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18 de enero de 2011

NOSEMOSIS


El agente causal es un protozoario: Nosema apisZ. que afecta el aparato digestivo de las obreras, zánganos y de la reina. El esporo de N.apis es ingerido con el alimento y destruye las células epiteliales encargadas de la digestión y asimilación, de tal manera que no se aprovecha convenientemente el alimento ingerido.
Efectos nocivos sobre las abejas:
  • Altera el metabolismo: hay menor digestión de las proteínas (polen), disminuyen así las energías (sustancias de reserva) y se reduce su longevidad.
  • Se produce atrofia de las glándulas hipofaríngeas, que degeneran y atrofian prematuramente.
  • Sobre la reina: se atrofian las ovariolas hasta producir esterilidad (recambio frecuente de la reina).
  • Anemia: se manifiesta como una parálisis, al no tener fuerza para mover las alas y volar.
Efectos nocivos sobre la producción:
  • Pérdida de abejas adultas, principalmente a la salida del invierno y principios de primavera (las abejas del invierno no pudieron acopiar reservas en su cuerpo)
  • La producción de miel disminuye en un 25%
  • El consumo de miel durante la invernada es mayor (hasta un 50%)
  • La producción de jalea real es nula (no se incorporan proteínas - atrofia de las glándulas hipofaríngeas) por consiguiente no pueden producirse reinas de buena calidad ni larvas saludables. Consecuentemente se debilita la colmena, disminuye la postura y la colonia reemplaza la reina.
Síntomatología - Diagnóstico - Tratamiento Como el intestino se "lastima", cambia su apariencia. Los intestinos de las abejas enfermas se ven blanquecinos, hinchados, flácidos, deformados; mientras los intestinos de abejas sanas son de color verdoso amarillento y turgentes (podría utilizarse como diagnóstico a campo). La presencia de diarrea, no es única de esta enfermedad; por lo tanto no sirve como diagnóstico diferencial.
Estudios realizados en La Plata (Departamento de Granja-MAA-Bs.As.) muestran que existen meses en el año en que la esporulación es mayor. La curva muestra que para las condiciones climáticas de esa ciudad la mayor esporulación de N.apis se da durante los meses de Septiembre-Octubre y Noviembre. Teniendo en cuenta este comportamiento y luego de un análisis de laboratorio, se toma la decisión con respecto a la utilización de productos químicos.
En el mercado puede disponerse de fumagilina con el nombre comercial Fumagilina B y con otro principio activo el colmesan ph.
En cualquiera de los casos deben respetarse los tiempos desde la ultima aplicación hasta la cosecha para evitar problemas de contaminación de los productos de la colmena.
La fumagilina puede suministrarse en forma de jarabe o de "torta".
El jarabe debe preparase y usarse en el momento:
  • Preparar 24 litros de jarabe utilizando dos partes de miel y una parte de
  • agua (jarabe de otoño)
  • Disolver el envase de 25gr. de Fugiprin "b" en medio litro de jarabe
  • La temperatura del jarabe no debe ser superior a 30 grados.
  • Incorporar el producto disuelto al resto del jarabe
  • Se debe administrar un litro del jarabe por colmena tres veces a intervalos de 7 días
Para el tratamiento de primavera se procede de igual manera, sólo que el jarabe a utilizar deberá ser de una parte de azúcar y una de agua.
En torta candy:
  • Mezclar bien 25 gr. de Fugiprin "b" con 2400gr. De azúcar impalpable
  • Incorporar miel para unir el polvo y adquiera una consistencia semidura
  • Dividir el total de la masa en 24 partes (120gr. Cada una)
  • Colocar cada una sobre papel, introducirlo por la piquera o colocar sobre los cabezales de los marcos con cría.
Recomendaciones para prevenir nosemosis:
  • Desinfección del material usado con ácido acético glaciar 80%, utilizando 200cc por m3. Se ubican en una pieza cerrada pilas de 6 a 7 alzas, se humedecen paños con la solución de ácido acético y se esparcen en la habitación para que se evapore. Deben tomarse precauciones porque el ácido acético es cáustico y daña la piel. El periodo de desinfección dura 7 días, luego se ventila el material como mínimo durante 48 horas antes de usarse en el campo.
  • Cambiar el 33% de los cuadros de la cámara de cría por año para disminuir la contaminación interna)
  • Evitar el exceso de humedad dentro de la colmena, como así también los lugares húmedos para la instalación del colmenar
  • Invernar con buena reserva de miel y polen
  • Tener colmenas con buena población y parejas durante todo el año
  • Realizar cambio de reina cada dos años
  • Realizar por lo menos una vez al año (otoño o primavera) un muestreo de abejas del colmenar para su análisis en laboratorio.
El análisis de laboratorio consiste en realizar un macerado de intestinos de abejas y realizar el recuento de esporos en microscopio. Según ese recuento se establece el grado de infección.
CICLO DE VIDA
Como se mencionó anteriormente el principal efecto del protozoario es causado a nivel de intestino, donde el parásito provoca seria destrucción celular con la consiguiente pérdida de la capacidad de absorción y de secreción.
Al alterarse dichos procesos básicos en el metabolismo de los nutrientes, se desencadenan una serie de trastornos metabólicos los cuales derivan en los signos clínicos.




Dentro de éstos encontramos :
  • Muerte prematura de abejas, incapacidad para el vuelo, temblores de alas, movimientos espasmódicos causados por la inanición.
  • Desarrollo deficiente de glándulas
  • Aumento del consumo, con una digestión disminuida.
  • Repleción de intestino y ampolla rectal, aumento de peso, compresión de sacos aéreos
  • Defecación en un período avanzado de la enfermedad. Heces claras en bordes externos de la celdas, marrón claro y amarillo en la piquera: enfermedad avanzada.
  • No es signo patognomonico.
  • Disminución de vida media de las abejas, por disminución de reservas, carencia proteica
  • Escasa actividad de vuelo
  • Deficiente atención a la cría
  • Abejas volando aisladamente en invierno
  • Desarrollo atrasado de la colonia, principalmente en primavera.
  • Muerte de abejas adultas
  • Debilitamiento de la colmena
PUEDEN SER SIGNOS DE NOSEMOSIS Disminución en la atención a la cría y a la reina que baja su postura.
La curva de desarrollo de la colmena y del parásito tienen cursos paralelos. CURSO Y DESARROLLO DE LA ENFERMEDAD

En primavera al empezar la cría, sobreviene una multiplicación del parásito, que ante determinadas circunstancias, se produce un estado de equilibrio entre el huésped y el parásito. NOSEMOSIS LATENTE.
En verano disminuye o se diluyen los esporos infectantes, llegando a bajar la infección.
Ante determinadas condiciones de stress, manejo, clima o estado interno de la colmena, algunas colmenas aparentemente sanas en invierno, enferman en primavera, podrían existir fases del parásito en reposo invernal. Cuando el mal tiempo se prolonga al inicio de la primavera, provocando que las abejas del invierno retrasan sus labores de recolección, se provoca un cuadro agudo con debilitamiento de la colmena.
Esta enfermedad a la que se hace mención, involucra desde una disminución en la producción (en la mayoría de los casos inadvertida por el productor) hasta la aparición de signos clínicos.
Existe una relación inversa entre la abundancia de néctar y polen y la nosemosis.
Dependiente de varios factores: Humedad, corrientes de aire, reposo invernal, ausencia de reina

DIAGNÓSTICO Clínico: Intestinos de abejas afectadas: blanquecinos, hinchados, flácidos, deformadosSIGNOS CLINICOS
Laboratorio:
Macerado de intestinos de abejas, recuento de esporos en microscopio.
Determinación del grado de infección.
Estudios realizados en La Plata (Departamento de Granja-MAA-Bs.As.) muestran que existen meses en el año en que la esporulación es mayor. La curva muestra que para las condiciones climáticas de esa ciudad la mayor esporulación de N.apis se da durante los meses de Septiembre-Octubre y Noviembre. Teniendo en cuenta este comportamiento y luego de un análisis de laboratorio, se toma la decisión con respecto a la utilización de productos químicos.
Diferente pronóstico para la determinación de esporos en primavera o a fin de verano, donde las abejas ya van a entrar en reposo.

TRATAMIENTO: Principio activo: Fumagilina
Vías de administración: Jarabe: Debe preparase y usarse en el momento
  • Preparar 24 litros de jarabe utilizando dos partes de miel y una parte de agua (jarabe de otoño)
  • Disolver el envase de 25gr. de fugiprin "b" en medio litro de jarabe
  • La temperatura del jarabe no debe ser superior a 30 grados.
  • Incorporar el producto disuelto al resto del jarabe
  • Se debe administrar un litro del jarabe por colmena tres veces a intervalos de 7 días
  • Para el tratamiento de primavera se procede de igual manera, sólo que el jarabe a utilizar deberá ser de una parte de azúcar y una de agua.
Torta candy:
  • Mezclar bien 25 gr. de fugiprin "b" con 2400gr. De azúcar impalpable
  • Incorporar miel para unir el polvo y adquiera una consistencia semidura
  • Dividir el total de la masa en 24 partes (120gr. Cada una)
  • Colocar cada una sobre papel, introducirlo por la piquera o colocar sobre los cabezales de los marcos con cría.
RECOMENDACIONES PARA PREVENIR NOSEMOSIS:
  • Evitar el exceso de humedad dentro de la colmena, como así también los lugares húmedos para la instalación del colmenar
  • Invernar con buena reserva de miel y polen
  • Tener colmenas con buena población y parejas durante todo el año
  • Realizar cambio de reina cada dos años
  • Realizar por lo menos una vez al año (otoño o primavera) un muestreo de abejas del colmenar para su análisis en laboratorio.

4 de enero de 2011

NOSEMOSIS: LA IMPORTANCIA DE SU CONTROL.

(Por JULIO E ERNST, Implementador de  Buenas Prácticas Apícolas y Buenas Prácticas de Manufactura, Perito Apicultor Nacional)
La nosemosis, es enfermedad muy contagiosa provocada por un parásito intestinal denominado Nosema Apis Zander, que afecta tanto a la reina como a las obreras y a los zánganos.
Este protozoario, al infectar la colmena afecta directamente su estado general llegando a provocar un desabejado tal que provoca su muerte o que nos es económicamente improductiva.
No existe un período o época típica para su detección, dado que es una enfermedad que esta muy influenciada por las condiciones climáticas que se registren en cada región.
Ciclo de infección y contagio: La infección de la abeja se produce generalmente dentro de la colmena, al ingerir alimento contaminado con esporas, al limpiar deyecciones ajenas, pillaje y/o extravío de abejas enfermas.
Estas esporas ingresan vía oral, atraviesan el tracto digestivo, para alojarse en las células del ventrículo en donde germinan. Allí, liberan nuevas esporas al tubo digestivo, infectando nuevas células o diseminando la enfermedad a través de las heces.
Este ciclo dura entre 48 y 60 horas y la destrucción total del ventrículo 15 días aproximadamente, ocasionando la desnutrición de las abejas, acortando su vida, pérdida de población, descenso de la producción y muerte de la colmena (esto varía sustancialmente de la carga de esporos.)
Sintomatología: Las abejas afectadas se ven impedidas de absorber los nutrientes de la miel y  polen, y en contra partida aumentan el consumo hasta un 30%.
Se presentan los siguientes síntomas:
- Disminución en capacidad de volar y alas temblorosas.
- Agrupamiento de abejas en cercanías de la piquera.
- Deficiencia en atención de la cría o su abandono.
- Abejas débiles con movimiento lento por inanición.
- Atrofia de las ovariolas de las reinas.
- La presencia de abundante deyecciones sobre la piquera, no siempre es síntoma de nosemosis. Esto es una creencia difundida entre muchos apicultores, quienes, ante la presencia de estas deyecciones curan sin previo un análisis, incurriendo en muchos casos en un gasto innecesario.
- Achicamiento brusco de colonias, desabejado parcial o total.
  “No siempre la reducción de la población es nosemosis. Hay muchos factores que despueblan las colmenas, hasta una intoxicación. Por otro lado, una acción de varroa muy acentuada puede provocar una despoblación muy importante como también la acariosis o la misma falta de alimento” (Ing Agr Susana Bruno – Boletín del Colmenar – Nro 46.)
- Hinchazón del abdomen por sobre consumo de alimento.
 La hinchazón del abdomen se produce debido a que el intestino medio y la ampolla rectal se llenan de alimento y heces, comprimiendo los sacos aéreos e impidiendo que las abejas puedan volar. Las abejas sanas eliminan sus heces cuando vuelan, en cambio las enfermas mientras están asentadas sobre los marcos, paredes de las alzas o frente de piqueras.
Diagnosis: A campo y laboratorio..
A campo, lo realizamos observando el ventrículo de abejas de alguna colonia dudosa. Una abeja sana lo presenta de un color amarronado o verdoso amarillento, turgente, elástico, en cambio la enferma, blanquecino, lechoso, flácido y deformado.
En laboratorio, enviando una muestra de pecoreadoras  tomada de piquera o en su defecto de cuadros laterales, asegurándonos un eficiente diagnóstico para no gastar en medicamentos o para determinar los pasos a seguir.
Medicación: A la fecha se utilizan fármacos con presencia de fumagilina.
Si bien la fumagilina no tiene poder destructivo sobre las esporas de Nosema Apis, sí interfiere y destruye las fases evolutivas del protozoario.
Según experiencias de distintos apicultores y profesionales, es recomendable aplicar el medicamento con jarabe y no espolvoreado o en paty.
No curaremos las abejas enfermas, pero sí evitaremos el contagio e interrumpiremos la reproducción de la enfermedad.
Predisposición a la enfermedad: Partiendo desde el principio básico que las abejas nacen sin Nosema, muchas veces el apicultor ha favorecido o predispuesto a la abeja, a la colmena y al apiario a contraer esta enfermedad.
Los principales factores que influyen son:
- Exceso de humedad: lluvia, inundaciones, jarabes muy diluidos.
- Núcleos o cámaras que entren al invierno débiles.
- Escasa reserva de polen.
- Ubicación de colmenas en lugares con sombra permanente.
- Aperturas y revisaciones innecesarias en invierno.
- Alimentación con cuadros de miel y polen provenientes de colmenas enfermas.
- No dar demasiado espacio a los nidos de cría evitando el enfriamiento.
- Recambio de cuadros, lo recomendado es un 33% anual.
- Ubicar colmenas en lugares que permitan el vuelo higiénico.
Conclusiones: Las buenas prácticas de manejo, nos llevan a evitar curar o “renegar” con una enfermedad que influye directamente en la producción.
“Prevenir es mejor que curar” y la detección a tiempo con una muestra llevada al laboratorio puede ser la resultante de tener o no tener cosecha.
“La utilización de medicamentos es una herramienta más para el control de la enfermedad, como lo es el diagnóstico temprano, forma de manejo y trabajos de desinfección. El tratamiento preventivo como recurso permanente de la explotación, no es razonable ni económico.” (Per Apic Walter Seewaldt – Jornadas de Capacitación – Sta Rosa – 2000).

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