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27 de diciembre de 2011

El Ciclo Anual de Vida de La Colmena

Por Orlando Valega de “Apícola Don Guillermo” Correo: apicoladonguillermo@yahoo.com.ar
¿Cómo definiría a la Colmena si fuera un organismo?
La colmena es un gran organismo compuesto por miles de seres vivos mas pequeños; las abejas obreras (hembras estériles), un grupo reducido de zánganos (los machos), una o mas reinas (hembras fértiles), miles de huevos, larvas, y ninfas en continuo nacimiento. Este grupo de seres vivos se protegen en una estructura denominada Nido, compuesta por varios panales capaces de albergar y proteger a las crías, conservar los alimentos y dar protección a todos los individuos de este organismo. Este gran organismo tiene temperatura y humedad constante, independientemente de la temperatura y humedad exterior. Con mecanismos propios de defensa al igual que los seres vivos que lo componen, Se multiplica por división simple pero cada uno de sus integrantes proviene de una reproducción sexual. Este gran organismo es casi inmortal, capaz de mantener una juventud permanente, Etc.

  Colmena colgada de las ramas
Introducción:
La vida de una nueva colmena comienza a partir de la multiplicación o división de la colmena en dos nuevas colmenas, madre e hija y a este proceso de multiplicación se lo denomina como “Enjambrazón”
La “Enjambrazón”, a pesar de ser considerado un defecto de las colmenas, es en  realidad, uno de los fenómenos mas importantes en la vida de las mismas, nada mas y nada menos, que el proceso natural de multiplicación, el proceso biológico imprescindible para la preservación de la especie. Todos los seres vivos se multiplican o tratan de hacerlo aunque sea lo último que hagan con tal de preservar la especie. Además el proceso de enjambrazón es uno de los métodos que la naturaleza dio a las colmenas para evitar la cruza consanguínea, Los enjambres llevan los genes lejos de su colmena  de origen. Además para evitar la consanguinidad tanto la reina como los zánganos se fecundan muy lejos de sus colmenas de origen .Inician una nueva etapa de su vida con la formación de un enjambre, que después de instalarse en algún lugar previamente elegido, se desarrolla incorporando una estructura (panales) que servirán de nido para las crías, sostén de la vivienda, depósito de las reservas, aislamiento del medio hostil del exterior, entre otras.
 Colmena de 1m de largo colgada de las ramas
Esta Colmena, a grandes rasgos, diremos que está integrada por una abeja reina y madre y padre de los demás integrantes de la colmenas; Las obreras, los machos y la futura soberana. Pero antes de multiplicarse debe crecer y este proceso se inicia en primavera en concordancia con el ciclo floral. En la medida que aumenta la floración se incrementa la postura, los nacimientos de las abejas obreras que a su vez aumentan la cantidad de panales, con ellos las reservas de miel y polen que servirán para alimentar luego mas crías.
En la cúspide de este vigoroso crecimiento, cuando la colmena está repleta de abejas obreras, abejas machos (zánganos) y reservas de alimento, se produce la enjambrazón o proceso natural de multiplicación de las colmenas; Una parte de las obreras, algunos machos y la reina abandonan el nido en busca de otro lugar para iniciar una nueva vida.
En la estructura vieja quedan pocas crías, casi todas las reservas de alimentos, casi la mitad de las obreras y un rosario de voluminosas celdas, con crías superalimentadas, en los bordes inferiores de los panales.
Son las futuras princesas. Una de ellas logrará refundar la colmena para continuar renovada en busca de volver a cumplir con su cometido. Por este proceso natural de las colmenas yo digo que tienen “Inmortalidad”
 A partir de este momento y una vez que se ha fecundado la nueva reina madre de este organismo colmena, comienza nuevamente un ciclo de posturas, nacimientos, hasta que llegado el otoño la reina gradualmente reduce la postura para prepararse al descanso invernal.
La colmena no solo renueva su reina cuando enjambra o se multiplica,  además, con frecuencia renueva su reina a medida que esta envejece, Este proceso por el cual armónicamente la colmena cambia la reina por otra joven y que es nuevamente fecundada por varios machos, en ingles lo llaman el “Supersedure”(Reemplazo tranquilo de la reina), yo lo denomino La Juventud Permanente
Inicio Primaveral
Después del duro receso invernal comienza el ciclo mas activo del año.
En vísperas de primavera comienzan las primeras floraciones: En Julio; las dombeyas, aromitos, durazneros, ciruelos. En agosto; la mora, el lapacho, el citrus, la tala, el palto, etc. Todo gradualmente, hasta que llega al pico máximo a fines de septiembre y parte de octubre con las floraciones de la planta que llamamos “Primavera”.
Al principio (fin de julio; hemisferio Sur) las abejas comienzan a ingresar con poco polen y poco néctar porque la naturaleza no lo aporta en grandes cantidades, pero no nos olvidemos que las cosas no están hechas al azahar, si las colmenas tuvieran mucho polen y mucho néctar de golpe no lo podrían utilizar porque no hay suficientes abejas para acopiarlo, ni alimentar las crías y calentar el nido. Pero la naturaleza no hace eso, provee de alimentos en forma gradual, al principio pocas flores, poco néctar y poco polen. Gradualmente en sintonía con el incremento de la floración se produce el incremento de la población de abejas para llegar al pico de floración (fines de septiembre; hemisferio sur) con la cantidad de abejas suficientes para aprovechar esa gran oferta floral. Un poco después, con las reservas completas y saturadas de abejas jóvenes; la colonia decide multiplicarse y comienzan a salir los primeros enjambres, aquí a mediados de octubre.
Multiplicación
La enjambrazón se produce corrientemente en momentos en que se inicia la gran mielada, con grandes flujos de néctar, con gran cantidad de abejas que calientan el nido y dificultan la termorregulación. El néctar compite por espacio con la postura que se ve desplazada hacia abajo, la reina, al no poder poner con la misma frecuencia disminuye la liberación de feromonas, este fenómeno se incrementa en colmenas con reinas viejas ya que éstas de por sí,  liberan menos feromonas. Por consiguiente disminuye la sustancia real de la reina y de la larva, al disminuir la postura,  ya que ésta también libera feromonas (BP o Brood Pheromone)que inhiben el desarrollo de las celdas reales. Se descubrió además que el 40 % de las obreras al momento de enjambrar, tiene desarrollado los ovarios. Además, se dificulta  el contacto entre abejas porque hay muchas en  poco espacio, Para poder mantener la temperatura  muchas abejas salen fuera del nido formando una especie de barba, hecho que hace más difícil aún la transmisión de la feromona. Este conjunto de factores hace que las obreras construyan gran cantidad de celdas reales en los bordes de los panales ya que es el último lugar que tuvo acceso la reina para aovar.
En realidad no se conocen con certeza y precisión todos los factores que desencadenan el proceso de enjambrazón, pero la explicación que acabo de describir es la que más me convence.
Decimos en otro momento que la multiplicación en las colmenas es asexual como lo haría una planta por gajos ya que al salir el enjambre con la reina no hay intervención del sexo. Una parte de la colmena se desprende en forma de enjambre formado por miles de obreras, una reina y varios zánganos y emigra lejos para volver a fundar otra colmena. La colmena vieja logra criar otra reina madre a partir de una larva hermana lo que permite reiniciar la vida con energías renovadas
El Éxodo:
Una vez que está resuelta a enjambrar la colmena es imposible que vuelva a su lugar de origen por mas que se capture el enjambre y se lo vuelva al mismo lugar de donde salió. Los enjambres se radican muy lejos de la colmena de origen y la explicación mas razonable es  que hacen esto para evitar en todo lo posible la consanguinidad.
Antes de partir el enjambre revolotea por los alrededores de la colmena y se posa en alguna rama de las cercanías. Desde allí envía a las abejas exploradoras, las mas viejas del grupo, a buscar un lugar adecuado en donde fundar la nueva colmena. La localización del emplazamiento forma parte de la enjambrazón. Es muy frecuente un viaje de varias escalas hasta encontrar la morada Una vez que revisan un lugar las Exploradoras recorren nerviosas, limpian todo lo que moleste a sus propósitos, tal vez sea el hueco de un árbol, el pozo de una termita, una simple rama, un cajón abandonado o una vieja colmena, a la que dejan limpia y libre de restos de cera o polilla,. Recorren de un lugar a otro como ávidas de encontrar algo, con marcada euforia, muy excitadas hasta que repentinamente desaparecen todas de golpe, vuelven al enjambre, encontraron el lugar y muy pronto, al cabo de pocos minutos, se oscurece el cielo, rompe el silencio un murmullo cada vez mayor, casi ensordecedor y aparece el gran enjambre, mas de treinta mil abejas buscando ser las primeras en posarse en el lugar. La soberana con gran disimulo y timidez, como camuflándose entre la multitud , entra triunfal a lo que de aquí en adelante; será su morada.
En menos de media hora todo el enjambre con su soberana está ordenadamente ubicado En pocas horas ya están ingresando con néctar. Las abejas cereras, como si fueran trapecistas se las ven colgadas, prendidas unas de otra, confeccionando los panales que luego servirán de receptáculo para las crías, alimentos y de estructura de la Colmena
Las colmenas en la naturaleza eligen los lugares en el que asentarán su nido y no siempre concuerda con lo que nosotros creemos que es mejor para ellas. Parece caprichoso, muchas veces noté que en vez de entrar el enjambre en una colmena vacía armada con 10 cuadros limpios labrados, optan por ocupar otro cajón vacío, roto y lleno de mugre.
Posiblemente no sea capricho ya que siempre se instalan en los cruces de energías telúricas, en los cruces de las líneas de Hartmann al igual que las avispas, hormigas y termitas
Fundación de la nueva colmena
Normalmente los enjambres salen con la reina de la colmena una vez que las nodrizas opercularon las celdas reales de enjambrazón. Para ese momento la reina a consecuencia de haber disminuido notablemente la postura, tiene reducido el abdomen lo que facilita el vuelo. Este enjambre, que generalmente es el único y sale con la reina de la colmena en condiciones de reiniciar la postura en forma inmediata, emigra a varios kilómetros de distancia, recorrido que puede realizarlo en varias etapas.
Estos enjambres son muy activos y crecen en forma explosiva, es impresionante el desarrollo que obtienen en pocos días, y este fenómeno se debe a que la colmena al enjambrar, sale con una reina madura, (que no significa vieja ver: “Intercambio genético entre colmenas) lista para reiniciar la postura, con muchas abejas nodrizas y abejas longevas,  que son las que estimulan la postura de la reina sobrealimentándola con jalea, al igual que a las nuevas crías. Son ellas las que rápidamente labran con cera los nuevos panales imponiendo el característico ritmo frenético de crecimiento. En pocas horas labran los primeros panales a lo que inmediatamente la reina los llena de huevos. A los tres días comienzan a nacer las primeras larvas y simultáneamente las pecoreadoras comienzan el acarreo de polen para alimentar las nodrizas y poco después a las larvas. Acopian frenéticamente miel y polen y en poco tiempo logran crear una colmena completa dispuesta a prepararse para la próxima invernada.
Hay otro proceso biológico que se produce en la enjambrazón que seguramente propicia también el vigor notable de los enjambres y de la colmena que queda. Dijimos que: Cuando las colmenas entran en la mielada fuerte, el ingreso de miel compite por espacio con la postura de la reina, la miel empuja a la postura hacia abajo y la reina tiene cada vez menos espacio para poner, la postura disminuye y en consecuencia disminuye la cría para alimentar, la reina pierde el atractivo olor que provocan las feromonas, a consecuencia de la disminución de la postura y las obreras son inducidas a formar celdas reales de enjambrazón. A partir de este momento la colonia tiene gran cantidad de individuos, en su mayoría nodrizas y una buena cantidad de abejas jóvenes de mas de 15 días de edad pero, que por no haber alimentado larvas con jalea, se mantienen por más tiempo como si fueran nodrizas. Este fenómeno es similar al que ocurre con las abejas longevas de invierno Cuando el enjambre sale deja un buen numero de abejas “jóvenes longevas” y pecoreadoras que permiten, –junto a una reina nueva- el rápido desarrollo de la colmena. Tanto el enjambre como la colonia que queda tienen suficiente cantidad de abejas productoras de jalea real y de esa forma se mantiene un equilibrio en el   desarrollo de ambas colmenas.
Refundación de la Colmena:
Renovación de las reinas de la colmena madre (Vuelo Nupcial)
Dijimos que antes de enjambrar las obreras construyen gran cantidad de celdas reales bien dotadas y de excelente calidad. Cuando estas se encuentran operculadas, el enjambre sale de la colmena con la reina y un cortejo de abejas jóvenes en busca de un nuevo lugar para anidar.
En la colmena,  al poco tiempo nacen las princesas de ese rosario de celdas que en algunos casos, vuelve a producir otros enjambres secundarios, con una o más reinas vírgenes. Normalmente al nacer la primera, las obreras o la princesa,  destruyen las demás celdas y no sale un nuevo enjambre. Estas celdas reales son denominadas “celdas de enjambrazón” y son consideradas de muy buena calidad para la reproducción de la colmena ya que se produce en situaciones normales, por voluntad de la colmena y no motivadas por una emergencia. Los apicultores biológicos que se ajustan a las directrices de la asociación “Demeter”, utilizan solamente este tipo de celdas para hacer nuevos “gajos” y así reproducir sus colmenas.A los pocos días de nacer la princesa está lista para ser fecundada y a pesar de estar rodeada de sus medio hermanos, los zánganos de la colmena y algunos intrusos, estos no sienten el deseo por el sexo ante la presencia de la princesa, solo después que emprende el vuelo y se aproxima a la gran congregación, el instinto reflota en los dormidos zánganos y la persecución comienza. (La naturaleza es savia decía mi padre, Las colmenas no toleran la consanguinidad y si los zánganos hermanos la fecundan se autodestruiría)
Maurice Maeterlinck, en su libro “La vida de las abejas”  comenta: En torno de la reina virginal, y viviendo con ella entre la muchedumbre de la colmena, se agitan centenares de machos exuberantes, siempre ebrios de miel, cuya única razón de ser es un acto de amor. Pero, a pesar del contacto incesante de dos inquietudes que en todas partes derriban todos los obstáculos, la unión nunca se opera en la colmena, y jamás se ha logrado fecundar una reina cautiva*. Los amantes que la rodean ignoran lo que ella es mientras permanece en medio de ellos. Sin sospechar que acaban de dejarla, que dormían con ella sobre los mismos panales, que quizá la hayan atropellado en su salida impetuosa, van a pedirla al espacio, en los ámbitos más recónditos del horizonte. Diríase que los ojos admirables que adornan su cabeza entera como un casco flamígero, no la conocen ni la desean sino cuando se ciernen en el azul del cielo. Todos los días, de las once a las tres, cuando la luz está en todo su esplendor, y sobre todo cuando el Mediodía despliega hasta los confines del cielo sus grandes alas azules para atizar las llamas, del sol, su horda emponchada se lanza en busca de la espesa que en leyenda alguna de princesas inaccesibles, puesto que veinte o treinta tribus la rodean, acudidas de todas las ciudades del contorno, para formarlo un cortejo de más de diez mil pretendientes, y puesto que uno solo, entre esos diez mil, será el elegido para un único beso de un solo minuto, que lo desposará con la muerte al mismo tiempo que con la dicha, mientras los demás vuelan, inútiles, en torno de la enlazada pareja, y perecerán bien pronto, sin volver a ver la aparición prestigiosa y fatal.
La Princesa vuela lejos en busca de los centros de congregación de los zánganos que a su vez han llegado de todas las direcciónes par fecundar a la princesa. Es probable que la copulen mas de un pretendiente, pero todos mueren después de la copulación al perder, con los atributos del sexo, parte de las entrañas.
Después de varios vuelos de fecundación la nueva reina, “Madre y Padre” de la colmena comienza la postura de los huevos para obrera y los óvulos para criar zánganos. La Reina si aova un óvulo determina el sexo de los zánganos y el esperma del macho al fecundar al óvulo, determina el sexo de una hembra Fértil (princesa) o estéril (obrera)
Ella contiene los espermas que servirán para fecundar durante toda su vida a sus propios óvulos y así permitir que la colmena continúe Joven y renovada por siempre, ya que cuando haga falta, criarán, con una larva hija de la reina otra princesa, que la reemplazará y perpetuará a la colmena.
Dice Maurice Maeterlinck, en su libro “La vida de las abejas” que “La nueva reina no tiene más que una preocupación: Librarse lo más pronto posible de los recuerdos importunos del esposo que dificultan sus movimientos. Se sienta, en el umbral y arranca, con cuidado los órganos inútiles que las obreras van llevando para tirarlos lejos de allí; porque el macho le ha dado cuanto poseía y mucho más de lo necesario. Ella no conserva en su espermateca más que el líquido seminal donde nadan los millones de gérmenes que, hasta el día de su muerte, bajarán uno por uno al paso de los huevecillos, a realizar en la sombra de su cuerpo la unión misteriosa del elemento macho y hembra de que nacerán las obreras. Por un curioso cambio, ella, es la que suministra el principio masculino, y el macho el principio femenino. Dos días después del ayuntamiento, la reina pone los primeros huevos, y al punto el pueblo la rodea de minuciosos cuidados. Desde entonces, dotada de doble sexo, encerrando en su ser un inagotable padre, comienza su verdadera vida, no sale ya de la colmena, no vuelve a ver la luz, si no es para acompañar a algún enjambre, y su fecundidad no se detiene sino al acercarse la muerte.
 Refundación de la  Colmena Madre
La reina joven y recién fecundada comienza la postura dotando a la vieja colmena de energías renovadas. Mientras van muriendo las agotadas pecoreadoras, vuelve a crecer la cría, comienzan los nacimientos, se incrementa la cantidad de abejas jóvenes hasta repoblar el nido de cría.
La Otoñada.
Después de la mielada de verano, en los inicios del otoño, con los panales llenos de reserva, suficientes para pasar el invierno, la reina comienza a disminuir la intensidad de la postura y simultáneamente van muriendo las abejas viejas agotadas por la ardua tarea del pecoreo intensivo del verano. A medida que disminuye el trabajo de pecoreo, también disminuye la actividad de las nodrizas que ya no tienen que alimentar tanta cría. El desgaste de proteínas corporales disminuye y se acumula en las abejas nuevas, que a medida que no tienen que alimentar mas larvas van adquiriendo mayor fortaleza y dotación de reservas adiposas y proteicas que redundarán en una mayor longevidad de las mismas. Las larvas son alimentadas con una ración de jalea real los tres primeros días y después con una dieta rica en proteínas hecha con polen, jalea y miel, pero después de que nacen las abejas todavía necesitan una alimentación con alto contenido proteico provisto por el polen que utilizan en su alimentación. Es evidente que tanto la nutrición de las nodrizas que alimentan las larvas que se transformarán en las abejas longevas, como la alimentación de estas, hasta llegar a la etapa de abejas adultas, es de vital importancia para un correcto despegue primaveral.
Las obreras acumulan poco polen, apenas para unos pocos días, pero acumulan proteínas en forma de proteínas corporales, de allí la importancia de la alimentación de otoño. Una buena alimentación significa una buena invernada y buen despegue primaveral.
Es evidente que para pasar el invierno y por sobre todo para cumplir con la agotadora tarea de reiniciar el ciclo de reproducción primaveral se requiere además de reservas de proteínas en el cuerpo de la obrera ; de gran cantidad de reservas energéticas que en la colmena se la encuentra en forma de miel.
Hay otro gran acontecimiento que se da en la colmena antes del descanso invernal:
La Matanza de los Zánganos.
Los zánganos después de fecundar a las reinas, única misión aparente de estos individuos de la colmena, son expulsados y /o asesinados por las abejas obreras, que preparan a la colmena para invernar. La colmena ya no necesita de los zánganos y debe ser austera en el consumo de los alimentos durante el periodo de receso invernal. Durante el periodo de fecundación y de abundancia de los alimentos fueron mimados por los demás integrantes de la colmena, recorrieron las distintas colmenas de las que se alimentaron a gusto sin ser molestados, pero ahora que ya no cumplirán por un tiempo con su función vital, las obreras los expulsan o matan.
Maurice Maeterlinck, en su libro “La vida de las abejas” a pesar de no ser biólogo  describe muy acertadamente este fenómeno de las colmenas: Después de la fecundación de las reinas, si el cielo continúa claro y cálido el aire, si el polen y el néctar abundan en las flores, las obreras, por una especie de olvidadiza indulgencia, o quizá por excesiva previsión, toleran algún tiempo más la presencia importuna y ruinosa de los zánganos. Estos se conducen en la colmena como los pretendientes de Penélope en la casa de Ulises. Pero la paciencia de las abejas no es igual a la de los hombres. Una mañana comienza a circular por la colmena la consigna esperada, y las apacibles obreras se transforman en jueces y verdugos. No se sabe quién da la consigna; emana de repente de la indignación fría y razonada de las trabajadoras, y de acuerdo con el genio de la república unánime tan pronto como se pronuncia llena todos los corazones. Una parte del pueblo renuncia a salir en busca de botín para consagrarse aquel día a la obra justiciera. Los gordos holgazanes dormidos en descuidados racimos sobre las paredes melíferas, son arrancados bruscamente de su sueño por un ejército de vírgenes irritadas. Los unos sucumben a sus heridas y son inmediatamente arrastrados por dos o tres de sus verdugos a los lejanos cementerios. Otros, menos heridos, logran refugiarse en algún rincón en que se amontonan y donde una guardia inexorable los bloquea, hasta que se mueran de inanición. Después de la ejecución de los ociosos en las ciudades populosas y opulentas, el trabajo se reanuda, pero con ardor decreciente porque el néctar comienza a escasear. Las grandes fiestas y los grandes dramas han pasado.
El Receso Invernal:
Después de la matanza de los Zánganos, la reina, en algunos climas mas rigurosos baja tanto la postura que prácticamente no hay crías, las pecoreadoras van muriendo poco a poco hasta desaparecer. En la colmena solo quedan abejas de invierno o longevas, estas que acumularon reservas proteicas y adiposas, las que dan el inicio primaveral alimentando a las crías nuevas de la primavera y labran los primeros panales.

22 de diciembre de 2011

Cordero a la naranja y miel con patatas al romero

Cordero a la naranja y miel con patatas al romero

El cordero al horno es un manjar que inunda el paladar de un sabor exquisito, no precisa de mucho aderezo para ser un plato estrella, pero si queremos variar su sabor y elevarlo a los paladares más finos, resulta delicioso el Cordero a la naranja y miel con patatas al romero, toma nota.
Los ingredientes
1 paletilla (o pierna) de cordero, 1 naranja, 3 cucharadas de postre de miel de romero, 200 mililitros de vino blanco, 1 cuchara de bayas de pimienta negra, ½ kilo de patatas, 1 cebolla grande, 4 dientes de ajo, 1 ramita de romero, pimienta negra molida, aceite de oliva y sal.
La preparación
Pon el horno a calentar a 180º C. Unta la bandeja del horno con aceite de oliva y también la paletilla de cordero, sazona con pimienta negra molida y sal.
Pela las patatas y córtalas en rodajas, también las cebollas y pela y machaca los ajos. Introduce todo en una fuente de horno, espolvorea sal, el romero, riega con aceite y mezcla bien.
Cuando el horno haya cogido la temperatura adecuada introduce la bandeja con el cordero a altura media en el horno y un poco más abajo la fuente con las patatas.
Ralla la piel de la naranja y deposítala en un bol, exprime la naranja y agrega el zumo al bol junto al vino, la miel y las bayas de pimienta negra.
Pasados 20 minutos de la introducción del cordero en el horno, al que habrás dado la vuelta ya una vez, riega con el jugo de naranja preparado y deja cocer unos 40 minutos más dando la vuelta de vez en cuando y regando con el jugo.
Cuando las patatas estén cocidas y ligeramente doradas y el cordero sutilmente caramelizado y tostado, sirve los platos y prepárate para chuparte los dedos.
La degustación
Una combinación de sabores exquisita, recuerda que para cocinar en el horno se debe poner un poco más de sal, añadiendo que la miel y la naranja le otorgarán a la carne un punto de dulzor delicioso. ¡Que aproveche!

9 de diciembre de 2011

La colmena: un ecosistema en equilibrio

La colmena: un ecosistema en equilibrio
Por: Ing. Agr. Raúl Coppa Técnico EEA INTA Esquel (Estación Experimental Agroforestal Esquel, Chubut)
Reseña: El objeto de este artículo es visualizar a la colmena como un ecosistema en equilibrio y tratarlo como tal. Las intervenciones del apicultor suelen romper el equilibrio existente en la colmena dando lugar a trastornos que afectan el desarrollo equilibrado de la población como la sanidad de la misma, ya que ante factores de estrés, la colonia enferma.
Introducción
Todo ecosistema está integrado por elementos bióticos y no bióticos que se encuentran en equilibrio en forma natural.
Los elementos climáticos como la luz solar, la temperatura, las precipitaciones y la presión atmosférica, entre otros, se combinan con los factores edáficos y condicionan el desarrollo de tipos particulares de vegetación que sostienen determinadas clases de animales herbívoros y éstos dan lugar a los carnívoros y todos, cuando mueren, vuelven al suelo donde son descompuestos por los microorganismos. Ésta es, en apretada síntesis, un prototipo de ecosistema terrestre En cada uno hay un flujo de energía y materiales que entran y salen del mismo y todo el conjunto se encuentra en equilibrio ... hasta que el hombre interviene.
La población
Una colmena es un ecosistema en equilibrio. En un determinado espacio se desarrolla una población de abejas que crece en primavera, se estabiliza en verano y decrece en otoño e invierno hasta la próxima primavera. En primavera crece la población hasta completar la totalidad del espacio disponible y, una vez cubierto, la población se subdivide mediante el fenómeno de la enjambrazón.
Una colonia no es sólo un conjunto de abejas. Hay una organización perfectamente adaptada para cubrir todos los requerimientos que les permite a esta familia no sólo sobrevivir, sino también producir sus propias reservas de alimentos, reproducirse, conservar la especie y difundirse geográficamente. Para ello cada miembro de la colonia (o familia) realiza una actividad sumamente especializada. Una colonia es un Sistema, es decir, un conjunto de elementos que interactúan tan estrechamente unos con otros que resultan inter-dependientes. En una colonia cada tarea, que cada abeja realiza, resulta imprescindible para todas las demás ya que cada una no puede sobrevivir sola, necesita del conjunto, y por sí mismas no se encuentran dotadas para sobrevivir ni cumplir con todas las demás funciones biológicas.
Hay otros componentes bióticos en este ecosistema. Hay, por ejemplo, microorganismos (hongos, bacterias, etc) que se mantienen controlados gracias a la producción de propóleos. Este producto, producido por las abejas a partir de resinas que cosechan de ciertos árboles, es el elemento antiséptico y desinfectante con que cuentan las abejas para mantener una población sana en tan reducido espacio.
En el transcurso de su crecimiento poblacional, las abejas construyen panales de cera donde depositan cría, polen, néctar y miel. Del exterior traen agua, néctar de flores o azúcares de otras fuentes (como pulgones, por ejemplo), resinas y polen o, en casos de emergencia, elementos proteicos de otras fuentes.
Este ambiente interior de la colmena se desarrolla en ausencia de luz y está fuertemente influenciado por la temperatura y la humedad, dos factores ambientales determinantes en la supervivencia, en la sanidad y en la conducta de las abejas.
La Temperatura
La colonia es un ecosistema en equilibrio y si bien las abejas son organismos de "sangre fría", necesitan mantener el calor dentro de un rango apropiado a las circunstancias.
La colonia de abejas posee una serie de mecanismos que tienden a mantener la temperatura dentro de un rango que les permite sobrevivir y desarrollar los trabajos propios en cada estación del año.
La colonia mantiene su temperatura en los rangos apropiados merced a los siguientes mecanismos:
Apiñamiento
Las abejas (de distintas edades en forma mezclada) se apiñan formando un racimo que en invierno se lo llama "bolo invernal". Los enjambres que permanecen a la intemperie hasta dirigirse al lugar definitivo también lo hacen, al igual que las abejas que son transportadas en forma de paquetes. Aún en primavera o en otoño o puede suceder en veranos frescos, cuando la temperatura disminuye sustancialmente, las abejas se agrupan para mantener la temperatura o generar calor.
En este racimo funcionan dos tipos de movimientos:
Por una parte las abejas -tomadas de las patas- se acercan o separan entre sí contrayendo o expandiendo el racimo.
Por otra parte, en invierno o en períodos prolongados de frío, hay un movimiento de revolución: las abejas de la periferia se mueven hacia el interior del racimo y las del interior a la periferia. Sin este segundo mecanismo, las abejas del borde terminarían por morir dejando en la periferia a una segunda línea de abejas que también terminarían muriendo y así sucesivamente hasta la muerte de todo el racimo. En cambio con este movimiento de revolución todo el racimo sobrevive reduciendo al mínimo la mortandad de las abejas por hipotermia.
En la estructura del racimo existe otro hecho que permite conservar el calor. Las abejas de la periferia -en un espesor de 2 a 7 cm- se encuentran más juntas, más apretadas que las del centro formando una banda protectora.
Batido de alas
Las alas, además de ser los órganos anatómicos que utilizan para volar, son empleadas para generar calor o para ventilar para lo cual generan con ellas un movimiento circular logrando así sus propósitos. En el racimo este mecanismo se pone en marcha para generar calor cuando la temperatura del mismo desciende hasta los 14°C y para refrescar (ventilación) cuando supera los 35°C. No todas las abejas participan de este movimiento, sino sólo algunas, las necesarias para lograr el propósito.
Cuando existe cría en desarrollo dentro del nido, la temperatura de crianza de las larvas es de 34°C. Cuando no hay cría (lo cual sucede en invierno en regiones frías) el racimo de abejas puede ir disminuyendo su temperatura hasta los 14°C. Si la temperatura sigue bajando el racimo de abejas se contrae (las abejas se aprietan) y, para generar calor, desarrollan una actividad con las alas similar a las que realizan cuando están ventilando. Mientras en el centro del racimo la temperatura se mantiene a 14°C, en la periferia las abejas pueden estar a 6°C y mueren cuando la temperatura desciende por debajo de los 6°C. Pero el movimiento de revolución mencionado anteriormente les permite ir renovándose evitando la muerte por hipotermia.
En verano, la temperatura es mantenida a través de la ventilación que realizan las abejas enviando, con su batido de alas, una corriente de aire desde la piquera hacia el interior, mientras otras abejas lo hacen en sentido inverso provocando así una corriente que circula por el interior de la colmena refrescando el ambiente. En días calurosos y cuando la población de abejas es numerosa muchas de ellas se desplazan hasta la piquera y allí se arraciman formando una barba para permitir que la ventilación en el interior de la colmena se pueda realizar eficientemente. Si bien esta barba de abejas no es un signo de una próxima enjambrazón parece indicar un espacio reducido que las abejas despejan saliendo al exterior. Esto debe advertir al apicultor sobre la falta de espacio de la colonia.
Calafateo con propóleos
Cuando las aberturas que se dejan en la piquera o cuando hay demasiada separación de partes móviles, las abejas calafatean con propóleos rellenando el exceso de aberturas. Con esto regulan el intercambio gaseoso entre el espacio interior y el exterior.
De manera que una de las principales actividades de una colonia es mantener su temperatura dentro del rango apropiado a la circunstancia que está viviendo. Pero también es importante mantener la humedad en un rango aceptable para el desarrollo normal de la colonia.
La Humedad
El exceso de humedad dentro de una colmena, particularmente en invierno, provoca un disturbio sustancial en la vida de la colonia y desencadena procesos que conducen a la generación de problemas sanitarios que favorecen la mortandad de abejas. Este es un problema en la zona cordillerana, como en cualquier otra región donde la humedad relativa, en invierno especialmente, es alta o donde las masas de aire frío mantienen un tenor alto de humedad. La humedad se genera en el interior de cada colmena por el consumo de miel que hacen las abejas. Por cada litro de miel consumida se genera un litro de agua. Esta humedad, en época de actividad de las abejas, sale de la colmena mediante el mecanismo de ventilación que desarrollan. Pero en invierno las abejas, arracimadas, no utilizan el batido de alas en la piquera para ventilar, de manera que la colmena en sí debe estar dispuesta para que se favorezca la ventilación sin la intervención de las abejas, lo cual es importante en la zona cordillerana de Patagonia.
Si el ambiente externo es muy húmedo el intercambio gaseoso entre la colmena y el exterior favorece la acumulación de la humedad en el interior de aquella condensándose principalmente en la parte inferior de la entretapa, en las paredes laterales y en los panales más cercanos a éstas. Esto suele suceder en nuestra cordillera en invierno y esta situación se agrava si el apiario está ubicado erróneamente en un mallín o en un área baja donde se acumula el aire frío y húmedo que baja de las laderas circundantes. También sucede cuando la población invernal de abejas no es numerosa.
Aparecen así procesos como el de fermentación de la miel y de las pérdidas de polen por ataque de hongos.
Hay que tener en cuenta que en la zona de cordillera las abejas se encuentran en actividad hasta bien entrado el otoño y hasta es común observar colonias que no cortan totalmente la postura y mantienen pequeñas áreas de cría. Las que interrumpen la postura lo hacen a partir de la segunda quincena de abril y puede ocurrir que en días, donde la temperatura llega a los 12°C, haya algo de entrada de néctar en ese mes. El riesgo de esta pequeña entrada de néctar es que no alcance a perder la humedad suficiente para transformarse en miel y permanezca con un contenido de agua excesivo pudiendo fermentar si el interior de la colmena no está suficientemente ventilado y con exceso de humedad. El néctar se acidifica, toma un olor avinagrado y, si las abejas lo consumen, les resulta mortal.
La miel con exceso de humedad fermenta cuando el rango de temperatura se encuentra entre 10 y 25°C. La temperatura ideal de fermentación es de 15,5°C. Recordemos que el racimo invernal internamente trata de mantenerse por encima de los 14°C, por lo tanto, la temperatura de fermentación coincide con la del racimo. Si éste se desplaza para ir consumiendo reservas, puede alcanzar los cuadros donde hay néctar acumulado con exceso de humedad. Por lo tanto, en una colmena el exceso de humedad que se encuentra condensada en las paredes y panales laterales cargados de miel y polen resulta particularmente peligroso cuando la temperatura se encuentra en el rango mencionado.
Por su parte el polen, cuando está sometido a un exceso de humedad, es atacado por hongos. Si el ataque es severo provoca fuertes pérdidas en la reserva de polen ya que se forma una costra dura y blanca que a las abejas les resulta imposible remover. Recordemos que una buena provisión de polen resulta esencial para mantener una buena población de abejas entre los meses de abril a agosto y especialmente se transforma en un alimento crítico cuando comienza la postura en la segunda quincena de julio o principios de agosto en la cordillera patagónica. Este fenómeno -el del polen atacado por hongos- no sucede generalmente cuando la colmena pasa el invierno con una buena población de abejas que mantienen el calor en casi todos los cuadros y cuando la colmena se encuentra bien ventilada impidiendo la acumulación y condensación de humedad.
Intervención del apicultor
Es imprescindible que el apicultor tenga conciencia de los mecanismos que utilizan las abejas para mantener a raya la temperatura y la humedad ya que sus intervenciones en ningún caso deben interferir con los mismos. Si lo hace genera una situación de estrés que le abre la puerta a numerosos problemas sanitarios, muchos de los cuales, especialmente los bacterianos y los fúngicos se desencadenan a partir de situaciones provocadas por el mismo apicultor. Por el contrario sus intervenciones deben ayudar a la colonia acompañando a la población de abejas a mantener la temperatura y la humedad dentro de los rangos de tolerancia. Para ello dispone de varias herramientas:
Localizar correctamente el apiario
Ante todo hay que localizar correctamente el apiario en un lugar seco donde no haya acumulación de aire frío durante las noches ni tampoco en lugares húmedos como los mallines cordilleranos.
Orientar adecuadamente las colmenas
Hay que proteger las colmenas de las corrientes ventosas. En la cordillera patagónica es aconsejable que las piqueras estén orientadas al N.E. ya que los vientos en esta región provienen del cuadrante oeste y sudoeste. De esta forma se evita la entrada de aire frío y al mismo tiempo se facilita el calentamiento por el sol del frente de la colmena y de la pared lateral orientada hacia el oeste.
Permitir una separación adecuada entre colmenas
Conviene que las colmenas estén separadas entre sí dejando un espacio libre de unos 50 ó 60cms entre una y otra. Si las colmenas están en bancos de apoyo individuales es conveniente que la que está más al sur esté un poco adelante de la otra para que ésta no impida que los rayos del sol, en su desplazamiento hacia el oeste, evite que se caliente la pared lateral de la primera. En bancos donde se colocan varias colmenas, si están muy juntas la que no está expuesta al sol del norte o del oeste es una colmena más fría.
Regular la apertura de la piquera
Si bien cada apicultor desarrolla sus propios métodos de trabajo es importante transmitir a otros, especialmente a los novatos, las experiencias que se van reuniendo. A quien suscribe el presente artículo le ha dado mucho resultado mantener en las piqueras -de colmenas bien desarrolladas- dos aperturas laterales, en lugar de una central, durante todo el año. Estas aperturas tienen una longitud de unos 4 centímetros. Cuando es necesario, se agrega un suplemento en cada apertura para achicarla, lo cual sucede en invierno o en plena temporada cuando desmejora el tiempo durante un período prolongado.
En la cordillera patagónica se debe tener en cuenta que la variación térmica en plena temporada es muy amplia. Durante las noches refresca bastante y una piquera totalmente abierta (sin guardapiquera) puede conducir a las abejas a arracimarse en lugar de mantener la actividad durante la noche.
Por otra parte la doble apertura de piquera facilita la circulación del aire manteniendo un adecuado % de humedad y una correcta ventilación.
En colmenas que se encuentran en crecimiento conviene provocar su desarrollo desde la pared oeste que es la más calentada por el sol y mantener abierta la piquera de ese lado cerrando la otra abertura con un puñado de pasto que- cuando se seca- permite el paso de algo de aire facilitando la ventilación aún de la zona no ocupada por las abejas.
Como se dijo anteriormente, si la apertura del guardapiquera es excesiva las abejas tratan de reducirlo rellenándolo con propóleos.
Abrir o cerrar la apertura de la entretapa
Para que las colmenas en invierno estén bien ventiladas no sólo es suficiente que haya una piquera con aberturas laterales sino que hay que mantener abierta a medias la apertura de la entretapa. En el mes de mayo conviene levantar un poquito la entretapa en la parte de atrás. Basta para ello la colocación de una maderita de tres milímetros de grosor colocadas en los esquineros posteriores de la entretapa.
También en este caso las abejas propolizan el exceso de aberturas.
Regular el espacio interior
A la entrada del invierno conviene sacar un panal y juntar a los restantes al medio de la cámara de cría dejando un espacio de unos 2 cm en los laterales que permite la ventilación de las colmenas debido también a las aberturas laterales del guardapiquera y las aperturas en la entretapa.
Cuando la colonia es pequeña como sucede cuando se introduce un paquete o un núcleo es importante utilizar un paño de plástico o de papel corrugado para envolver los panales poblados de abejas, más uno o dos para que las abejas ocupen, más el alimentador (si se emplea para estimular o alimentar) colocado fuera del poncho. Personalmente prefiero el poncho de plástico ya que el de cartón es roído por las abejas. Si la colmena está bien ventilada no se junta humedad en el plástico.
Asimismo, no hay que agregar alzas en forma prematura ni dejar que el espacio interior se reduzca como para incentivar la enjambrazón. Las alzas deben colocarse en el momento oportuno.
Regular el número de cuadros en la cámara de cría
Cuando la colmena recién comienza y se utilizan varios cuadros con cera estampada conviene colocar 10 cuadros. Pero una vez que la colmena se desarrolló es conveniente trabajar con 9, por varios motivos, a saber: a) La colmena está mejor ventilada entre cuadros, b) las abejas construyen panales más gruesos lo cual, en la sala de extracción, permite una mejor desoperculación, c) hay más producción de cera, d) se previene mejor la rotura de celdas reales cuando se revisa la colmena.
Dejar las reservas invernales de miel y polen necesarias para el invierno
Una media alza repleta de miel, más lo que las abejas entran en otoño en la cámara de cría a medida que reducen la postura, suele ser suficiente reserva invernal para que la colonia llegue hasta la próxima temporada. Los meses críticos son agosto y septiembre cuando la reina activa la postura y todavía no hay entrada de suficiente néctar. Si es necesario, en ese mes, hay que suplementar con jarabe de alimentación.
Es frecuente que en otoño las abejas traigan azúcar proveniente de exudados de pulgones que se encuentran en diversas especies, especialmente sauces o álamos. Esto suele ocurrir a fines del verano, después de la última cosecha. Inmediatamente a esta cosecha hay que hacer un control contra varroa por lo cual posteriormente a este control sanitario está vedada la cosecha de miel. Si el productor se entusiasma cosechando demasiada miel, puede ocurrir que cubran posteriormente los panales con el azúcar que proviene de los pulgones. Ésta no constituye una buena reserva invernal porque no les resulta fácil disolverla y necesitan abundante provisión de agua, fenómeno que en invierno no ocurre. Esto, naturalmente, pone en serio riesgo la supervivencia de la colmena.
Una alternativa es dejarles la miel que ellas produjeron durante la primavera y el verano en la primera media alza, que muchos productores dejan como cámara de cría suplementaria. En estos casos los productores cosechan lo que está por encima de esa media alza. Un exceso de cosecha provoca estrés que, en definitiva, se traducirá en mortandad o en enfermedades.
Por otra parte, los productores que trabajan con protocolos de calidad no deberían cosechar de esa primera media alza cuando se utiliza como complemento de cámara de cría ya que así está especificado en los protocolos vigentes.
Conclusiones
Como conclusión general podemos decir que el control de la humedad, de la temperatura y de las reservas invernales son tres factores esenciales en la sostenibilidad de las colmenas. Si internalizamos la idea de que estamos frente a un ecosistema en equilibrio seremos más cuidadosos a la hora de intervenir en nuestros colmenares.

23 de noviembre de 2011

Transgénicos contra la apicultura

Transgénicos contra la apicultura. Por: 

A los muchos impactos negativos que conllevan los transgénicos, se suma ahora el golpe contra la producción apícola nacional, porque la miel está contaminada –o podría estarlo en el futuro cercano– con polen transgénico. Es otra tragedia anunciada –como la contaminación transgénica del maíz y otros cultivos– que las autoridades mexicanas decidieron ignorar, para favorecer las ganancias de unas pocas transnacionales.
En esa misma línea, Juan Elvira, Secretario de Medio Ambiente y Recursos Naturales, afirmó recientemente que se podrían sembrar grandes superficies de maíz transgénico en el norte del país, sin colocar en riesgo los maíces nativos o la biodiversidad. Un aporte más al concierto de falsedades que repiten las autoridades de que los transgénicos servirían para aumentar la producción o para enfrentar el cambio climático, cuando la realidad –no los mitos y la propaganda pagada– muestran lo contrario.
El tema de la contaminación transgénica de la miel se puso de manifiesto luego de que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea sentenciara el 6 de septiembre 2011 que la miel que contenga más de 0.9 por ciento de polen transgénico deberá ser etiquetada como producto que contiene transgénicos, o si contiene polen transgénico de variedades no autorizadas para el consumo humano (como el maíz Bt Mon810 de Monsanto ) no se podrá comercializar.
El caso fue presentado por un apicultor de Baviera, Alemania, cuyas colmenas se contaminaron con polen de maíz Bt Mon810 proveniente de un cultivo experimental, es decir, ni siquiera por grandes superficies, y supuestamente, en condiciones de bioseguridad.
En México, gracias a los dictámenes de la Semarnat y la Sagarpa, se han aprobado 19 siembras experimentales de maíz transgénico que contienen ese cuestionado gen Mon810, así como decenas de miles de hectáreas de otros transgénicos que amenazan la biodiversidad, el futuro de la apicultura mexicana y a las miles de familias campesinas que dependen de ella.
Con este trasfondo y con gran preocupación, la Organización Nacional de Apicultores (ONA) convocó el 9 de noviembre 2011 el Foro Organismos genéticamente modificados y su impacto en la apicultura, con el apoyo de la Comisión Especial de Seguimiento a las Evaluaciones del Programa Especial Concurrente para el Campo, de la Cámara de Diputados. En el evento expusieron diversos expertos en los temas de transgénicos, biodiversidad y apicultura. Monsanto fue invitada al panel pero no se presentó, solamente se le ve en foros empresariales y de altos niveles políticos, donde asisten sus aliados y los que podría comprar en el futuro. En el foro de la ONA los asistentes eran mayoritariamente apicultores campesinos –sus próximas víctimas.
Al igual que en el caso del maíz, más del 80 por ciento de los productos apícolas en México son campesinos que usan métodos tradicionales. La polinización que hacen las abejas es un elemento fundamental de la producción agrícola y de la biodiversidad.
Miguel A. Munguía de la sociedad cooperativa Educe de Yucatán, explicó que México es el tercer exportador de miel a nivel mundial y 40 por ciento de ésta se obtiene en la península de Yucatán, zona donde el 98 por ciento de la miel se exporta a Europa, proveyendo sustento a 25 mil familias campesinas, en las épocas de mayor necesidad, cuando baja la producción de cultivos.
En esa zona se han aprobado en los últimos años varias experiencias con transgénicos, en áreas cada vez mayores. Para 2011-2012, Monsanto solicitó la siembra piloto de 30 000 hectáreas de soya transgénica en varios municipios de producción apícola campesina (piloto es un eufemismo, en realidad es comercial porque es a campo abierto y se puede vender). Esto equivale a condenar a muerte la exportación de miel desde esas áreas.
Además de la contaminación de miel por polen transgénico, que se aumentaría exponencialmente en el caso del maíz, los transgénicos también aumentan el uso de glifosato y otros agrotóxicos que dañan la producción apícola y la biodiversidad, además de contaminar tierra, fuentes de agua y tener impactos severos a la salud de los pobladores, especialmente de los niños.
En el foro se presentaron también datos científicos basados en el análisis de más de una década de producción en Estados Unidos, el mayor productor mundial de transgénicos, que confirman que la soya transgénica produce menos que la híbrida. En el caso del maíz, la producción es similar a la de los híbridos, pero el precio de la semilla y los riesgos a la biodiversidad son mucho mayores. Además, la producción actual de maíz en México es sobradamente suficiente para las necesidades alimentarias de la población y también gran parte de la pecuaria y otros usos. Las importaciones de maíz transgénico son solamente por la demanda de transnacionales de la industria pecuaria que operan en México, y no serían necesarias si la producción pecuaria fuera en pequeña escala, con forrajes diversificados.
Se aportaron muchos más datos , pero a modo de resumen, se mostró claramente que los transgénicos no se necesitan, que no producen más, que usan más tóxicos y que colocan en riesgo el maíz en su centro de origen, la biodiversidad y ahora además, la apicultura y la miel, un importante producto de exportación del país. Por todas estas razones, los apicultores se suman a la vasta mayoría de la población que exige que se deben frenar los transgénicos.

19 de noviembre de 2011

Nueva especie de abejas demuestra mayor antigüedad del istmo de Panamá

Nueva especie de abejas demuestra mayor antigüedad del istmo de Panamá Agencia EFE: Nicolás Espinosa S.
Panamá, 3 nov (EFE).- El descubrimiento de una nueva especie de abejas en Panamá confirma las nuevas teorías científicas que sostienen que el istmo emergió y unió a América del Norte y del Sur hace unos 22 millones de años, muchísimo antes de lo que se creía.
El descubrimiento de la nueva especie, un tipo de abeja sin aguijón originaria del Amazonas, en las islas de Coiba y Ranchería, en la región sur de la central provincia panameña de Veraguas, se debe al biólogo David Roubik, científico del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI, por sus siglas en inglés).
Roubik, que recientemente ha compartido el descubrimiento de la nueva especie con la comunidad científica a través de publicaciones especializadas, lleva décadas estudiando las abejas en el trópico.
El entomólogo hizo sus primeros hallazgos en 1979, pero no fue hasta 30 años después que sus estudios tomaron otro giro, cuando sus investigaciones lo llevaron a indagar sobre el origen de estas abejas encontradas en las dos islas del Pacífico panameño, pero no en tierra firme.
"El mero descubrimiento no es gran cosa. Hay muchas especies por descubrir en cualquier lado, pero el tratar de explicar su origen fue lo que me motivó a estudiar más profundamente todo lo que se sabía de animales, plantas y también de geología en la región", señaló el científico estadounidense a Efe.
Roubik explicó que sus investigaciones en Coiba no sólo lo llevaron a encontrar gran abundancia de este tipo de abeja, hoy bautizada Melipona insularis, sino también del árbol llamado Nazareno, también existente en tierra firme en la península de Azuero y en Darién, en Panamá, así como en la península de Osa, en Costa Rica.
Adujo que las áreas mencionadas están localizadas en lo que se conoce como la microplaca tectónica de Panamá, donde hace unos 20 millones de años, en el Mioceno, hubo un trozo de tierra firme que se hundió en una gran porción debajo de lo que es hoy el istmo.
Añadió que algunas partes quedaron unidas a tierra firme, formando las penínsulas de Azuero y de Osa y lo que hoy es la isla de Coiba, y otras aún mantienen parte de la flora y la fauna que es muy común de Darién y de Centroamérica.
En el caso de la abeja Melipona insularis, explicó que sus orígenes son de América del Sur, en concreto de la Amazonía, y que su población cruzó América Central y se estableció en México, también aproximadamente hace 20 millones de años.
Destacó que estos datos echan por tierra la tesis de que el istmo centroamericano surgió hace unos tres millones y medio de años, como tradicionalmente se ha creído, aunque también podría existir una explicación para apoyar esta teoría.
El investigador señaló que el geólogo colombiano Hermann Duque Caro en un escrito en 1990 afirmó que en el Mioceno hubo un istmo que desapareció, pero hace unos tres millones de años surgió otro.
La nueva teoría también es apoyada por estudios paleontológicos efectuados en el marco de la ampliación del Canal de Panamá, por parte de los científicos colombianos Camilo Montes y Carlos Jaramillo, y por el estadounidense David Farris.
Después de tres años de estudios, los investigadores del STRI plantearon que las placas tectónicas de las Américas colisionaron cerca de la frontera entre Panamá y Colombia, lo que hizo que el istmo emergiera hace unos 22 millones de años, antes incluso de que se creara la capa de hielo del Ártico.
Las exploraciones permitieron localizar restos de un árbol fosilizado de unos 18 millones de años y de fósiles de plantas y animales que provienen de Sudamérica, que establecen una nueva edad del surgimiento del istmo.
David Roubik añadió que prepara un trabajo que habla sobre el grupo de abejas descubierto en Panamá, del cual aún no ha encontrado un nido.
"Siento que las abejas están anidando en los árboles más grandes de Coiba y La Ranchería, unos nísperos de aproximadamente dos metros de diámetro y que alcanzan los 50 metros de altura, en unos lugares muy difíciles de explorar", explicó.

12 de octubre de 2011

Estudio sobre influencia de cenizas volcánicas en la apicultura patagónicas

Estudio sobre influencia de cenizas volcánicas en la apicultura patagónicas 
Informe: Ing. Agr. Salvador Sangregorio (INTA Alto Valle)  ssangregorio@correo.inta.gov



Informe elaborado por  profesionales del INTA Alto Valle a partir de análisis e investigaciones realizadas en campos valletanos a partir de las últimas erupciones del volcán Puyehue.


Introducción
El sábado 4 de junio de 2011 entró en erupción el Volcán Puyehue, ubicado en la Cordillera de los Andes, en el llamado Complejo Volcánico Puyehue-Cordón Caulle.
La erupción generó una columna de gases y cenizas que alcanzó una altura de 14 kilómetros. A partir de allí, la altura de la columna fue variable con mayor o menor emanación (entre 2, 5 y 8 kilómetros de alto).
Los vientos del Océano Pacífico y la cercanía con la frontera Argentina hicieron que gran parte de la ceniza cayera -y continúe cayendo- sobre nuestro país, afectando en distintos grados al Norte de la Patagonia (actividades agrícolas, ganaderas, turísticas, transportes, etc.).
En la región del Alto Valle y Valle Medio se registran caídas de ceniza fina, similar al talco. Todo el fenómeno fue variando, pero continúa en relación a la cantidad emanada y la velocidad y dirección de los vientos: durante algunos días la nube se hace casi imperceptible y reaparece con distinta intensidad, permaneciendo la ceniza en suspensión por períodos variables, transportada desde la zona cordillerana o bien, levantada desde lugares más cercanos donde se había depositado.
La ceniza volcánica y su relación con la actividad apícola en las provincias de Río Negro y Neuquén
A continuación se da cuenta de observaciones realizadas por técnicos del INTA Alto Valle con respecto al problema mencionado.
De acuerdo con los resultados de monitoreos en terreno llevados a cabo desde mediados de agosto hasta la fecha en más de 300 colmenas de General Roca, Villa Regina, Fernández Oro, Cipolletti, Cinco Saltos, Plottier, Allen y Centenario se observaron:
Merma significativa de abejas (Apis mellifera). Se desconoce aún el porcentaje puntual de daño en la zona, y esto dependerá de la persistencia e intensidad del fenómeno y de la duración de la exposición de los insectos a éste.
Retraso en el desarrollo de las cámaras de cría.
Ausencia de sintomatología clínica de enfermedades en curso (a nivel macroscópico).
Si bien aún se desconoce el mecanismo de acción de las cenizas sobre las abejas, algunas hipótesis indican:
a) posible deshidratación de estos insectos ya que la ceniza volcánica de la zona tiene propiedades físicas higroscópicas (secantes), y abrasivas;
b) asfixia por obstrucción de espiráculos (poros respiratorios);
c) podría provocar rigidez en los segmentos toráxicos y abdominales de la abeja, ya que la ceniza fragua en presencia de humedad.
Por último, se comprobó que al trasladar colmenas de un sitio a otro, éstas eran depositadas en el suelo, sin caballete ni bastidor, ni elemento alguno que las separe del piso. Esto es particularmente nocivo debido a la deposición de cenizas sobre los pastos o el suelo, ya que ante la menor brisa, las cenizas ingresan de modo directo a las cámaras de cría. Además, resulta alejado de las buenas prácticas, entre otros aspectos, por no proteger la columna del apicultor, por la durabilidad del material, y por el posible daño que puedan causar sapos, lagartijas o roedores.
Cabe mencionar también que en algunos -pocos- casos, los propietarios de las colmenas reconocieron no haber realizado algunas prácticas de manejo recomendadas en su momento (ej. monitoreo de varroa (ácaro que parasita a las abejas), revisión de nivel de reservas, etc.).
En reuniones mantenidas con productores, representantes de productores y técnicos de distintas instituciones tanto nacionales como de las provincias de Río Negro y Neuquén, se pusieron en común estas observaciones y las de los demás participantes, que también informaron los resultados de su trabajo de campo y sus registros, y se llegó a la conclusión de la necesidad de una eventual declaración de emergencia apícola en ambas provincias.
En lo que respecta a la producción frutícola, como el que se está produciendo es un fenómeno nuevo en la zona, todavía no hay evidencia concreta de la magnitud de daños que podría causar para la actividad.

8 de octubre de 2011

Primeros auxilios en el apiario

MANUAL PRACTICO PARA APICULTORES MGAP- SAU Primeros auxilios en el apiario Dra. Amelia Cristina Tor
Los primeros auxilios se aplican para tratar de preservar la vida de un accidentado, evitar el empeoramiento de su salud y colaborar en su recuperación.
Cuando ocurre un accidente a nivel del apiario, primeramente se deberá tranquilizar al accidentado.
Examinar la respiración, el pulso y si presenta sangrados o quemaduras. Buscar si hay fractura a nivel de los miembros, columna vertebral u otra zona del cuerpo. Observar si presenta golpes en la cabeza, tórax, abdomen o espalda, picaduras, lesiones o hematomas.
Pulso
El pulso es uno de los parámetros que permite estimar la estabilidad del accidentado. Para medirlo, utilizaremos los dedos índice y medio que se apoyarán en el cuello a 2 cm. de la nuez de Adán, en la zona lateral del mismo. Allí se ubica la arteria carótida, no deberá realizarse la palpación de ambas carótidas al mismo tiempo.
Luego controlaremos la permeabilidad de la vía aérea,  determinaremos que no halla dentro de la boca o nariz, objetos extraños y observaremos si el aire ingresa a los pulmones en forma espontánea.
El accidentado no deberá ser movilizado, sólo si fuera necesario. De hacerlo, la movilización se hará en bloque, en forma recta, sin realizar fl exiones a nivel de columna, manteniendo inmovilizada la cabeza. Así evitaremos su giro, ya que podríamos estar frente a una fractura de columna cervical.
Si ocurre un desmayo, se afl ojaran sus ropas y controlará la respiración. Se levantarán los pies por
encima del nivel del corazón y se mantendrá al accidentado acostado 15 minutos en esa posición.
Al mantenerse acostado deberá, lateralizarse a derecha o izquierda, si no hay impedimentos graves. De esta forma, trataremos de evitar la aspiración de vómitos que puedan ingresar a la vía respiratoria y ocasionar asfixia.
Cuando hay heridas, estas pueden presentarse en varias formas: cortantes, cuando sangran en forma abundante y presentan bordes regulares, contusas, sangran también en forma abundante, pero presentan sus bordes en forma irregular y las agudas que casi no sangran.
El sangrado se detiene, aplicando presión en la zona lesionada.
Si fuera abundante y no se detiene, se utilizará un torniquete. Este se colocará entre el corazón y la herida
y debe soltarse cada 10 minutos, lentamente, si al soltarlo persiste el sangrado, se apretará nuevamente la zona con él.
El soltar el torniquete, permite la llegada de oxígeno a los tejidos del miembro lesionado y evita su necrosis.
Conocer cual es el origen de una hemorragia, permite determinar el riesgo de vida del accidentado. Las hemorragias son de origen arterial cuando la sangre es de un color rojo intenso brillante y sale en forma pulsátil. Venosa, si fluye continuamente, sin fuerza y su color es rojo oscuro, capilar cuando fluye en forma de gotitas, lentamente.
Picadura de abeja
Cuando ocurre la primera picadura de abeja, la persona afectada se sensibiliza al veneno.
En personas ya sensibilizadas por picadura previa, pueden sufrir una reacción alérgica grave, que se caracteriza por un enrojecimiento generalizado de la piel y dolor local. Puede llegar a producir hinchazón en zonas alejadas al lugar de la picadura y acompañarse de palpitaciones.
Esto ocurre cuando el sistema inmune ya sensibilizado al veneno, genera anticuerpos contra él y produce en algunos casos una reacción severa, denominada shock anafiláctico con hinchazón de la garganta (edema de glotis), dificultad al tragar y respirar, palidez y taquicardia. Estos síntomas suelen sobrevenir, dentro de la primera media hora después de la picadura.
En este caso el accidentado debe ser trasladado rápidamente a un centro asistencial, donde le suministraran corticoides, anti alergicos y adrenalina por vía subcutánea, requiriendo si la gravedad lo amerita, intubación endotraqueal.
Envenenamiento por agroquímicos
Cuando ocurre intoxicación por agroquímicos esta puede presentarse en forma aguda o crónica. Cuando los síntomas son inmediatos u ocurre antes de las 48 horas, estamos frente a una intoxicación aguda, en cambio la intoxicación crónica, tarda en aparecer y a veces no podemos relacionarla solamente con un tóxico, especialmente cuando la persona ha usado más de una sustancia química a la vez.
Los síntomas agudos producidos por plaguicidas o productos veterinarios, dependen de la concentración del producto y la cantidad absorbida. Se presentan con dolor de cabeza, nauseas, dificultad al respirar, falta de coordinación, vértigos,
diarrea, transpiración, sensación de debilidad, temblores, irritación en piel, ojos, nariz y garganta.
Es importante tratar de determinar la vía de ingreso del plaguicida. Si la vía fue ocular, se lavaran los ojos con abundante agua separando los parpados del globo ocular. Se quitará la ropa contaminada y se lavará toda el área afectada con agua y jabón, se enjuagará con abundante agua.
Si la persona intoxicada presenta signos de inconciencia, valoraremos los signos vitales, la mantendremos en el suelo, acostada de lado para evitar la aspiración de vómitos. Si presenta convulsiones, evitaremos los golpes y traumatismos que pueda ocasionarse al convulsionar.
Nos comunicaremos urgentemente con el CIAT teléfono: (02) 1722  para Uruguay,  indicaremos el
nombre del plaguicida y los síntomas que presenta el intoxicado.
Reanimación Cardiopulmonar
son todas las maniobras que se deben realizar frente a la ocurrencia de un paro cardiorrespiratorio
Comprende la realización de respiración boca a boca, que suministra el oxígeno necesario a los pulmones
junto a compresiones pectorales, que mantienen circulando la sangre y llevan ese oxigeno a todos los
tejidos hasta restablecer la respiración y las palpitaciones cardíacas. El cerebro puede sufrir un daño
irreversible o sobrevenir la muerte, si el fl ujo sanguíneo se detiene, por eso se debe comenzar a realizar
la reanimación en forma rápida.
Para efectuar la Reanimación cardiopulmonar en adultos, levantaremos el mentón del accidentado e inclinaremos su cabeza hacia atrás. Cerraremos la nariz apretándola con los dedos y colocaremos nuestra boca sobre su boca.
Daremos dos insuflaciones boca a boca en el transcurso de un segundo, posteriormente, comenzaremos con lss compresiones cardíacas. Para ello, colocaremos la base de una mano en el esternón entre los pezones y la base de la otra, sobre la primera.
Las compresiones toráxicas se aplicarán en número de 30 por vez. Luego, continuaremos intercalando insuflaciones y compresiones
Hantavirus
Es una enfermedad con una tasa de mortalidad alta, detectada a partir del año 1993.
Puede presentarse como un síndrome pulmonar agudo grave. Se adquiere por la inhalación de aire contaminado con partículas de virus. El virus se puede encontrar en galpones, recintos cerrados, polvos, excrementos o nidos de roedores y se trasmite por manipulación de los mismos El cuadro de Hantavirus a nivel pulmonar se presenta como un cuadro gripal con fiebre, dolores musculares, jaquecas, tos seca, trastornos gastrointestinales, disminución de la presión arterial y dificultad respiratoria. Puede presentar una mejoría al inicio, para luego instalar una dificultad respiratoria debida a infiltración de líquido en los pulmones. Su periodo de incubación puede ser corto de 3 días o llegar a las 6 semanas.
El tratamiento a realizarse es de soporte, debe internarse al enfermo en una unidad de cuidados intensivos y aplicarle asistencia respiratoria, su tasa de mortalidad alcanza 50% a 75%.
Las medidas de prevención que deben tomar los apicultores, será impedir la entrada de roedores a los establecimientos, galpones o colmenas. Evitar las aberturas mayores a 6.5mm.
Los roedores encontrados muertos deben ser desechados mediante guantes de plástico y bolsas de nylon que se sellarán y colocarán dentro de otra, para su destino final. Los guantes de goma, utilizados en el procedimiento, se lavaran con detergente y desinfectaran con una solución de Hipoclorito al 10%, en una proporción de media taza de Hipoclorito en 3.8 litros de agua y se dejara actuar durante 30 minutos, para su descarte posterior. Al finalizar el procedimiento, el operario lavará sus manos con agua y jabón.
En recintos cerrados se recomienda abrir las ventanas, salir y esperar durante 30 minutos para volver a ingresar. Sobre superficies, suelo, armarios o ropa contaminada, como medida de prevención, se aplicará Hipoclorito al 10% y se dejara actuar durante 30 minutos.
Los excrementos y nidos de ratones se rociaran con una solución de Hipoclorito, se esperara el mismo tiempo que en los anteriores procedimientos y luego se recogerá el material con guantes y desechará en bolsas plásticas.
Medicamentos para el apiario:
Prednisona 20mg comprimidos
Kalitron antialergico comprimidos
Adrenalina uso subcutaneo ( 2cc. aplicar  en forma subcutanea )
La adrenalina se usa en caso  de probable edema de glotis permite llegar a un centro asistencial si nos encontramos a distancia

3 de octubre de 2011

Características aguijón de abejas y citas históricas (veneno y apitoxina).

Características aguijón de abejas y citas históricas (veneno y apitoxina).

Investigadores célebres como Joiriche (Moscú) y el Dr. Saine (Montreal) han constatado las virtudes terapéuticas del veneno de las abejas en forma de picadura provocada.
El médico ruso Orlov trato en 1969 en el congreso de Bucarest sobre el veneno de las abejas y su incidencia sobre el sistema nervioso central. Según rezan algunas leyendas muchos casos de peste y cólera fueron curados con picaduras de abeja. Lo que es cierto, es que en la actualidad se ha comprobado su eficacia en casos de bronquitis, bocio y oftalmía exoftálmico.
Alergia a la Apitoxina
Es IMPORTANTISIMO conocer si una persona Posee hipersensibilidad o no al veneno de abejas antes de empezar cualquier tratamiento. Para ello se para realizar una sencilla prueba alérgica, para comprobar la reacción anafiláctica.
La terapia con veneno de abejas, una vez que usted se cercioró de no  ser alérgico, no se producen ningún efecto adverso de garantía. No importa cuánto tiempo se haya usado. Es segura, efectiva y cuesta poco.
No olviden que por muy buena que la apitoxina pueda llegar a ser, esta debe ser suministrada por expertos.
El veneno de las abejas, También conocido como apitoxina (del latín apis, abeja, y de Galilea TOXIKÓN, veneno) es producido por una glándula de secreción ácida y otra de secreción alcalina incluídas en el interior del abdomen de la abeja obrera. Es introducido en nuestra piel a razón de 0,3 mg. por picadura, por un aparato vulnerante cuyo Aguijón particularmente es conocido.
El aguijón de la abeja consta de un largo estilete, de unos 2 mm. , puntiagudo que se amplia luego un diámetro de 0,1 mm. En el estilete existen varios dientes pequeños, algunos de 0,03 mm de longitud. Estos dientes son los que retienen el aguijón en el objeto que pica la abeja, lo que causa la pérdida del aguijón y de la vida de ésta. Al picar la abeja, el estilete penetración en el objeto picado hasta la mitad de su longitud.
El veneno de abeja es un líquido transparente, de olor acre y acentuado con una miel de sabor amargo. Su densidad es de l, 1313. Una gota colocada sobre el papel de tornasol azul lo vuelve rojo inmediatamente, lo que indica una reacción ácida. Puede ser considerado como un veneno endotelial violento, además de un marcado estimulante de los músculos lisos. Podemos designarlo como un veneno protoplasmático general.
Las características principales de la apitoxina o veneno de las abejas son las siguientes:
Apariencia: Líquido transparente, ligeramente amarillo, sabor agudo y amargo, fuerte olor aromático.
Peso específico: 1,1313.
PH. Reacción ácida
Soluble en agua y ácidos.
Casi insoluble en alcohol.
Las soluciones no son estables: se infectan y descomponen con rapidez por las bacterias.
Rápidamente se seca a temperatura ambiente.
Muy termoestable. soporta 100 ° C durante l hora o congelación durante 10 días sin perder su poder.
Fácilmente se destruye por sustancias oxidadoras: permanganato de potasio, sulfato de potasio, cloro, bromo, alcohol.
Las enzimas digestivas (ptialina, pepsina, pancreatina, renina) y vegetales (papína, papayotina) rápidamente lo debilitan y viceversa, el veneno afecta rápidamente la efectividad de enzimas. Se destruyen mutuamente.
Es destruído por los álcalis (ejemplo: amoníaco) ácidos fuertes y antisépticos fuertes.
Al igual que el veneno de serpiente, no tiene efecto si se toma por vía oral.
Se conserva indefinidamente en glicerina (se ha informado acerca de 22 años de conservación)
Una picadura de abeja = 0.012mg de veneno seco (0.03-04 mg. De veneno líquido), a esto se le llama una unidad convencional.
Composición química del veneno ..
El análisis químico muestra que, además de mucha agua (88% del peso), contiene un histamina, la melitina, Que es una proteína relativamente simple: una lisolecitina, la apamina (1-3%, y 2 enzimas, la fosfolipasa A2 ( 10-12%) y la hialuronidasa (1-3%).
Además, ácido fórmico Posee, clorhídrico, y ortofosfórico, colina, triptófano, los microelementos hierro, yodo, potasio, azufre, cloro, calcio, magnesio, manganeso cobre, cinc y otros compuestos.
Contiene además melitina (50%), secapina (0.5-2.0%), péptido DCM (1,2%), tertiapina 80,1%), procamina (1,2%) dopamina (0.2-1.0%), noradrenalina (0 , 1 - 0,5%), ácido L - aminobutírico, glucosa, fructosa, fosfolípidos, aminoácidos y feromonas.
Se ha señalado que sus propiedades médicas se Deben, Esencialmente, al fosfato de magnesio, MG3 (PO4) 2, los Representantes que el 0,4% del peso del veneno seco.
Es muy rico en Sustancias nitrogenadas, en ácidos volátiles QUE DESAPARECEN en el proceso de su desecación contiene muchas y diastasas además de la fosfolipasa A y la hialuronidasa ya señaladas.

14 de septiembre de 2011

Efectos del campo geomagnético en insectos sociales

Efectos del campo geomagnético en insectos sociales

Centro Brasileiro de Pesquisas Físicas (CBPF). Pontificia Universidad Católica de Rio de  Janeiro (PUC-RJ). Instituto de física de la Universidad Federal Fluminense en Rio de Janeiro.

La orientación magnética en los insectos sociales, como las hormigas, avispas, abejas y termitas, ha recibido considerable atención en los últimos años. Sin embargo, aún se conoce poco sobre los mecanismos relacionados con la transformación de la información magnética en alguna señal útil para la sobrevivencia de estos insectos. Una de las hipótesis más populares es que la magnetita, un imán natural que ha sido encontrado en abejas (Apis mellifera) y hormigas (Solenopsis sp. y Pachycondyla marginata), puede desempeñar el papel de sensor magnético involucrado en el fenómeno de magnetorecepción. Aquí presentamos un breve panorama de la investigación en el área de magnetorecepción en abejas Apis mellifera y en diferentes especies de hormigas. Incluimos nuestros estudios sobre las propiedades magnéticas de los nanomagnetos biomineralizados por estos insectos, realizados utilizando Resonancia Paramagnética Electrónica (RPE), Magnetometría SQUID y Microscopía Electrónica.
Seres vivos y medio ambiente, medio ambiente y seres vivos: ¿quién altera a quién? Los seres vivos se adaptan al medio ambiente que, por su cuenta, se va modificando por la acción de los seres vivos. Esta interacción que vivimos en la Tierra es una experiencia única, que no se repite con el tiempo. Sin embargo, poco se sabe de la diversidad de los seres vivos que habitan este planeta, o de la de aquellos que ya se extinguieron, al igual que sobre los procesos de adaptación. Se trata de una interacción compleja donde pequeñas alteraciones en el medio ambiente pueden ocasionar grandes desequilibrios entre las diferentes poblaciones, llevándolas a nuevos caminos evolutivos.
Todos los seres vivos son sensibles a señales del medio ambiente, lo que posibilita, por ejemplo, la navegación y la orientación, responsables en parte de la sobrevivencia de la especie. Una de esas señales, presente desde el surgimiento de la vida en la Tierra, es el campo geomagnético. La hipótesis de que la Tierra se comporta como un enorme imán (dipolo magnético) (Fig. 1) fue presentada por primera vez en Inglaterra, en 1600, por el médico de la corte W. Gilbert. Sin embargo, desde el siglo II los chinos ya usaban los imanes para su orientación en la navegación. Los polos del campo geomagnético no siempre han estado en el mismo lugar. A veces ellos invierten su posición. Se ha descubierto que cuando esto ha sucedido, grandes grupos de seres vivos se han extinguido entre cada período de inversión, como por ejemplo, varias familias de animales diminutos, conocidos como radiolarias, que viven en la profundidad del océano (Harrison, 1968; Hays, 1971).

Figura 1. Comparación de las líneas de fuerza del campo geomagnético con las de un dipolo magnético (o un imán). Nótese la inclinación entre los ejes N-S magnético y geográfico. Las líneas negras discontinua y continua representan a los ecuadores geográfico y magnético, respectivamente.
A pesar de relatos bastante antiguos sobre la migración de ciertas aves, sólo desde la segunda mitad del siglo XX se realizan estudios sistemáticos sobre la capacidad migratoria de éstas, y en particular, sobre su capacidad de orientarse detectando el campo geomagnético.?Pero, ¿qué significa detectar el campo geomagnético? ¿Existe algún sensor especializado en la detección de campos magnéticos en estos animales? Hasta hoy sólo se conoce bien la magnetotaxia, que es el mecanismo de interacción entre este campo y algunos microorganismos. Las bacterias magnéticas y algunos organismos unicelulares producen partículas magnéticas suficientes para orientarlas siguiendo las líneas del campo geomagnético. Esta es una respuesta pasiva, funcionando como una brújula, donde la aguja gira alineándose con la dirección de este campo (Farina et al., 1990). En el caso de los animales superiores, como abejas, moscas, mariposas, tortugas, salamandras, salmones, atunes, ballenas, delfines, tiburones, palomas, etc., los diferentes mecanismos de detección del campo magnético son poco conocidos. En varias de estas especies se han encontrado partículas de material magnético biomineralizado, en general magnetita, que es el óxido de hierro magnético más común en la naturaleza, con tamaños de aproximadamente cuatro a diez millonésimos de centímetro. El mecanismo de detección del campo magnético en estos animales (conocido como magnetorecepción [1]), es mucho más complicado que en los microorganismos.
Entre los animales superiores, los insectos constituyen la clase dominante (en número de especies y biomasa). Abejas, hormigas, avispas y termitas pertenecen al grupo de los insectos sociales y viven en colonias, formando sociedades organizadas en tres castas básicas: obreras, soldados y reinas. La orientación magnética en estos insectos ha sido estudiada (Vácha, 1997), y el insecto en el cual se han hecho más estudios, demostrando su capacidad de detectar el campo geomagnético, es la abeja Apis mellifera (Fig. 2). La presencia de magnetita en el abdomen de esta especie de abejas ha estimulado la aplicación y el desarrollo de la hipótesis ferromagnética para explicar su magnetorecepción (Gould et al., 1978).



Figura 2. Abeja Apis mellifera.
Se sabe que las abejas ejecutan una danza en la colmena, tomando como referencia el campo gravitacional de la Tierra. Las abejas forrajeras, cuando regresan de una exitosa búsqueda de alimento, ejecutan una danza cuya orientación en relación a la dirección vertical de los panales de la colmena indica, a las otras abejas, la localización de la fuente de alimento. El ángulo entre la dirección de la danza y la vertical indica el ángulo entre la fuente de comida y el Sol (ver Chittka & Dornhaus, 1999). En esta danza, han sido observados ciertos "errores" de hasta 200 a la izquierda o a la derecha de la dirección "correcta", variando con la dirección del campo geomagnético. Estos "errores" no son "ruidos del sistema", pues todas las abejas, danzando en un instante dado cometen el mismo "error", tanto en intensidad como en dirección (ver Wiltschko & Wiltschko, 1995).
Por otro lado, cuando un enjambre de abejas deja la colmena original, abejas obreras de este enjambre construyen nuevos panales en la misma dirección magnética de la colmena anterior. Son necesarios campos magnéticos relativamente fuertes (» 10 veces el de la Tierra, el que en Rio de Janeiro, Brasil, es de apoximadamente 0.25 Oe) para destruir esta orientación de los panales.
Las preguntas, aún sin respuesta, son: ¿Cómo hacen esto las abejas? ¿Cuál es la naturaleza de su sensor magnético? Como ya fue mencionado, la hipótesis más probable para la magnetorecepción, en el caso de la abeja Apis mellifera, esta basada en la presencia de nanopartículas de magnetita en su abdomen. Las propiedades magnéticas de estas partículas dependen de su tamaño y forma, y pueden ser catalogadas como: multidominios magnéticos (donde la configuración total de los momentos magnéticos de cada dominio da lugar a una baja energía magnética en toda la partícula), monodominios magnéticos (caracterizadas por tener un momento magnético estable) o superparamagnéticas (magnéticamente inestables debido a la energía térmica del medio externo). En general, estas partículas tienen un comportamiento magnético diferente, ya que mientras las de mayor tamaño (multidominios y monodominios) están permanentemente magnetizadas, las menores (superparamagnéticas), con tamaños por debajo de un cierto tamaño crítico, pueden modificar su vector de magnetización y aún perder la magnetización por variaciones en la temperatura, sin que estas partículas se muevan. Así, estas últimas responden rápidamente a variaciones del campo magnético, pudiendo de esta forma, desempeñar el papel de sensor de la variaciones magnéticas del medio ambiente durante el vuelo de las abejas (Wiltschko & Wiltschko, 1995).
Nuestros resultados (aun no publicados) con Resonancia Paramagnética Electrónica confirman la presencia de partículas superparamagnéticas aisladas de magnetita, así como de agregados de las mismas en el abdomen de abejas Apis sp.
¿Y las hormigas?
Con respecto a las hormigas, el número de especies existentes en el planeta es superior a 12,000 y en Brasil, debido al clima y a las selvas tropicales, pueden encontrarse una gran parte de estas especies. Todos nosotros mantenemos un contacto diario con las hormigas. Basta dar una mirada a la cocina de nuestro apartamento, o en el patio de nuestra casa, para que nos encontremos con estos insectos buscando alimento u organizando el nido donde viven. En general, los hormigueros debajo de la tierra están formados por varios túneles subterráneos en completa oscuridad, los cuales irradian a partir de un punto central y terminan en salidas por donde ellas llegan a la superficie. A pesar de las diferencias de cada especie en cuanto al proceso de descubrir y transportar alimento a la colonia, lo que ellas tienen en común es que dejan el nido y exploran las áreas alrededor del mismo, dando vueltas en un patrón aleatorio hasta encontrar alimento, momento en el cual regresan al nido, marcando el camino de vuelta con feromonas características de cada colonia. Este camino de regreso es recto en la dirección de la salida del túnel, independientemente de lo azaroso del camino empleado en la búsqueda de alimento (Hölldobler & Wilson, 1990). Es bastante claro que ellas deben ser sensibles a las diferentes fuentes de información existentes en la naturaleza, como la posición del Sol, la polarización de la luz celestial, el patrón geométrico que las ramas de los árboles forman en el techo celeste, el paisaje del horizonte cercano y el campo geomagnético, entre otras.
Uno de los primeros estudios hechos para mostrar la sensibilidad de las hormigas a campos magnéticos, fue hecho por Kermarrec en 1981. En su laboratorio, colocó imanes intensos cerca de nidos artificiales de hormigas Acromyrmex octospinosus. Kermarrec observó consistentemente que ellas evitaban las regiones que quedaban cerca de los imanes. Este comportamiento de "repulsión magnética" es una evidencia de la sensibilidad de las hormigas a campos de fuerza alterados en su entorno.
En 1993, Anderson y Vander Meer hicieron un estudio de laboratorio con la hormiga Solenopsis invicta, conocida en EEUU como "hormiga de fuego" (fire ant) por el dolor agudo que causa su picada. El experimento consistió en lo siguiente: un nido de hormigas artificial fue colocado dentro de un artefacto que genera campo magnético, conocido como bobina de Helmholtz, para poder manipular el campo geomagnético. Fue colocada una cucaracha como alimento para las hormigas: desde el momento que una hormiga exploradora encontraba la cucaracha, el tiempo de reclutamiento y formación de columna era medido. Dos situaciones básicas fueron estudiadas: el tiempo con el campo geomagnético inalterado y el tiempo con el campo geomagnético alterado a partir de que la exploradora encontraba a la cucaracha. La alteración consistia en una inversión del componente del vector de campo geomagnético paralelo al suelo. Lo que se observó es que el tiempo en el caso del campo alterado fue el doble de aquel tiempo con campo inalterado. Esto demostró la sensibilidad de las hormigas al campo geomagnético, pero no demostro que las hormigas puedas orientarse usando el campo geomagnético.
El trabajo de Çamlitepe y Stradling, en 1995, demostró que las hormigas pueden usar la información direccional del vector de campo geomagnético como una referencia espacial para la orientación. Ellos hicieron estudios en el campo y en el laboratorio con hormigas de la especie Formica rufa. En este estudio, las hormigas fueron condicionadas a buscar alimento en la dirección Norte magnética. Cuando esta dirección fue alterada, la mayoría de las hormigas fueron a buscar alimento en la nueva dirección del Norte magnético. Esto significa que las hormigas son capaces de usar la dirección y el sentido del campo para regresar a un lugar específico.
Estos estudios realizados en diferentes especies de hormigas han servido para determinar su capacidad para sentir y usar el campo geomagnético en diversas situaciones. Sin embargo, son necesarios más estudios para verificar esta hipótesis.
Nuestras investigaciones en diferentes especies de hormigas han confirmado la presencia de material magnético en las mismas (Esquivel et al., 1999; Acosta-Avalos et al., 1999). Una especie interesante es Pachycondyla marginata (Fig. 3) que muestra un comportamiento migratorio. Ellas se encuentran al sudeste de Brasil y sólo se alimentan de termitas de la especie Neocapritermes opacus. Un análisis nuestro de las rutas anuales de migración de varias colonias muestra una preferencia para escoger rutas de migración en un eje desviado aproximadamente 12º del eje Norte-Sur magnético (resultados no publicados). Estos resultados sugieren la capacidad de esta hormiga para utilizar la información del campo geomagnético durante el proceso de migración. Al igual que con la abeja A. mellifera, se pensamos que la hipótesis ferromagnética de la magnetorecepción también podría ser aplicada a esta hormiga. Para demostrarlo aislamos nanopartículas de óxidos de hierro magnéticos de su abdomen, y usando microscopía electrónica las identificamos como partículas de magnetita o maghemita. Además del abdomen, la cabeza también puede estar involucrada en el proceso de magnetorecepción, debido a la presencia de estas nanopartículas en la misma (Acosta-Avalos et al., 1999).

Figura 3. Hormiga Pachycondyla marginata cargando una termita, su único alimento.
Medidas de la magnetización inducida, hechas a través de magnetómetros acoplados con SQUID, en abdómenes secos y machacados de estas hormigas, mostraron la existencia de propiedades ferro(i)magnéticas en coexistencia con un estado superparamagnético a temperatura ambiente (resultados no publicados). Esto puede implicar la existencia de dos tipos diferentes de distribuciones de nanopartículas magnéticas en el abdomen de estas hormigas. Complementando nuestro trabajo, los estudios de RPE en estos abdómenes (Wajnberg et al., 2000) revelaron la presencia de partículas aisladas con volúmenes magnéticos compatibles con los que fueron medidos por microscopía electrónica, y también de pequeños aglomerados.
Una característica importante de la magnetorecepción y de los sensores magnéticos biomineralizados es que son específicos de cada especie. Aún existe un largo camino por recorrer para la comprensión total de este tipo de mecanismo, tomando en cuenta los pocos datos existentes y la enorme diversidad de especies. Aunque se están estudiando comportamientos relacionados con campos magnéticos aplicados en hormigas y abejas, es necesario que, paralelamente, se estudien las características y las propiedades magnéticas del material biomineralizado, para que modelos más adecuados sean propuestos. Siguiendo este último criterio, nuestro grupo ha investigado hormigas y abejas que viven en Brasil. Así, utilizando técnicas físicas aplicadas a estos materiales magnéticos biomineralizados, será posible generar un conjunto de resultados y contribuir a la compresión del mecanismo de percepción del campo magnético.
Notas: Para entender los mecanismos de magnetorecepción, se han postulado tres mecanismos diferentes:
  1. la hipótesis ferromagnética, que involucra la existencia de partículas magnéticas como transductores del campo magnético.
  2. la modificación del mecánismo de visión, a través de la creación de radicales químicos por pares, la cual depende de la presencia de campos magnéticos.
  3. la inducción electromagnética, en la cual variaciones del flujo magnético pueden producir campos eléctricos y corrientes de iones. Este mecanismo ya ha sido encontrado en algunos peces eléctricos.