guardapiquera) puede conducir a las abejas a arracimarse en lugar de mantener la actividad durante la noche.
Por otra parte la doble apertura de piquera facilita la circulación del aire manteniendo un adecuado % de humedad y una correcta ventilación.
En colmenas que se encuentran en crecimiento conviene provocar su desarrollo desde la pared oeste que es la más calentada por el sol y mantener abierta la piquera de ese lado cerrando la otra abertura con un puñado de pasto que- cuando se seca- permite el paso de algo de aire facilitando la ventilación aún de la zona no ocupada por las abejas.
Como se dijo anteriormente, si la apertura del guardapiquera es excesiva las abejas tratan de reducirlo rellenándolo con propóleos.
Abrir o cerrar la apertura de la entretapa
Para que las colmenas en invierno estén bien ventiladas no sólo es suficiente que haya una piquera con aberturas laterales sino que hay que mantener abierta a medias la apertura de la entretapa. En el mes de mayo conviene levantar un poquito la entretapa en la parte de atrás. Basta para ello la colocación de una maderita de tres milímetros de grosor colocadas en los esquineros posteriores de la entretapa.
También en este caso las abejas propolizan el exceso de aberturas.
Regular el espacio interior
A la entrada del invierno conviene sacar un panal y juntar a los restantes al medio de la cámara de cría dejando un espacio de unos 2 cm en los laterales que permite la ventilación de las colmenas debido también a las aberturas laterales del guardapiquera y las aperturas en la entretapa.
Cuando la colonia es pequeña como sucede cuando se introduce un paquete o un núcleo es importante utilizar un paño de plástico o de papel corrugado para envolver los panales poblados de abejas, más uno o dos para que las abejas ocupen, más el alimentador (si se emplea para estimular o alimentar) colocado fuera del poncho. Personalmente prefiero el poncho de plástico ya que el de cartón es roído por las abejas. Si la colmena está bien ventilada no se junta humedad en el plástico.
Asimismo, no hay que agregar alzas en forma prematura ni dejar que el espacio interior se reduzca como para incentivar la enjambrazón. Las alzas deben colocarse en el momento oportuno.
Regular el número de cuadros en la cámara de cría
Cuando la colmena recién comienza y se utilizan varios cuadros con cera estampada conviene colocar 10 cuadros. Pero una vez que la colmena se desarrolló es conveniente trabajar con 9, por varios motivos, a saber: a) La colmena está mejor ventilada entre cuadros, b) las abejas construyen panales más gruesos lo cual, en la sala de extracción, permite una mejor desoperculación, c) hay más producción de cera, d) se previene mejor la rotura de celdas reales cuando se revisa la colmena.
Dejar las reservas invernales de miel y polen necesarias para el invierno
Una media alza repleta de miel, más lo que las abejas entran en otoño en la cámara de cría a medida que reducen la postura, suele ser suficiente reserva invernal para que la colonia llegue hasta la próxima temporada. Los meses críticos son agosto y septiembre cuando la reina activa la postura y todavía no hay entrada de suficiente néctar. Si es necesario, en ese mes, hay que suplementar con jarabe de alimentación.
Es frecuente que en otoño las abejas traigan azúcar proveniente de exudados de pulgones que se encuentran en diversas especies, especialmente sauces o álamos. Esto suele ocurrir a fines del verano, después de la última cosecha. Inmediatamente a esta cosecha hay que hacer un control contra varroa por lo cual posteriormente a este control sanitario está vedada la cosecha de miel. Si el productor se entusiasma cosechando demasiada miel, puede ocurrir que cubran posteriormente los panales con el azúcar que proviene de los pulgones. Ésta no constituye una buena reserva invernal porque no les resulta fácil disolverla y necesitan abundante provisión de agua, fenómeno que en invierno no ocurre. Esto, naturalmente, pone en serio riesgo la supervivencia de la colmena.
Una alternativa es dejarles la miel que ellas produjeron durante la primavera y el verano en la primera media alza, que muchos productores dejan como cámara de cría suplementaria. En estos casos los productores cosechan lo que está por encima de esa media alza. Un exceso de cosecha provoca estrés que, en definitiva, se traducirá en mortandad o en enfermedades.
Por otra parte, los productores que trabajan con protocolos de calidad no deberían cosechar de esa primera media alza cuando se utiliza como complemento de cámara de cría ya que así está especificado en los protocolos vigentes.
Conclusiones
Como conclusión general podemos decir que el control de la humedad, de la temperatura y de las reservas invernales son tres factores esenciales en la sostenibilidad de las colmenas. Si internalizamos la idea de que estamos frente a un ecosistema en equilibrio seremos más cuidadosos a la hora de intervenir en nuestros colmenares.

24 de agosto de 2011

Cómo producir miel de calidad

Por: Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA).
En un mercado cada vez más demandante y con consumidores más exigentes, los apicultores deben producir más y mejor. Recomendaciones técnicas de los especialistas.
Cómo producir miel de calidad
Los consumidores imponen requerimientos de calidad que demandan de los apicultores mayor eficiencia y dedicación en sus actividades productivas. Para los especialistas la clave está en asociarse y trabajar acompañados por los técnicos.
Emilio Figini, técnico del INTA Cuenca del Salado, profundizó esta premisa: “Es fundamental que los productores se agrupen y caminen juntos por el sendero tecnológico a fin de producir mieles sin antibióticos, con gestión de la calidad y trazabilidad desde el colmenar”.
Para obtener mieles de calidad, el especialista consideró “fundamental” evitar la aplicación preventiva e indiscriminada de antibióticos y el reciclado y multiplicación de colmenas enfermas. Y recomendó “implementar estrategias de alimentación con suplementación proteica a base de jarabes, de acuerdo a la zona y carencias sufridas”.
El sendero tecnológico es una práctica que consta de una serie de pasos por los que debe transitar el productor para cumplimentar sus objetivos. “El primer paso es el del asociativismo e intercambio. Así, mediante la constitución de grupos de Cambio Rural, podrán participar de un espacio en el que compartirán experiencias y, en base a un objetivo en común y con asesoramiento técnico, motorizar cambios”, explicó Figini.
En segundo lugar, se trabajará con apiarios ubicados en un solo lugar sobre los que se aplicarán diversas técnicas de manejo. Figini destacó la importancia del rol del técnico asesor quien deberá “inspeccionar todas las colmenas, determinar su población, evaluar el nivel de reservas y el estado sanitario”.
En base a la información recabada, se detectarán desviaciones, se diagnosticará la situación productiva de cada integrante del grupo y se diagramará un plan de trabajo acorde.
En referencia a la multiplicación de las colonias, Leandro Frígoli, técnico del proyecto Cambio Rural del INTA, explicó que resulta “primordial” realizar esta práctica “en sintonía con la curva de floraciones, cuando la colmena está desarrollada y en condiciones de abundancia”.
Asimismo, Frígoli aseguró que para mantener colonias sanas y productivas es “fundamental el recambio de reinas”. Si bien se trata de una práctica poco utilizada –agregó– su implementación reduce la mortandad anual de colmenas al tiempo que estabiliza la producción.
Una de las claves para mejorar la eficiencia productiva está en saber el estado en que se encuentran las colmenas a la salida de la invernada, esta instancia constituye la plataforma sobre la cual se proyectará la multiplicación y  define el potencial para la producción de miel.
Según Frígoli, es frecuente observar grandes pérdidas de colmenas por multiplicar fuera de época. Esto asociado a un deficiente control de Varroa puede terminar en una alta mortandad invernal en la pampa húmeda –con valores que suelen alcanzar el 40% de pérdida de colonias–.
“Si se revisa el momento y el estado de las colmenas que frecuentemente se multiplican encontraremos en parte la respuesta a las grandes pérdidas de colmenas que se reportan”, señaló el técnico quien además aseguró que la primera recomendación es la categorización de las colmenas –una vez pasado la invernada– con el objetivo de saber el nivel de población de los apiarios.

21 de agosto de 2011

BALANCE POBLACIONAL DE LA COLONIA DE ABEJAS

BALANCE POBLACIONAL DE LA COLONIA DE ABEJAS
Balance positivo.La población de la colmena experimenta variaciones en el correr del año, los cuales son fiel reflejo de los aportes de polen y néctar del medio ambiente. Es así, que al haber entrada de alimentos desde el exterior, la reina expande su postura y la colonia crece en población, naciendo más abejas de las que mueren. Decimos aquí, que el balance poblacional es positivo. El que tan rápido, así como los niveles de población a que se pueda llegar en este crecimiento, va a depender de una serie de factores. Algunos de ellos serán de carácter externo de la colmena; como por ejemplo, la cantidad y calidad de ese estímulo. Otros, serán de carácter interno; como por ejemplo, la raza y calidad de la reina, tamaño y características del nido de cría, sanidad, nivel de reservas, etc. Todo apicultor deberá, no solo conocer sino que además, influir en estos factores a los efectos de obtener el mejor resultado posible. El caso más común donde el apicultor debe de influir en esta etapa, son aquellas zonas donde los flujos principales de néctar se dan en forma abrupta.
Si bien la colonia reacciona inmediatamente a estos estímulos externos aumentando su postura, la respuesta poblacional en la colmena, la comenzaremos a tener recién a partir del momento en que empiecen a nacer estas abejas. Este "período de reacción" poblacional de la colonia es de 21 días, tema que será analizado más adelante al hablar de la "Ley de los 40 días."
Balance en equilibrio. Decimos que el balance poblacional está en equilibrio, cuando nacen aproximadamente la misma cantidad de abejas de las que mueren. Esta situación en la colmena, se da en dos oportunidades. La primera de ellas es en el momento en que la reina ha alcanzado su máximo potencial de postura. La otra situación en que se da este equilibrio en la colmena, es en el momento de la invernada. Aquí, la situación es otra, ya que prácticamente no existe un estímulo externo y la reina disminuye su postura, e inclusive en algunas zonas se puede decir que la suspende.
El material genético con que contemos me permitirá que los equilibrios se alcancen a niveles más altos.
Balance negativo. El momento en que se produce un balance negativo de la población de abejas, es aquel en el que mueren más abejas de las que nacen y por ende, va disminuyendo el tamaño de la población. En la naturaleza, esto se produce toda vez que el estímulo externo empieza a descender y la reina disminuye su ritmo de postura. Será muy importante conocer el comportamiento de las restantes floraciones, para saber que tipo de manejo debemos de aplicar.
Balance poblacional de la colonia típico de una zona con el principal flujo nectarífero en la primavera y un segundo flujo de menor importancia en el otoño.
Momento en que queremos la población. El conocimiento del calendario apícola de la zona, en donde se han establecido los potenciales melíferos y/o poliníferos, me permitirá determinar la fecha aproximada en la cual mi colmena debe estar en condiciones óptimas para acopiar. Asimismo, podré establecer, la fecha aproximada a partir del cual, todas las abejas nuevas que nazcan, llegarán a la etapa de pecoreadoras en un momento en que no exista floración en la zona.
La ley de los 40 días. Como ya se sabe, la abeja obrera demora 21 días en nacer a partir de la puesta del huevo. Dependiendo de la fortaleza de la colonia, transcurren aproximadamente otros 19 - 20 días entre que la abeja nace, realiza todas las tareas en el interior de la colmena y se transforma en pecoreadora. Esto nos da aproximadamente unos 40 días. Quiere decir, que las abejas que salen a pecorear hoy, nacieron a partir de huevos que fueron depositados hace unos 40 días.
Si queremos lograr una colonia bien desarrollada al iniciarse el gran flujo de néctar, 40 días antes, ya deberé tener, no menos de 7 u 8 cuadros de cría en esa colmena. Con este nivel de cría, más la que ha nacido previamente y la que nacerá luego de esa fecha, yo me estaré garantizando una abundante población para el inicio de la floración. No debemos olvidar, que no hay que criar abejas en la mielada, sino para la mielada. Aquella gran cantidad de cría, que debido a la abundante entrada de néctar y polen existe en la colmena sobre fines de la mielada, no solo no producirá miel, sino que además, consumirá. Evidentemente, las características de la zona y los objetivos de mi manejo, son las que me van a determinar si debo estimular o no, y si debo frenar la postura o no.
Zonas o ambientes autoestimulados. Como mencionamos anteriormente, el nivel de postura de la reina, esta directamente relacionada a los estímulos que reciba la colonia de abejas del medio ambiente. Es así que al aumentar el ingreso de néctar y polen, las obreras comienzan a sobrealimentar a la reina, aumentando esta su postura.
Hay zonas o ambientes apícolas donde las floraciones comienzan muy paulatinamente y van progresando en su intensidad, hasta llegar al máximo flujo. En otras, se van sucediendo pequeñas floraciones hasta llegar al máximo aporte. Generalmente este tipo de situaciones se da en explotaciones que basan su producción principal, en cultivos indígenas o nativos y praderas naturales, donde las floraciones son más pausadas y prolongadas. En ésta situación, la colmena se irá autoestimulando, y la tarea del apicultor será la de realizar nada más que las distintas tareas de manejo relacionadas al momento de crecimiento y desarrollo de la colonia (ampliación del nido, del espacio, etc.).
Zonas o ambientes con floraciones cortas e intensas. Los grandes rendimientos de miel, generalmente se obtienen de zonas o ambientes que se caracterizan por ser zonas de agricultura intensiva, donde predomina la flora adventicia y en mayor o menor proporción la pradera o el monte ribereño.
En estas zonas, los flujos de néctar están supeditados a los distintos cultivos que se lleven a cabo en la zona de influencia de los apiarios, y del manejo que realicen los productores agrícolas del cultivo. Los mismos pueden variar de un año a otro, con lo que para asegurar su producción; el apicultor debe de estar al tanto de las técnicas y de los planes de los productores agrícolas.
Los flujos principales se caracterizan por darse en forma brusca y muy abundante. Generalmente entre el inicio de la floración y el momento de máximo flujo, no hay más de 10 o 15 días; lo que, de no haber cultivos previos que preparen a la colmena, no alcanza para un desarrollo apropiado de la colonia de abejas y un óptimo aprovechamiento de la floración. Es así, que en muchos de éstos casos, se hace necesario una estimulación de la colmena a los efectos de llegar al inicio de la floración con el máximo de población.

15 de agosto de 2011

Paquetes de Abejas

Por: Información: Enrique Martínez - emartinez@inta.gov.ar  - emartinez@luronet.com.ar 
Esta práctica constituye una importante alternativa tecnológica para la multiplicación de colmenas.
El paquete de abejas está formado por aproximadamente 10.000 abejas jóvenes (1 kg. de nodrizas), que logran un rápido labrado de la cera, una nueva reina y un alimentador, que se transportan en una caja de madera ventilada, de 24 cm de alto, 14 cm de ancho por 34 cm de largo. Sus caras laterales son de tejido de malla mosquitero. La parte superior tiene un orificio de 8 cm por donde se introducen las abejas, reinas y el alimentador necesario para el transporte.
Ventajas: Está encabezado por una reina recién fecundada; no transmite enfermedades al no transportar cuadros de cría; desarrollo rápido (6 semanas) y fácil de controlar; permite contar con una óptima población en el inicio del flujo de néctar y puede rendir una buena cosecha en la temporada.
Confección: las colmenas proveedoras de nodrizas, deben ser fuertes, sanas y estar en plena etapa de desarrollo. 
Se eligen de la cámara 2 o 3 cuadros con cría abierta (ubicando y separando a la reina) y cubierto por abejas nodrizas y se sacuden sobre un embudo de chapa galvanizada, para introducir las abejas dentro de la caja. Se debe registrar el peso de las abejas. Con 4 cuadros de cría abierta con nodrizas se puede conseguir 1 kg. de abejas. Llenado el paquete, se procede a colocar las cajas de las reinas suspendidas con un alambre fino y el alimentador. Este es un simple vaso de plástico con orificios, que contiene un jarabe espeso de azúcar glas y fructuosa. Rápidamente se arma "el enjambre" dentro de la caja y las abejas rodean a la reina.
Trasiego: se ubican las cámaras receptoras, con diferentes orientaciones y bien selladas (inclusive la piquera) para evitar el éxodo de abejas por lo menos por 24 a 48 horas.
El material debe ser nuevo o perfectamente desinfectado. Se colocan 4 cuadros con cera estampada, un alimentador doolitle y un "poncho" de plástico de 80 cm por 40 cm.
Se retira el alimentador, rociando las abejas con jarabe a través del orificio, se extrae la jaula con la reina, acompañada por las abejas adheridas. Se perfora el tapón del candy y se ubica la jaula suspendida entre el 2º y 3º cuadro. Se compactan los cuadros sobre un costado de la cámara y se cubren los cabezales con el poncho, se coloca lateralmente un alimentador doolitle con un litro y medio de jarabe de azúcar al 50%, comprimiendo y sosteniendo la lámina plástica, reduciendo el espacio interior. La jaula y el alimentador se colocan en el espacio que queda en la cámara de cría. Las abejas se movilizarán hacia donde está la reina.
Finalmente se cierra la colmena. A las 72 horas se verifica que las abejas hayan abandonado la caja, que la reina este libre y en postura. Una vez por semana se agrega el jarabe y cuadros con cera estampada hasta completar la cámara.
Conclusiones: A partir de 1 kg. de abejas y una reina, se obtienen buenos rindes. Los promedios alcanzados varían entre 45 a 50 Kg. por colmena, con paquetes colmenizados a principios de noviembre en el valle bonaerense del Río Colorado.
Fuente: HOJA INFORMATIVA Nº 13 - EEA INTA H. ASCASUBI - OCTUBRE 2001

4 de julio de 2011

PAUTAS SANITARIAS PARA MANEJAR CORRECTAMENTE LA VARROASIS

1- DAÑO DE LA VARROASIS De acuerdo a la experiencia de las últimas temporadas apícolas en Uruguay, y la información que nos llega del exterior, actualmente la varroasis es la patología que causa mayor daño en las colmenas.
El ácaro varroa destructor causa daño directo por las heridas que provoca, pero el daño mayor es el indirecto que puede ocasionar por transmisión de virus y/o bacterias a las abejas, así como la debilidad que produce en la misma abeja.
2- CÓMO y CUÁNDO TOMAR las MUESTRAS: a) Se eligen las colmenas más débiles del apiario.
Se retiran muestras del 10% de las colmenas de cada apiario, pero nunca menos de 5.
b) Se recomienda marcar las colmenas, y a futuro re muestrear siempre éstas.
c) Cada muestra corresponde a una colmena, y se compone de unas 250 abejas adultas, obtenidas de 3 puntos del nido de cría.
d) Estas abejas se sumergen en un frasco con una solución de 9 partes de agua y una de formol comercial.
e) Se recomienda 4 muestreos al año:
1. Invierno.
2. Principio de primavera.
3. Verano, después de la primera cosecha.
4. Otoño, después de la última cosecha.
f) Una vez obtenidas las muestras, pueden ser procesadas por el propio apicultor.
Es conveniente consultar con el técnico apícola de su zona, o enviarlas a un laboratorio de diagnostico de enfermedades apícolas.
3- RESULTADO del MUESTREO a) En el muestreo de otoño se detectara presencia o no de varroa.
En caso de resultados confusos, se debe repetir el muestreo a los 20 días.
Es recomendable aplicar un tratamiento otoñal.
b) El muestreo de invierno es muy importante.
Es útil para confirmar la eficiencia del tratamiento otoñal.
Si se constata ineficiencia, consulte un técnico.
c) Los muestreos de primavera y verano son para tener elementos de juicio, para tomar medidas que hagan posible llegar al otoño con la menor cantidad de varroa posible.
d) Se recomienda, en el caso de aplicar tratamientos de primavera o verano, se realicen con productos orgánicos.
4- ESTADO de la COLMENA Solo invernar colmenas viables.
Mantener colmenas débiles es crear focos de infección en el apiario, al igual que colocar "enjambres" en apiarios ya establecidos.
5- EL PRODUCTOR DEBE ATENDER la VARROASIS TODO el AÑO y por ELLO DEBE CONSIDERAR: a) Historia del apiario, por ejemplo:
Perdidas invernales históricas.
Antecedentes de varroasis.
Tratamientos previos.
b) Características de la zona, por ejemplo:
Inviernos más largo y riguroso implica mayores riesgos.
c) Concentración de apiarios vecinos (posibilidad de re-infecciones).
Recuerde que en nuestro país, esta enfermedad se comporta diferente según la zona.
d) Población, cría y espacio disponible interno de las colmenas (para determinar las dosis adecuadas en cada tratamiento).
6- RESPETAR los TIEMPOS de CADA ETAPA El tratamiento otoñal debe realizarse enseguida de terminada la última cosecha.
Es necesario asegurarse rigurosamente que la duración del tratamiento y que las dosis sean indicadas en la etiqueta del medicamento utilizado.
Además, en caso de productos de síntesis, estos deben ser retirados de la colmena 2 meses antes del comienzo de la entrada de néctar o 90 días antes de la cosecha.
De usar productos orgánicos, deben ser retirados 1 mes antes del comienzo de la entrada de néctar.
7- QUE APLICAR y COMO
Tratar solo con productos registrados por las autoridades competentes, según se indica en el recuadro final.
Seguir al pie de la letra las indicaciones (en dosis y duración), tal cual esta escrito en la etiqueta de cada envase.
No olvidar revisar que el envase se encuentre en perfecto estado de conservación, así como la fecha de vigencia.
Se deben tratar todas las colmenas del apiario.
8- ROTACIÓN Se recomienda cambiar de producto sintético y como máximo usar 2 años un mismo principio activo, para demorar la resistencia del acaro al mismo.
En el caso de CUMAFOS, no se debe aplicar 2 años seguidos por su elevada residualidad en cera y miel.
Este principio activo, debe alejarse, en el tiempo, lo mas posible entre una aplicación y la siguiente.
9- IMPORTANTE En caso de formulaciones que las abejas puedan retirar de la colmena, se debe confirmar la presencia del tratamiento unos días después de iniciado y reponerlo si las abejas lo retiraron.
Para un tratamiento eficiente el acaricida debe estar actuando en la colmena durante todo el periodo indicado en la etiqueta del producto.
10- NO LO OLVIDE a) Es recomendable que durante el periodo de tratamiento se retire la miel de las colmenas hasta 2 semanas después de terminado este, en particular con el principio activo Cumafos.
b) El apicultor debe tomar medidas como, observación, diagnostico y medidas correctivas durante todo el año.

9 de junio de 2011

Enjambrazón: fundamentos y métodos prácticos

La enjambrazón es uno de los temas más comunes dentro del trabajo apícola. Este artículo brinda algunas de las características principales y aporta información sobre el asunto. El autor, Orlando Valega *, explica y opina sobre la enjambrazón y la forma de cazar enjambres. También la caza de enjambres con cebo.

Fundamentos de la fiebre de enjambrazón:
Las feromonas regulan la vida social de la colmena. Al eliminar la reina desaparece la sustancia real que inhibe la formación de celdas reales y el desarrollo de los ovarios de las obreras. La cría a su vez, inhibe el desarrollo de los ovarios de las obreras. Si confinamos a una reina en un sector de la colmena, al poco tiempo aparecen una que otra celda real en el sector en que no transita la reina, si colocamos celdas abiertas, son alimentadas y si injertamos celdas cerradas, no son destruidas por las obreras. Aquí también falta la sustancia real (feromonas), y se explica por el hecho de que no es solo olor sino que hay un contacto corporal con la sustancia que se trasmite de abeja en abeja. Al dificultarse ese contacto surge el reflejo en las abejas mas alejadas, de preparar las celdas para futuras reinas.
Algo parecido ocurre en la enjambrazón, pero de manera más contundente ya que en este caso, construyen gran cantidad de celdas. La enjambrazón se produce corrientemente en momentos en que se inicia la gran mielada, con grandes flujos de néctar, con gran cantidad de abejas que calientan el nido y dificultan la termorregulación.
El néctar compite por espacio con la postura que se ve desplazada hacia abajo, la reina, al no poder poner con la misma frecuencia disminuye la liberación de feromonas, este fenómeno se incrementa en colmenas con reinas viejas ya que éstas de por sí, liberan menos feromonas. Por consiguiente disminuye la sustancia real de la reina y de la larva, al disminuir la postura, ya que ésta también libera feromonas (BP o Brood Pheromone) que inhiben el desarrollo de las celdas reales. Se descubrió también que el 40 % de las obreras al momento de enjambrar, tiene desarrollado los ovarios. Además, se dificulta el contacto entre abejas porque hay muchas en poco espacio, Para poder mantener la temperatura muchas abejas salen fuera del nido formando una especie de barba, hecho que hace más difícil aún la trasmisión de la feromona. Este conjunto de factores hace que las obreras construyan gran cantidad de celdas reales en los bordes de los panales ya que es el último lugar que tuvo acceso la reina para aovar.
La caza de enjambres con cebos Los apicultores de EEUU y de los principales países de Europa disponen hace años de un nuevo y más exitoso método para cazar y retener enjambres por un cebo basado en el funcionamiento de las feromonas de Nasanoff que producen las abejas para identificar y ubicar sus colmenas y de la posibilidad de reemplazar la reina de una colonia a través de un cebo sintetizado de la glándula de la mandíbula de la reina.
El Cebo Cazador imita, de manera sintética, la composición y efectos de la sustancia producida por la glándula de Nasonoff, ubicada en la zona abdominal del cuerpo de las abejas. Esta sustancia es liberada por las obreras y cumple la función de orientar a las
mismas de regreso a la colonia. Para difundir el olor, las abejas levantan sus abdómenes, que contienen las glándulas de Nasonoff y avientan sus alas vigorosamente.
Para cazar enjambres se utiliza un método tradicional que consiste en colocar material usado y jarabe o miel para atraer abejas. Este método atrae un importante número de abejas, pero que solo concurren con el fin de pillar el alimento. Con el Cebo, se evita el pillaje y se aumenta el porcentaje de efectividad de captura del enjambre".
Este Cebo, debe ser colocado dentro de una cámara de cría vacía, adherido a un marco con un poco de cera derretida o una tachuela o alfiler.
El cebo de la reina cumple entre otras las siguientes funciones:
1- Sustituto de la reina en situaciones varias.
2- Aumenta el éxito de apareamiento de la reina y la estabilidad del núcleo.
3- Despacha paquetes de abejas de núcleos sin reina.
4- Captura abejas rezagadas.
Los Cebos pueden permanecer dos años refrigerados, y una vez colocados tienen una duración de varios meses en intemperie, dependiendo de las temperaturas.
Portal Apícola agradece la información a Ulyses Guirula y Matías Otero de apícola Chañar, de Concordia, Entre Ríos. www.apisocios.com.ar
Si retiramos cuadros con miel y en su lugar colocamos cuadros vacíos para postura de la reina, si además colocamos más alzas vacías, es probable, - si el proceso no está muy avanzado- que las abejas destruyan las celdas reales y vuelva todo a la normalidad. “Manuel Ockman solucionó en parte este problema, adicionando una media alza a la cámara de cría en forma permanente, de manera que nunca falte espacio para el nido.” En realidad no se conocen con certeza y precisión todos los factores que desencadenan el proceso de enjambrazón, pero la explicación que acabo de describir es la que más me convence. Se cree también que la enjambrazón se desencadena por recalentamiento del nido y se sugiere no exponer a las colmenas al sol durante mucho tiempo para evitar la enjambrazón. Sin embargo, en nuestra zona subtropical, con dos mieladas cortas al año, una en primavera temprana y otra a fin de verano, esto no se cumple ya que hay proliferación de enjambres tanto en primavera temprana, con tiempo fresco, como en verano con temperaturas muy altas. Se dice que las colmenas con reinas viejas tienden a ser más enjambradoras y es muy probable que suceda ya que las reinas viejas liberan menos sustancia real y por lo tanto el fenómeno de enjambrazón se vería acentuado. Un flujo intenso e inesperado de néctar, puede desencadenar el proceso, hasta en los núcleos fuertes. Como medida preventiva dejamos mucho espacio para el nido y si observamos colmenas  con barbas de abejas bajo la piquera, las revisamos y si es necesario y se está a tiempo, -con celdas reales abiertas- las descongestionamos agregando cuadros vacíos a la cámara de cría.
Antes de enjambrar las obreras construyen gran cantidad de celdas reales bien dotadas y de excelente calidad. Cuando estas se encuentran operculadas la reina sale con un cortejo de abejas jóvenes en busca de un nuevo lugar para anidar. Al poco tiempo nacen las reinas de ese rosario de celdas que en algunos casos vuelve a producir otros enjambres secundarios, con una o más reinas vírgenes. Normalmente al nacer la primera, las obreras destruyen las demás celdas y no sale un nuevo enjambre. Estas celdas reales son denominadas “celdas de enjambrazón” y son consideradas de muy buena calidad para la reproducción de la colonia ya que se produce en situaciones normales, por voluntad de la colonia y no motivadas por una emergencia. Los apicultores biológicos que se ajustan a las directrices de la asociación “Demeter”, utilizan solamente este tipo de celdas para hacer nuevos “gajos” y así reproducir sus colmenas.
Estos enjambres son muy activos y crecen en forma explosiva, es impresionante el desarrollo que obtienen en pocos días, y este fenómeno se debe a que la colmena al enjambrar sale con la reina vieja pero con muchas abejas nodrizas, que son las que estimulan la postura de la reina sobrealimentándola con jalea, al igual que a las nuevas crías. Son ellas las que rápidamente labran con cera los nuevos panales imponiendo el característico ritmo frenético de crecimiento.
Hay otro proceso biológico que se produce en la enjambrazón que seguramente propicia también el vigor notable de los enjambres. Cuando las colmenas entran en la mielada fuerte, el ingreso de miel compite por espacio con la postura de la reina, la miel empuja a la postura hacia abajo y la reina tiene cada vez menos espacio para poner, la postura disminuye y en consecuencia disminuye la cría para alimentar, la reina pierde el atractivo olor que provocan las feromonas, a consecuencia de la disminución de la postura y las obreras son inducidas a formar celdas reales de enjambrazón. A partir de este momento la colonia tiene gran cantidad de individuos, en su mayoría nodrizas y una buena cantidad de abejas jóvenes de mas de 15 días de edad pero, que por no haber alimentado larvas con jalea, se mantienen por más tiempo como si fueran nodrizas. Este fenómeno es similar al que ocurre con las abejas longevas de invierno Cuando el enjambre sale deja un buen numero de abejas “jóvenes longevas” y pecoreadoras que permiten, –junto a una reina nueva- el rápido desarrollo de la colmena. Tanto el enjambre como la colonia que queda tienen suficiente cantidad de abejas productoras de jalea real y de esa forma se mantiene un equilibrio en el desarrollo de ambas colmenas.

Hay quienes creen que el fenómeno de enjambrazón también se da cuando cambia bruscamente la temperatura ambiente en época de receso invernal. Este hecho no puede considerarse equivalente a la fiebre de enjambrazón ya que se produce por otro fenómeno. Estas colmenas sufren desequilibrios nutricionales por causas diversas, el aumento de temperatura las impulsa a buscar alimento y como en el medio en que pecorean no hay néctar y polen, emigran a otras regiones buscando sobrevivir. Las enfermedades producen situaciones parecidas y por eso no conviene retener estos enjambres que solo producen problemas. Otras veces las colmenas emigran a consecuencia de saqueos, inundaciones, etc. Situaciones que nada tienen que ver con la enjambrazón. Por lo general estas colonias que emigran por situaciones emergentes, se caracterizan por tener abejas de todas las edades, son más agresivas y no tienen un desarrollo tan explosivo.
Normalmente los enjambres salen con la reina de la colmena una vez que las nodrizas opercularon las celdas reales de enjambrazón. Para ese momento la reina a consecuencia de haber disminuido notablemente la postura, tiene reducido el abdomen lo que facilita el vuelo. Este enjambre, que generalmente es el único y sale con la reina de la colmena en condiciones de reiniciar la postura en forma inmediata, emigra a varios kilómetros de distancia, recorrido que puede realizarlo en varias etapas. A los pocos días nace la primera reina de las celdas reales de enjambrazón y las abejas destruyen las otras celdas y ésta queda como la nueva soberana de la colmena. No obstante ocurre en algunos casos que las obreras no destruyen a las celdas después del primer nacimiento y la colonia queda con más de una reina, a veces varias, y vuelve a enjambrar, saliendo este enjambre con varias reinas que luego se vuelven a dividir en nuevos y pequeños enjambres.
Estos enjambres secundarios o terciarios se reconocen fácilmente por tener la visita, -por varios días- de los zánganos, que llegan por la tarde en grandes grupos hasta la colmena, persiguiendo a la reina en su vuelo nupcial.
Antes de partir definitivamente un enjambre, por lo general vuela alrededor del apiario y se posa cerca del mismo hasta emprender el vuelo final. En este momento envía a las abejas exploradoras a buscar la nueva morada. Estas exploradoras revisan el lugar, si es un cajón con panales viejos los limpian y de golpe desaparecen todas, esto es señal de que en pocos minutos vendrá el enjambre, muy pronto aparece la gran nube de abejas que ordenadamente se va ubicando en su nueva casa.

Un método práctico para cazar enjambres:
Trasegar colonias silvestres a colmenas racionales de cuadros móviles es una tarea que podría ser para al apicultor aficionado que tiene a la apicultura como un pasatiempo más. Desde el punto de vista práctico, en vez de producir alguna utilidad al apicultor mas bien le trae contratiempos y perdida de material, y si consigue adaptar la colonia silvestre a los cuadros móviles y llevar a su apiario con éxito la nueva colmena, a partir de ese momento comienza una nueva tarea muy engorrosa que lleva mucho tiempo y material; Cambiar cuadros con los panales silvestres por cuadros con alambre y cera estampada, tarea que puede llevar varios años. El método consiste en pasar los panales a un cuadro sin alambres, sujetos por una banda elástica respetando siempre el orden en que estaban. Se deja el cajón con las abejas por unos días en el lugar donde anteriormente estaba la colmena silvestre y luego se la lleva al apiario.
Trasegar los enjambres silvestres que merodean el colmenar si están en lugares accesibles puede ser una tarea que no demande mucho trabajo y de alguna utilidad al apicultor, en especial para fortalecer núcleos nuevos que estén un poco atrasados. Si el enjambre todavía no resolvió trasladarse a su destino final, se puede volcar las abejas dentro de un cajón con cuadros de cera estampada o labrada, y agregar un cuadro con cría abierta de otra colmena, ya que las abejas nodrizas, al tener que cuidar de estas crías, no abandonarán el cajón.
Es muy común que estos enjambres vagabundos se instalen en cajones vacíos en el depósito o en alzas abandonadas en los apiarios. En nuestra zona tenemos dos periodos de enjambrazón; En el mes de octubre y en el mes de febrero siendo este último el de mayor intensidad.
Buena parte de mis colmenas tiene su origen en alguna colmena silvestre que enjambró y se metió en un cajón vacío en el galpón o en los apiarios, o que cacé del monte, pero de cada diez colmenas que se obtienen de esa forma, terminamos con suerte con dos o tres que continúan y se transforman en buena productoras. Algunas son muy enjambradoras y nunca se desarrollan lo suficiente, otras de pequeñas tienden a juntar mucha miel y no forman grandes colonias, ni hablar de las agresivas que dan más trabajo ya que debemos eliminarlas o cambiarles la reina (cosa muy difícil), en fin se consiguen también algunas colmenas muy buenas.
En lo que hay que tener mucho cuidado es con los enjambres que salen fuera de temporada ya que estos salen por algún problema en la colonia, ya sea por saqueo de algún predador, por hambre o enfermedades. Estos enjambres se reconocen fácilmente porque son mas agresivos ya que están compuestos por abejas de todas las edades, mientras que los enjambres que se forman por enjambrazón, salen con abejas nodrizas mansas.
En fin, hay de todo, yo tuve mucho trabajo y desperdicio de material tratando de mejorar y seleccionar estas colmenas y después de varios años de incorporar reinas de otros criadores conseguí un plantel de colmenas productivas muy sanas, con poca o nada de varroa, muy prolíficas, buenas propolizadoras, defensivas pero manejables, higiénicas, buenas productoras de miel, etc. Permanentemente selecciono y multiplico a las mejores y voy incorporando algunas colmenas que a pesar de ser silvestres, presentan características deseables para nuestro objetivo.
Una forma muy práctica de hacerse de colmenas silvestres en gran escala consiste en proveer a los enjambres vagabundos de un lugar acogedor para instalarse (un cajoncito con olor a cera y propóleos y cuadros con cera labrada o en su defecto con cera estampada) El olor a la cera y especialmente el propóleos es un atractivo irresistible para las abejas. En la época de enjambrar, si colocamos a estos cajoncitos en lugares donde normalmente hay buen potencial floral, es probable que en pocos días estén poblados. Por la noche se los traslada al apiario y a otra cosa. Así de simple, con este método he llegado a cazar cientos de enjambres en cada temporada.
Como estas colonias conseguidas del monte tienen muy diversas características genéticas, si las dejamos para multiplicar nuestro apiario, es muy probable que de cada 100 enjambres cazados, solamente se transformen unas pocas en colmenas populosas, por lo que, es aconsejable utilizarlos para fortalecer a nuestros núcleos y colmenas en el apiario y eliminar las reinas silvestres cuya procedencia se desconoce.
Para fusionar estas colonias adquiridas en el monte debemos colocarlas contiguas a las colmenas que decidimos repoblar y después de unos pocos días de adaptación se elimina la reina salvaje y se los fusiona colocando los panales de cría al medio y los de miel y polen a los costados, sin ningún preparativo previo. No es aconsejable fusionar con un núcleo que tenga una reina con menos de un mes de postura.
Para tener éxito cazando enjambres hay que probar en distintos lugares hasta detectar los preferidos por las abejas. Hay lugares, -y no sé decir porqué- que tienen una atracción fatal para los enjambres y otros en los que no entra nada ni por equivocación. Yo coloco los nucleros con los cuadros de descarte, al costado de los caminos vecinales, entre los arbustos, bien disimulados en el pastizal para que no lo encuentren los dueños de lo ajeno. Aquí en la localidad de Saladas provincia de Corrientes, el mes de febrero es clave para cazar enjambres. Y a no extrañarse de que los nucleros colocados de mañana, ya estén ocupados con un enjambre por la tarde.

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