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3 de mayo de 2016

QUE ES EL EFECTO "GROOMING" O AUTODESPARASITACION??? - WHAT IS THE EFFECT "GROOMING" OR SELF DEWORMING???

El comportamiento de desparasitación entre abejas, conocido como «grooming», es un factor importante que hay que considerar como un criterio en la selección de reinas y como un factor de resistencia a enfermedades, ya que al parecer nos estaría indicando la presencia de una resistencia de la abeja a Varroa destructor, lo que a mediano plazo nos puede conducir a una disminución de los tratamientos con moléculas de síntesis. 

Bajo este enfoque, se podría obtener una tolerancia abeja-Varroa similar a la que presenta Apis cerana, la que cohabita sin problemas con Varroa, lo que a su vez sería ideal para nuestra apicultura. Los mecanismos de esta tolerancia son estudiados actualmente en diversos países y se apoyan en la particularidad biológica o de comportamiento de este tipo de abejas.

Esta selección de nuestra abeja melífera tolerante a Varroa, aún se encuentra lejos de conseguir la meta de fijar este carácter de tolerancia o resistencia, lo que nos permitiría un control eficaz de Varroa, que respete las abejas y sus productos, sin embargo existe un gran optimismo en el medio científico, ya que los trabajos relacionados con el comportamiento higiénico, muy desarrollado en cierto tipo de abejas, nos demuestran que estas son capaces de detectar la presencia de elementos patógenos en cría ya operculada y así eliminar las larvas enfermas.

Podemos decir que el efecto «grooming» o comportamiento de desparasitación (despiojado, auto-limpieza, acicalamiento, comportamiento higiénico, etc), se manifiesta en la práctica de dos formas diferentes:

a) Auto-»grooming» behavior: o “comportamiento de auto-limpieza”; es decir, un cepillado por parte de la abeja, de su propia cabeza, de su tórax y de su abdomen, con ayuda de su primer y tercer par de patas.

b) Allo-»grooming» behavior: o “comportamiento de alo-limpieza”; es decir, una limpieza de la abeja por parte de sus congéneres. Estas buscan activamente el ácaro, recorriendo con las antenas todo el cuerpo de la abeja infectada con el propósito evidente de eliminarlo.

La invasión de una colonia de Varroa a fines de verano está influenciado fuertemente por numerosos factores del medio ambiente, como el número de parásitos presentes al comienzo de la ovoposición, las interrupciones de estas, los parásitos introducidos por abejas que no pertenecen a la colonia, (foráneas) etc. Es por este motivo que hay que poner en juego los caracteres hereditarios que podamos medir y que contribuyan a promover la tolerancia a Varroa.

La presión que ejerce el ácaro Varroa destructor al interior de la colonia, obliga a ciertas abejas a atrapar los ácaros para mutilarlos parcialmente, este comportamiento de «grooming» se puede medir a través de la observación de los parásitos eliminados, aunque no podemos determinar si Varroa ha sido mutilada antes o después de la muerte del parásito.

En laboratorio, se puede observar el efecto «grooming» con la ayuda de cámaras infra-rojas. Si las obreras han sido marcadas, podemos individualizar aquellas particularmente activas que, en pequeñas colmenas huérfanas han sido obligadas a poner huevos, de allí nacerán zánganos que servirán para la inseminación instrumental de reinas. La descendencia de estas reinas mostrará una capacidad mejorada de defensa por auto-limpieza.

Mediante la observación de su apiario, el apicultor tiene que seleccionar una o varias colmenas que se “destaquen” por el número inferior de Varroa allí presentes. Para poder evaluar correctamente este comportamiento de auto-limpieza, es necesario equipar las colmenas seleccionadas con un piso enmallado (malla metálica o plástica de 2,5 a 3 mm.) al que a su vez se le acondiciona un cartón o papel untado en vaselina o grasa animal para que de esta forma los parásitos que se desprenden queden fijados a este. 

Después de un tiempo variable los parásitos eliminados se encontrarán en el piso en función de la intensidad de resistencia que presenten las abejas ya seleccionadas. 

Los parásitos examinados bajo la lupa binocular mostrarán diferentes lesiones:

*** Caparazón dorsal hundido, que revela la acción de las mandíbulas de la abeja.

*** Primer par de patas ausentes (en Varroa destructor estas sirven de antenas). El ácaro, privado de informaciones del medio exterior, se descuelga de la abeja.

*** La ventosa terminal de las patas destruidas. La fijación en su huésped de Varroa destructor resulta así problemática.

By: Roberto OLMEDO ULLOA Ing. Ejec. Agrícola – Apidólogo Bruselas.

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24 de marzo de 2016

El apetito sexual de la abeja reina - The sexual appetite queen bee.

A temprana edad, la abeja reina hace vuelos para aparearse y copula con múltiples zánganos que mueren cuando depositan sus espermatozoides.

Al macho de una especie animal se le suele considerar como más promiscuo que la hembra. Sin embargo, el voraz apetito sexual de la abeja reina desmitifica esa percepción.

Al hablar de sexo, el mito sostiene que las hembras en el reino animal son pasivas y monógamas.

Se dice que los machos buscan aparearse con múltiples hembras para aumentar sus posibilidades de tener descendencia.

A la vez, pensamos que las hembras son naturalmente más selectivas porque invierten una mayor energía en tener hijos, sin que tener más de un compañero sexual incremente sus posibilidades de reproducirse.

Esos son algunos de los conceptos más profundamente arraigados de la biología evolutiva. Se trata, también, de nociones equivocadas.
Paradigma errado

El mito del macho promiscuo y apasionado frente a la hembra tímida y exigente está basado en lo que algunos han llamado el paradigma Darwin-Bateman.

Las hembras, por otra parte, con excepciones muy raras, son tímidas y se esfuerzan… para escapar del macho Charles Darwin, naturalista británico

En su obra "El origen del hombre y la selección en relación al sexo", Charles Darwin –uno de los fundadores de la teoría de la evolución– describió cómo los machos tenían "fuertes pasiones" y "buscaban ansiosamente" hembras.

"Las hembras, por otra parte, con excepciones muy raras, son tímidas y se esfuerzan… para escapar del macho", apuntó Darwin.

Luego, en 1948, el genetista inglés Angus John Bateman publicó un experimento, ahora famoso, en el que se colocaron dentro de un frasco un número igual de machos y hembras de la mosca de la fruta.

El científico escogió moscas con mutaciones tales como alas rizadas, ojos pequeños y pelos gruesos para encontrar una forma de determinar el origen de la cría resultante.
La conclusión de Bateman fue que había una mayor variabilidad, tanto en el éxito reproductivo como de apareamiento, entre los machos y que aparearse con múltiples parejas aumentaba sus posibilidades de pasar sus genes, lo cual no era el caso de las hembras.
Mito desmontado

Durante décadas esas ideas influyeron marcadamente en los biólogos evolucionistas, si bien hubo ejemplos de especies donde las observaciones de los roles sexuales de Darwin-Bateman arrojaron resultados opuestos.

Las abejas obreras, en colmenas de reinas con más parejas, construyen una mayor cantidad de panales.

Sin embargo, quizás lo más sorprendente de todo es que no fue hasta la publicación de dos estudios, en 2007 y 2012, cuando se mostró que las conclusiones de Bateman estuvieron basadas en métodos de experimentación y estadística que tenían fallos.

Patricia Adair Gowaty, de la Universidad de California, en Los Ángeles, repitió el experimento original, apuntando que los métodos de Bateman sólo podían identificar a los padres, si la cría tenía las mutaciones tanto del padre como de la madre.

Y añadió que los datos aportados por Bateman solo serían exactos, si esos descendientes eran tan viables como aquellos con una mutación o ninguna, que finalmente no lo eran.

Todo lo cual significa que los resultados de Bateman y las conclusiones basadas en ellos estaban equivocados.

Reina del sexo

Y eso nos conduce, apropiadamente, al caso de las abejas domésticas o melíferas.

A temprana edad, la abeja reina hace vuelos para aparearse y copula con múltiples zánganos que mueren cuando depositan sus espermatozoides.

La abeja reina guarda el esperma y lo va usando durante toda su vida.


Los científicos creen que la promiscuidad de la reina ayuda a mejorar la resistencia ante enfermedades, al estimular la diversidad genética

Estando en la Universidad de Florida, EE.UU. el entomólogo Héctor Cabrera-Mireles revisó los estudios para identificar al insecto más poliándrico, es decir, la especie en la que las hembras copulan con una mayor cantidad de machos.

No es de extrañar que su investigación se concentrara en la abeja melífera.

Así constató que la europea se aparea hasta 20 veces y la asiática hasta 30.

Sin embargo, Cabrera-Mireles encontró que la Apis dorsata, la abeja gigante del sur y del sureste de Asia era la más poliándrica de todas. Un estudio de una huella de ADN determinó que las hembras tenían hasta 53 parejas.

Fuente: http://www.bbc.com/mundo/noticias/2014/10/141014_abeja_reina_conducta_sexual_lp?utm_content=buffer21954&utm_medium=social&utm_source=twitter.com&utm_campaign=buffer

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20 de diciembre de 2015

INCREMENTAR EL NÚMERO DE COLMENAS - INCREASE THE NUMBER OF COLONY.

INTRODUCCIÓN.
Para el apicultor es un reto incrementar el número de colonias de abejas, especialmente si hubo adquirido solo unas cuantas, pues en los últimos años es más probable que el número de colmenas disminuya a que se multiplique, debido a las tendencias naturales de enjambrazón y emigración de las abejas africanizadas, a diversas enfermedades y parasitosis (primordialmente varroasis), y a que la deforestación va en aumento. 







Para contrarrestar tal tendencia es necesario un buen manejo general, que incluya:
Cambio de reinas cada año o año y medio; diagnóstico y tratamiento de enfermedades y parasitosis dos veces al año después de cosechar; alimentación de estímulo previo a una floración principal, y renovación de panales cada cuatro a seis ciclos de producción.

Si además, el apiario se encuentra en zona con suficiente flora que produzca néctar y polen y/o si las colonias se movilizan siguiendo las floraciones, el número de colonias podrá incrementarse a voluntad del apicultor hasta en un 100 por ciento cada año.


TECNOLOGÍA.
En apicultura, para “multiplicar el número de colmenas, hay que “dividir” las colonias, colocando a cada porción una reina, y siempre es necesario que tales colonias tengan una gran población de abejas y además contar con:

- Colmenas “nuevas” (“colmena”, es la serie de cajas en las que habita la colonia de abejas; no es necesario que sea estrictamente “nueva”, es suficiente con que la colmena esté en buenas condiciones)

- Bastidores con cera estampada o trabajada (en buenas condiciones)

- Reinas “nuevas”

En algunos casos, conviene trasladar la división a otro apiario.

Además, se debe considerar que:
Cuando hay tiempo cálido, sin mucho viento ni lluvias y hay floración (generalmente en primavera), es cuando las colonias tienden a enjambrar y la división se facilita.

Si las colonias tienen seis o más panales con cría, la colonia se puede dividir dentro del mismo apiario; de lo contrario, aun con una gran población de abejas, es preferible cambiar de locación porque las abejas tenderán a regresar al sitio original dejando a la porción dividida demasiado débil. 

Si una colonia tiene siete u ocho panales con cría (PC), la colonia puede originar dos colonias adicionales, una sola con abejas adultas y dos divisiones con 3 ó 4 PC.

En las divisiones con cría, será necesario revisar y destruir toda celda real que las abejas formen, para que mejore la aceptación de la reina nueva.

Se requiere alimentar artificialmente a las divisiones con jarabe y polen o substituto de polen.


Existen tres períodos en que se puede efectuar esta operación: a) antes, b) durante y c) después de una floración importante (después de la cosecha).

Antes de la Floración.
Las colonias requerirán ser alimentadas para estimular a una gran producción de abejas.

La principal ventaja es que en esa época los trabajos de campo son relativamente pocos y, si se le colocan bastidores con panal y no solo con fundación de panal, es posible cosechar miel en la próxima temporada.

Durante la Floración.
Al ser la época de multiplicación natural de las colonias, es mucho más fácil, con la ventaja que se controla la enjambrazón y es época propicia para que las colonias trabajen la cera y se pongan fuertes para la “siguiente” cosecha.

Después de la Cosecha.
Generalmente hay muchas abejas adultas, pero poca cría, porque las abejas estuvieron almacenando miel y no dejaron espacio para la postura. Las nuevas colonias deberán trasladarse a otro apiario.

Este período es de mucho trabajo porque se debe revisar la presencia de reinas y reparar material averiado, además, es cuando se recomienda dar tratamiento para las diferentes enfermedades y parasitosis de las abejas.

Por otra parte, al haber finalizado la floración, no es fácil que las abejas trabajen la cera estampada.



Incremento del número de colmenas cuando hay cría. 
Consiste en colocar las “nuevas” colmenas en el sitio donde vayan a quedar, alejadas algunos metros de las colonias originales.

En las nuevas colmenas se pasan tres o cuatro panales con cría (por lo menos la mitad que sea operculada) y todas las abejas que estén pegadas. Cada porción dividida deberá tener dos panales con miel y polen y/o se debe alimentar artificialmente con jarabe y polen o substituto de polen.

Se reduce la piquera a un mínimo:
La colmena en el sitio original queda con al menos cuatro panales vacíos y alimento. A esta colmena van a regresar todas las abejas que ya vuelan, mientras que en las nuevas colonias, habrá solo abejas jóvenes.

Después de una hora, más o menos, se revisa(n) rápidamente la(s) colonia(s) nueva(s) y con facilidad y generalmente sin piquetes, se encontrará la reina original, la cual se debe devolver a su colmena. A todas las demás divisiones se les introducirá una reina “nueva”. Esto se hace así porque las abejas jóvenes, aceptan más fácilmente a las nuevas reinas.

Mutiplicación del colmenar cuando no hay cría.
- Colocar una colmena vacía y la original en el sitio de ésta (se mueve un poco) de manera que las abejas entren indistintamente en cualquiera de las dos colmenas.

- Poner la mitad de los panales en la colmena vacía y al mismo tiempo.

- Revisar donde quedó la reina.

- En donde no quedó, poner una reina nueva en una jaulita con suficiente candy para que salga en tres o cuatro días.

En la noche se cierra la piquera y se traslada la división.

Por: Teresa B. García P Campo  e-mail: logar@acnet.net

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